| ACONTECIMIENTO.
Cuentos de piratas
Benjamín Chu Chen
No será la primera ni la ultima vez que surja una polémica en cuanto a acontecimientos históricos, valga la redundancia, que han sucedido en el pasado.
¿Fue Panamá La Vieja destruida el 22 de agosto de 1670 y no el 28 de enero de 1671 como lo argumenta la periodista y escritora chilena Maura Brescia de Val?
No me atrevería a señalar con exactitud cuál de las dos fechas es la correcta, sin embargo, me inclinaría a adoptar la que ha prevalecido como la más comúnmente aceptada hasta hoy: el 28 de enero de 1671. ¿Qué nos podría indicar la historia al respecto?
Si bien es cierto que el tal Jan Esquemeling, de origen holandés, que escribió Los Piratas de América, llegó a ser también por el otro lado uno más de los que fueron traicionados y abandonados por el pirata Henry Morgan al momento de salir de Panamá por última vez desde el área del Fuerte de San Lorenzo, valga la pena anotar a la vez que cuando Morgan atacó Panamá La Vieja, no había sido la primera vez que invadía a Panamá. Ya Morgan había atacado con anterioridad en 1669, llegando a arrasar y saquear las cercanías de Portobelo. Pero vayamos al siguiente punto: el hecho de que Esquemeling fuese traicionado, abandonado y robado por el mismo Morgan antes de que este último huyera del todo de Panamá, se presta para que quizás Esquemeling llegara a quedar con algún tipo de resentimiento hacia el desgraciado personaje. ¿Y por qué no?
El hecho de que Morgan además lograra marcharse triunfalmente de Panamá tras un mes de estadía y pillaje y que luego entonces fuera nombrado por el Rey Charles II como Vice-Gobernador de Jamaica (desde donde increíblemente se dedicaría a perseguir, atrapar y mandar a la horca a otros piratas), son razones que podrían -entre quizás muchas más- haber inducido a Esquemeling a restarle o tergiversarle algunos "méritos" a Morgan a través de sus relatos. Todo cabe dentro de lo posible y si así lo fue, como tiende repetidamente la "naturaleza humana" a manifestarse conscientemente o inconscientemente a través del tiempo, y la historia, no habría desde cualquier ángulo por qué extrañarse.
Para finalizar, si nos basamos en algunos pasajes del libro titulado Panama past and present, escrito por Farham Bishop en 1916, podríamos argumentar que es necesario ponderar cuidadosamente lo que nos dejó por escrito Jan Esquemeling ensalzando a los piratas. Según Bishop, Esquemeling nunca llegó a entrar a Panamá La Vieja sino hasta ya después de que la ciudad ardiese en llamas.
Por lo que, si asumimos entonces que Esquemeling apenas pudo llegar a conocer realmente cómo era la ciudad de Panamá La Vieja, es muy poco probable que, como él relatara, Panamá albergara más de dos mil extraordinarias mansiones y cinco mil pequeñas casas. ¿Hacia qué apunta todo esto? A que la descripción que dio Esquemeling de Panamá La Vieja no se ajusta a la realidad de aquella época.
Es un hecho comprobado que no concuerda ni lógica ni arquitectónica ni mucho menos arqueológicamente. A Esquemeling en buen panameño hoy en día lo podríamos considerar, por lo tanto, como un "tremendo cuentero". ¿Cómo se le podría entonces creer hasta aseverar y sostener sin lugar a dudas de que Panamá La Vieja fue destruida un 22 de agosto de 1670 y no un 28 de enero de 1671?
El autor es sociólogo
Además en opinión
• Antecedentes: Carlos Iván Zuñiga Guardia • Cuentos de piratas: Benjamín Chu Chen • Un año de grandes realizaciones (¡y vienen más!): Carlos Guevara Mann • El rumbo: eficiencia, prosperidad compartida y decencia: Teresita Yániz de Arias • Balance de un año de "Patria nueva": Eudoro Silvera
|