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DIRIGENCIA.
Diálogo, CSS frente a FEDAP
Carmen Luz Urriola-Villalaz
En días recientes, los telenoticieros del país
han comentado respecto a la pugna que se da a lo interno de la Federación
de Profesionales de Panamá (FEDAP), lo cual es considerado por algunos
participantes del diálogo, entre ellos el facilitador Salvador Rodríguez,
como una afectación al desarrollo normal del Diálogo por la Caja
de Seguro Social, y que pugnas internas no deben interferir. A este respecto,
en mi calidad de ciudadana y profesional interesada en el rumbo que tome la CSS,
en donde tengo acumulados muchos años de trabajo, cuotas y una casi alcanzada
jubilación que se ve afectadas por esta desafortunada Ley 17, me permito
alguna observaciones que son coherentes con cualquier razonamiento lógico,
sin que se tenga la necesidad de ser un genio o tener un amplio conocimiento del
tema. Basta un elemental raciocinio para percatarse de que algo no está
bien en ese diálogo, no en la FEDAP que como toda organización gremial
tiene sus altas y bajas a lo interno.
Lo grave está en que quienes facilitan, dirigen. moderan,
arbitran o son observadores del diálogo, permitan que a éste concurran
representantes que no gocen de la legitimidad debida a lo interno de sus organizaciones.
Si tal cual ha denunciado el licenciado Chen, persona con amplia
carrera gremialista, honorable que goza de gran credibilidad dentro de los gremios
y la sociedad en general, que el día 20 de julio de 2005, se dio un empate
entre los nominados para representar a la FEDAP en el Diálogo por la Caja
de Seguro Social, en donde una de las nóminas era presidida por Luis Chen
y la otra por Julio Zúñiga, actual presidente de FEDAP, y así
lo avala acta notariada el 21 de julio por la profesora Ángela Yanis, vicepresidenta
de este gremio, impropio resulta entonces que quienes facilitan el diálogo
ignoren los acuerdos democráticos de las organizaciones.
Denuncia Chen que los facilitadores del diálogo se apoyan
en un acta inscrita en el Registro Público en donde certifican que la votación
del 20 de julio en FEDAP arrojó un conteo de 11 a 10 a favor de Julio Zúñiga,
nada tendría de anormal este hecho si realmente se hubiese dado de esa
manera, lo mórbido está en que quienes garantizan la seriedad de
un diálogo den validez total a un acto contenido en un documento rubricado
por quien para ese acto específico -Acta de Elección del 20 de julio
de 2005- jurídicamente no podía firmarlo por estar corriendo como
candidato, y por tanto la representación para dar fe de las votaciones
recaía en la persona de la vicepresidenta, profesora Ángela Yanis.
Proporciones guardadas, sería lo mismo que si el presidente
Martín Torrijos hubiese sido el presidente de la junta electoral de la
campaña en la cual él era candidato a presidente. Que si el documento
del señor Zúñiga estaba inscrito en el Registro Público,
seamos serios, inscribe quien llega primero y ello no implica que el ente registral
tenga conocimiento cierto de un hecho que ocurre al margen de la inscripción,
pero más serio aún es que Chen denuncia que los facilitadores del
diálogo conocían el resultado de la votación del 20 de julio
ya que la vicepresidenta de FEDAP les hizo llegar el acta con los resultados de
10 a 10, pero dada la inconformidad de la nómina presidida por Zúñiga,
ante los facilitadores del diálogo y representantes de la iglesia, ambos
candidatos llegan a un acuerdo verbal que culminaría con una nueva elección
en FEDAP, la cual se dio el día 4 de agosto de 2005 y cumpliéndose
con el artículo 15 de esta organización gremial.
Para sorpresa de Luis Chen, en Panamá no existen los pactos
verbales, quijotescamente de caballeros, y menos ciudadanos serios que avalan
los mismos y luego se hacen los aéreos, es así como la nómina
de Julio Zúñiga, en lenguaje muy del patio, mete su borriguero por
iguana, un acta que él mismo rubrica y se da un voto a su favor. A qué
va dirigido todo este cuento, a qué, sí son importantes las diferencias
internas entre las organizaciones que participan en el Diálogo por CSS,
porque quienes pretenden confiar en la transparencia de un asunto tan trascendental
tienen que estar con ojos agudos y críticos para que nuestros intereses
no se tuerzan por ansias particulares. El caso de FEDAP puede darse en cualquiera
de las organizaciones que participan en el diálogo, pero la particularidad
de este caso está en que los facilitadores y otros miembros que han sido
designados para avalar la transparencia conocían lo ocurrido entre las
nóminas de FEDAP, y se prestaron a ser testigos en una tregua gremialista
que luego no avalaron. ¿Dónde está entonces la seriedad y
credibilidad en ese diálogo? Saque usted sus propias conclusiones porque
yo ya saqué las mías.
La autora es abogada
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