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Campesinos contra China
549426San Mattson
MANALISCO, México. Aquí solían decir que si un hombre usaba un sombrero de ala ancha nuevo, o era un narcotraficante o cultivaba chile.
El sombrero de Roberto González ha acumulado una década de mugre desde que abandonó el cultivo del chile. Cubierto por el polvo del mezclador de mortero en su trabajo de albañil, maldice repetidamente por las fuerzas del mercado mundial que lo alejaron de su vida buena y honesta en la agricultura.
González, de 65 años, está entre los miles de campesinos que han dejado de producir chiles secos en los últimos años conforme se ha estado tambaleando una de las tradiciones agrícolas más emblemáticas de este país.
¿El problema? La competición internacional feroz que empezó a finales de los años 90 cuando los chiles de China aparecieron en el mercado central de Guadalajara.
El ingrediente básico de la cocina mexicana del otro lado del Pacífico se vende a una fracción del precio de menudeo respecto al precio de mayoreo de González.
El goteo pronto se convirtió en un verdadero torrente. Entre el 50% y el 80% de los chiles secos que ahora se venden en México son importados, según analistas de los mayoristas y agricultores.
En el extranjero, México está perdiendo su nicho del mercado conforme el principal cliente de los chiles, EU, cada vez más recurre a China y recientemente a Perú, Chile y partes de África para satisfacer la demanda. Desde hace tiempo, India es el principal proveedor de chile de EU, pero también está viendo cómo se reduce su porción del pastel estadounidense debido a la competición china.
México, loco por lo picante, donde la demanda de chiles secos ha dejado atrás la capacidad del país para producirlos desde hace años, tuvo tiempo suficiente para ver lo que sucedería.
Los cultivadores de chile solían ser tan ricos como los narcotraficantes porque su producto se compraba y vendía como contrabando, dijo Andrés Siordia, de 54 años, minorista en el mercado de Guadalajara.
"Si uno quería dos o tres sacos, sólo le vendían uno", dijo Siordia, parado entre dos botes de chiles secos casi idénticos.
Uno contenía chiles de árbol de un rojo profundo, de la región de Manalisco, a 60 pesos el kilogramo. El otro, chile chino, ligeramente más pálido, por la mitad de ese precio.
"Si no fuera por los chiles chinos, los mexicanos costarían 120 pesos" el kilogramo, dijo.
México tampoco ha aprovechado el aumento en la demanda en EU.
El total de las importaciones de chiles secos a EU se ha duplicado en 10 años, según estadísticas del Gobierno estadounidense. Sin embargo, la parte de México en el mercado estadounidense de importaciones para una categoría de chiles que incluye al de árbol cayó al 16.1% en 2004 de 32.5% en 1999.
Tim Bolner, gerente de producción de Bolner's Fiesta Products, es un comprador que ha cambiado sus lealtades. Hace 10 años, compraba alrededor de 80% de sus chiles secos a México, dijo. Ahora estima que sólo el 20% son mexicanos.
Bolner culpó al suministro errático al sur de la frontera.
"Cuando hay cualquier tipo de escasez en México, su precio de mercado sube a niveles absurdamente altos", dijo. "Crearon un vacío enorme en los últimos 10 años para que el resto del mundo entrara con esos productos", añadió.
Este año, los precios de los chiles en México se dispararon otra vez debido a una baja producción. Los precios altos alejaron clientes de Rudy Fernández Produce en San Antonio, que maneja seis variedades de chiles secos.
"La gente no los está usando mucho porque son demasiado caros", dijo el propietario Rudy Fernández, y agregó que hasta el momento ha resistido ofrecimientos para comprar chiles más baratos a otros países.
"A los clientes no les gustaría", dijo. "No me gustaría que provinieran de alguien más cuando nosotros tenemos los nuestros en abundancia".
Los chiles son originarios de América del Sur, y algunos investigadores indican que la planta se domesticó en México. Las semillas de chile llegaron a Europa en 1493 y las plantas se propagaron por todo el mundo.
Existen más de 100 variedades, incluidos el pimentón y los jalapeños. México es líder en la producción de chiles frescos, con un mercado estadounidense fuerte.
China e India producen principalmente chiles secos similares al de árbol rojo elegante usado en salsas muy picantes o machacado sobre la comida.
México conserva una ventaja sobre otros países productores de chiles en el cultivo de diversos tipos de chiles secos especiales como el ancho o Anaheim, uno dulce usado en las salsas de mole. México domina la producción mundial y representa el 99% de las importaciones de EU.
Sin embargo, una mirada a los botes de chiles en los mercados mexicanos sugiere que el resto del mundo quiere una parte de esa acción.
Por primera vez, las importaciones chinas que se parecen al chile mirasol, también usado en platillos de mole, aparecieron en el mercado central de Guadalajara este año, dijo el vendedor Siordia.
Él vende el chile en cerca de la mitad del precio de su equivalente mexicano. Los chiles jalapeños de Perú también aparecieron el mes pasado, y se vendieron al mayoreo en cerca de 30% menos que sus contrapartes cultivadas en México.
Algunos de los chiles ancho empacados que se vendieron en los Wal-Mart mexicanos son de Perú.
Sin embargo, la mayor preocupación de México es China y su fuerza de trabajo baratísima.
La revaluación que China hizo del yuan el 21 de julio que condujo apenas a una valorización del 2% de la moneda tras 11 años de haber estado vinculada al dólar, aumentará el precio de los chiles chinos, pero no lo suficiente como para tener un impacto importante.
James Libbin, un economista agrícola de la Universidad Estatal de Nuevo México en Las Cruces, dijo que México tendrá que enfrentar la competición extranjera frontalmente mecanizando su industria del chile de trabajo intensivo. Una combinación de mecanización con fuerza de trabajo barata es lo que ha hecho que sea viable la producción sudamericana de chile, dijo.
En México, cada hectárea (2.5 acres) de chiles necesita 275 días de trabajo por ciclo productivo y el trabajo en México es exponencialmente más caro que en China o India.
"¿Cómo se puede competir con un país que paga a su fuerza de trabajo menos de un dólar al día?", dijo Libbin.
"Y, a largo plazo, no se puede. Pero claro que eso no va a durar, tampoco. Al igual que en México... la gente encuentra mejores opciones (y) abandona los campos. Eso va a suceder en China, India y Perú, también. Pero, entre tanto, claro que afecta", agregó.
The New York Times News Service
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