| CUENTAS SECRETAS.
Pinochet ensaya en defensa de su familia
Rodrigo Ruiz Tovar
Una arriesgada maniobra. La frase, que podría ser el título de una película, resume el pensamiento de comentaristas sobre la decisión del ex dictador chileno Augusto Pinochet de salir en defensa de su familia en la investigación por el caso de sus cuentas secretas en el exterior.
Pinochet, de 89 años, se ha librado en los últimos tiempos de ir a juicio por casos emblemáticos de violación de los derechos humanos durante el régimen militar que encabezó entre 1973 y 1990. A mediados de 2002, la Corte Suprema sobreseyó una causa que lo vinculaba a la ejecución de 75 opositores a la dictadura y hace poco el mismo tribunal revocó un procesamiento que tenía en contra por varias desapariciones en la "Operación Cóndor", el plan aplicado en los años 70 y 80 por dictaduras sudamericanas para perseguir a izquierdistas.
En ambos casos primó el criterio médico de que el general retirado sufre una demencia, derivada de una deficiente irrigación cerebral, que le impide encarar a la justicia, argumento rechazado por familiares de víctimas de la dictadura y abogados querellantes, que dicen que se trata de una maniobra para mantener la impunidad. Además de investigaciones por la violación de los derechos humanos, Pinochet afronta desde hace un año las pesquisas del juez Sergio Muñoz tras el descubrimiento de más de cien cuentas bancarias secretas en el exterior, detectadas por un subcomité del Senado de Estados Unidos. Muñoz decidió procesar este miércoles a su esposa Lucía Hiriart y a su hijo menor, Marco Antonio Pinochet, bajo el cargo de complicidad en la evasión tributaria en que habría incurrido el ex dictador, quien solo se había defendido a través de sus abogados.
Sin embargo, el ex gobernante de facto rompió su silencio y sorprendió con una declaración pública en la que defendió a sus familiares y asumió toda la responsabilidad en los hechos que investiga el juez. De igual forma, le dijo al juez que si pretende encarcelar a alguien por este caso, tome decisiones en contra suya y no de sus familiares.
El pronunciamiento llamó de inmediato la atención de sus críticos, que consideran contradictorio que asuma responsabilidades en un proceso judicial en el que se ventilan cargos de corte tributario, mientras que en los casos de violación de los derechos humanos siga culpando a subalternos y no afronte a la justicia por problemas de salud mental. "La declaración que él hace muestra una persona lúcida, coherente y que sabe perfectamente lo que está pasando, y quizá por primera vez en la historia -porque es conocida la capacidad de Pinochet de no enfrentar la responsabilidad frente a un juicio- estaría reconociendo", dijo la diputada Isabel Allende, hija del ex presidente Salvador Allende, derrocado por Pinochet en 1973. "Yo espero que los abogados querellantes consideren este documento para demostrar una vez más que Pinochet está perfectamente lúcido, [que] sabe lo que hace", agregó la legisladora, que en el pasado ha comparado a Pinochet con el mafioso estadounidense Al Capone, que afrontó múltiples acusaciones y solo fue condenado por delitos tributarios.
Según el diario La Tercera, los abogados de la defensa no consideran que la declaración de Pinochet sea contradictoria con el diagnóstico médico invocado en los procesos de derechos humanos, pues más que una herramienta judicial es una carta política. Por su parte, el diario El Mercurio anota que el procesamiento de la ex Primera Dama y su hijo fue un hecho que remeció tanto a la defensa, que se tomó la iniciativa de "jugar una carta peligrosa" con el pronunciamiento público de Pinochet. El efecto de las decisiones judiciales para la familia fue descrito por el hijo mayor del general, Augusto Pinochet Hiriart, quien no dudó en afirmar que se trata de "un balazo a la cabeza".
La Corte de Apelaciones de Santiago dio el visto bueno a un pedido del juez Muñoz para que Pinochet sea despojado de la inmunidad que tiene como ex jefe de Estado para poder vincularlo formalmente al proceso bajo los cargos de evasión tributaria, fraude al fisco, malversación de caudales públicos y falsificación de pasaportes. La decisión debe ser definida en segunda y última instancia por la Corte Suprema, cuyos fallos en uno y otro sentido en los últimos años sobre Pinochet no permiten hacer vaticinios.
Además, el ex dictador fue desaforado en primera instancia por la desaparición de 15 personas en la llamada "Operación Colombo", un plan ejecutado en 1975 por los servicios de represión.
DPA
Además en Perspectiva
• "Del mundo y sus demonios" • Pinochet ensaya en defensa de su familia • ¡Hasta cuándo lo mismo!
|