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gestión.
Cuando la memoria falla
Ximena Rojas
Las informaciones divulgadas en torno al estado de ánimo
de los miembros del Partido Revolucionario Democrático (PRD) hacen necesario
recordar algunos pasajes de los anales de nuestro devenir interno, en la creencia
que la memoria nos puede jugar una mala pasada y omitir eventos cuya importancia
sigue vigente.
A solo unos años de producirse la invasión norteamericana
y con el 33% de los votos, el PRD, liderado por Ernesto Pérez Balladares,
ganó las primeras elecciones democráticas. Este evento rompió
un paradigma que trascendió lo nacional: el partido daba ejemplo de comportamiento
democrático tanto a lo interno de su estructura como en la esfera electoral,
dejando tras de sí la mala reputación de ser considerado un instrumento
de la dictadura militar.
Y este comportamiento fue reconocido por la población
en general cuando la gestión de gobierno del presidente Pérez Balladares
cautivó su simpatía, alcanzando índices de aceptación
nunca antes registrados. Nada más recordar que al culminar los primeros
seis meses de gobierno, Pérez Balladares obtuvo el 80% de la simpatía,
cifra que casi triplica la cantidad de votos obtenidos en las urnas.
Durante ese primer año de gobierno, a la copartidaria
Balbina Herrera le correspondió dirigir la Asamblea Legislativa, un hecho
que tampoco pasó inadvertido por ser la primera mujer en ocupar ese cargo.
En sus manos quedó la responsabilidad de impulsar la propuesta de gobierno
que, entre otros asuntos, proponía la creación de leyes que adecuaran
las estructuras económicas a fin de atraer el capital extranjero e impulsar
la generación de empleos.
Para aquellos días, la apretada agenda legislativa debatía
y aprobaba un sinnúmero de leyes, entre ellas la que pasaba la administración
de servicios de telefonía y electricidad al sector privado, la modernización
del sector productivo, y la no menos polémica reforma al Código
de Trabajo, que se discutía inmersa en protestas callejeras, lideradas
por quienes hoy conforman FRENADESSO.
Estas leyes provocaron críticas, debates y rechazos por
los cambios que implicaban y que se entendía eran necesarios y demandados
por un mundo donde priman las economías competitivas.
No se pretende sesgar la historia y por ello es válido
señalar que ese índice de popularidad sufrió un descenso
al completarse el primer año de gobierno. Para ese momento el 67.1% de
la población calificaba como buena la gestión del presidente Ernesto
Pérez Balladares. Cifra que habiendo sufrido una disminución, todavía
representaba el doble de los votantes que lo llevaron a la Presidencia.
Diría que este fenómeno fue atribuible a la eficiencia
mostrada por un equipo de trabajo que bajo el liderazgo de Pérez Balladares
ponía en marcha de forma coherente su propuesta de gobierno. La responsabilidad
social y moral que caracterizó ese liderazgo permitió que se condujera
al Partido sin menoscabar las demandas nacionales. Con determinación se
enfrentó al adversario político que en su discurso apelaba a la
dialéctica del miedo con la continua acusación de la vuelta al militarismo.
A fines de 1997, el Fondo Monetario Internacional daba cuentas
que el Programa de Reformas Estructurales se había completado en sus componentes
más importantes, aunque advertía que faltaba por crear una Ley General
de Sueldos, reformar la Ley de la Caja de Seguro Social, privatizar el IDAAN y
concretar una reforma fiscal.
Entendía el organismo, que el tiempo que le quedaba a
la administración de Pérez Balladares no sería el suficiente
para completar las metas trazadas, pero aun así el Gobierno dio los primeros
pasos en esa dirección. Se colige pues que estas tareas no quedaron al
antojo de una administración que llegaba al final de su período.
El año 1995 fue un período para rescribir la historia,
días en que los paradigmas de nuestra política criolla rompieron
los esquemas tradicionales y por ello es que no coincido con la afirmación
de la ministra Herrera cuando dice que al igual que sus colegas Guillermo Endara
y Mireya Moscoso, Ernesto Pérez Balladares estuvo como "Reina de Carnaval"
en los primeros 365 días de su administración.
Las simpatías se ganaron fomentando un ambiente de confianza,
estabilidad y gobernabilidad. Dando muestras de que se cumplían las promesas
electorales y la reconciliación se consolidaba no solo en la clase política
sino en la familia panameña. Trabajando arduamente para lograr los cambios
necesarios en materia socio-económica.
Los adversarios políticos no están dentro del PRD.
Nuestras posiciones defendámoslas con propuestas.
La autora es miembro del PRD
Además
en opinión
• Cambio
de horario para ministerios: Rodrigo Mejía Andrión
• Cuando la
memoria falla: Ximena Rojas
• Diálogo,
CSS frente a FEDAP: Carmen Luz Urriola-Villalaz
• Los dilemas
de Alberto: Jaime A. Porcell Alemán
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