Las nuevas propuestas de la Comisión Nacional de Reformas Electorales suenan bien. Límite a la duración de las torturantes campañas y control de la calidad de los encuestadores electorales.
Pero, es hora de que la profundización en el sistema de democracia representativa sea definitiva y elimine de raíz el tráfico de favores a donantes y muletas varias de los candidatos.
El tope prometido a las donaciones privadas debe complementarse con una total transparencia respecto al origen de dicho dinero. Se debe limitar la actitud proselitista de los diputados y representantes que, en muchas ocasiones, aprovechan su mandato para preparar el siguiente. Y, mientras, castigar ejemplarmente a los que abusan del sistema electoral vigente.
Todavía hoy, los partidos Panameñista y Molirena han sido incapaces de justificar el uso de una parte de los subsidios electorales que, recordemos, salen de los bolsillos de los panameños y panameñas. Una vez más: ¡Transparencia y ejemplo! |