| PELIGRO.
Narcochavismo y francocomunismo
Oswaldo Álvarez Paz
El pueblo venezolano es uno de los más desprevenidos del mundo frente a peligros que pueden afectarlo. Mientras más grande e inminente es la amenaza, más tarda en reaccionar.
Usa el "no puede ser" como protección. No termina de caer en la cuenta de que Venezuela es hoy la ruta más importante de la cocaína y de la heroína producidas por Colombia y otros países andinos. Uno de los mayores exportadores mundiales de drogas ilegales a Estados Unidos y Europa. No asimila que el país está siendo escrutado atentamente por el mundo.
En efecto, el narcotráfico es un delito contra la humanidad, pluriofensivo y totalizador, de acuerdo a las calificaciones de Naciones Unidas, la OEA y múltiples agencias multilaterales especializadas traducidas en acuerdos y convenios vigentes, suscritos y ratificados por las autoridades, por lo que entre nosotros se trata de normas supra constitucionales.
Sin embargo, la política de confrontación del castro-chavismo con Estados Unidos pasa de las palabras a la acción. Primero al liquidar la colaboración militar entre ambas naciones y ahora con la suspensión de los acuerdos de cooperación con relación al narcotráfico, incluida la expulsión del país de la DEA.
Estas acciones tienen dos propósitos claros. Uno, tomar posición adelantada ante el Congreso americano donde se discute la desertificación del régimen en materia de lucha antidrogas a resolverse en pocas semanas y, en segundo lugar, para ocultar deficiencias y complicidades con el enemigo que tiene la obligación de enfrentar y derrotar. En siete años, hemos retrocedido.
Hoy el problema es mucho mayor que cuando Chávez asumió el poder. Se consume y trafica más droga que antes, hay mayor presencia de venezolanos en el negocio internacional, así como más compatriotas detenidos por éste delito en el mundo.
Los tentáculos de la internacional droga, actuando bajo la impunidad del régimen, afectan irreversiblemente la salud física, moral, económica y política de la nación. Íntimamente vinculada con el tema está la relación del régimen con la narcoguerrilla colombiana y la subversión andina, para decir lo menos, factores alimentados tanto con petrodólares, como por dinero sucio de la droga, ambos con domicilio conocido y con protagonismo en todos los tableros.
La DEA es uno de los instrumentos más eficientes y mejor desarrollados para combatir al narcotráfico. La relación con esta agencia nunca ha sido fácil. Ni siquiera en los propios Estados Unidos, mucho menos en Latinoamérica y Venezuela. Pero siempre y, en todas partes, los gobiernos superan los problemas y unen esfuerzos. No los agravan o liquidan la cooperación internacional.
Recordar la conocida relación de dependencia, subordinación y obediencia que Hugo Chávez mantiene con Fidel Castro. La federación cubana-venezolana avanza a punta de petróleo y dinero sucio de la droga. El pueblo sufre y espera.
Firmas Press
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