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Panamá, miércoles 17 de agosto de 2005
 

gestión.

Cuando la memoria falla

Ximena Rojas

Las informaciones divulgadas en torno al estado de ánimo de los miembros del Partido Revolucionario Democrático (PRD) hacen necesario recordar algunos pasajes de los anales de nuestro devenir interno, en la creencia que la memoria nos puede jugar una mala pasada y omitir eventos cuya importancia sigue vigente.

A solo unos años de producirse la invasión norteamericana y con el 33% de los votos, el PRD, liderado por Ernesto Pérez Balladares, ganó las primeras elecciones democráticas. Este evento rompió un paradigma que trascendió lo nacional: el partido daba ejemplo de comportamiento democrático tanto a lo interno de su estructura como en la esfera electoral, dejando tras de sí la mala reputación de ser considerado un instrumento de la dictadura militar.

Y este comportamiento fue reconocido por la población en general cuando la gestión de gobierno del presidente Pérez Balladares cautivó su simpatía, alcanzando índices de aceptación nunca antes registrados. Nada más recordar que al culminar los primeros seis meses de gobierno, Pérez Balladares obtuvo el 80% de la simpatía, cifra que casi triplica la cantidad de votos obtenidos en las urnas.

Durante ese primer año de gobierno, a la copartidaria Balbina Herrera le correspondió dirigir la Asamblea Legislativa, un hecho que tampoco pasó inadvertido por ser la primera mujer en ocupar ese cargo. En sus manos quedó la responsabilidad de impulsar la propuesta de gobierno que, entre otros asuntos, proponía la creación de leyes que adecuaran las estructuras económicas a fin de atraer el capital extranjero e impulsar la generación de empleos.

Para aquellos días, la apretada agenda legislativa debatía y aprobaba un sinnúmero de leyes, entre ellas la que pasaba la administración de servicios de telefonía y electricidad al sector privado, la modernización del sector productivo, y la no menos polémica reforma al Código de Trabajo, que se discutía inmersa en protestas callejeras, lideradas por quienes hoy conforman FRENADESSO.

Estas leyes provocaron críticas, debates y rechazos por los cambios que implicaban y que se entendía eran necesarios y demandados por un mundo donde priman las economías competitivas.

No se pretende sesgar la historia y por ello es válido señalar que ese índice de popularidad sufrió un descenso al completarse el primer año de gobierno. Para ese momento el 67.1% de la población calificaba como buena la gestión del presidente Ernesto Pérez Balladares. Cifra que habiendo sufrido una disminución, todavía representaba el doble de los votantes que lo llevaron a la Presidencia.

Diría que este fenómeno fue atribuible a la eficiencia mostrada por un equipo de trabajo que bajo el liderazgo de Pérez Balladares ponía en marcha de forma coherente su propuesta de gobierno. La responsabilidad social y moral que caracterizó ese liderazgo permitió que se condujera al Partido sin menoscabar las demandas nacionales. Con determinación se enfrentó al adversario político que en su discurso apelaba a la dialéctica del miedo con la continua acusación de la vuelta al militarismo.

A fines de 1997, el Fondo Monetario Internacional daba cuentas que el Programa de Reformas Estructurales se había completado en sus componentes más importantes, aunque advertía que faltaba por crear una Ley General de Sueldos, reformar la Ley de la Caja de Seguro Social, privatizar el IDAAN y concretar una reforma fiscal.

Entendía el organismo, que el tiempo que le quedaba a la administración de Pérez Balladares no sería el suficiente para completar las metas trazadas, pero aun así el Gobierno dio los primeros pasos en esa dirección. Se colige pues que estas tareas no quedaron al antojo de una administración que llegaba al final de su período.

El año 1995 fue un período para rescribir la historia, días en que los paradigmas de nuestra política criolla rompieron los esquemas tradicionales y por ello es que no coincido con la afirmación de la ministra Herrera cuando dice que al igual que sus colegas Guillermo Endara y Mireya Moscoso, Ernesto Pérez Balladares estuvo como "Reina de Carnaval" en los primeros 365 días de su administración.

Las simpatías se ganaron fomentando un ambiente de confianza, estabilidad y gobernabilidad. Dando muestras de que se cumplían las promesas electorales y la reconciliación se consolidaba no solo en la clase política sino en la familia panameña. Trabajando arduamente para lograr los cambios necesarios en materia socio-económica.

Los adversarios políticos no están dentro del PRD. Nuestras posiciones defendámoslas con propuestas.

La autora es miembro del PRD

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