| PROPIEDAD.
Progresistas sin espejo retrovisor
I.Roberto Eisenmann, Jr.
Winston Churchill dijo alguna vez "el gran defecto del Capitalismo es que distribuye la riqueza con muchas inequidades, mientras que el mérito del Comunismo es que distribuye la miseria con admirable equidad".
Lo lógico es no desmayar en la búsqueda de la equidad de un sistema de mercado, sabiendo que es el mejor de los imperfectos sistemas, pero que no es celestial… tratando siempre de evitar la miseria del colectivismo.
Esto requiere hacer todo lo posible por que cada panameño (a) sea propietario de una buena educación, de vivienda propia, de su micro empresa, de un patrimonio bien propio… y que tenga la libertad de soñar como lo hacemos los que tenemos propiedad. Si todos llegamos a ser propietarios, nadie va a estar dedicado a la descalificación de la propiedad.
En este sentido todos debemos ser "progresistas", en el buen sentido de la palabra, buscando las transformaciones sin miedo a la libertad, para lograr el progreso. Buscando transformar la pirámide tradicional e inestable donde hay pocos ricos, una pequeña clase media y una amplia base de pobres y muy pobres… en un diamante con pocos ricos, pocos pobres y un gran centro amplio de clase media. Lo desafortunado de nuestros países es que muchos que se autotitulan "progresistas" no miran "a lo lejos" -como escribió Ortega- sino que miran para atrás y proponen lo ya comprobadamente fracasado. ¿Cómo puede llamarse progresista una persona que solo mira hacia atrás, que busca respuestas en los fracasos del pasado?
En cuanto a esto, el mayor partido progresista de América Latina (el de los trabajadores de Brasil) luego de iniciado el primer gobierno presidido por un legítimo obrero -Lula- en forma realmente progresista, cae en el descrédito de la corrupción para desilusión de millones de latinoamericanos, entre los que se encuentra quien firma este artículo.
Aceptó fondos de Taiwan para la campaña. Tenía a un montón de legisladores con una súper planilla bruja en una vulgar compra de votos típica de los peores gobiernos corruptos de América. Tal como lo relata Emilio García Méndez, al preguntársele al diputado denunciador Roberto Jefferson qué le pasó al Partido de los Trabajadores de Brasil, éste le contestó: "el PT abandonó un proyecto político y se adhirió solo a un proyecto de poder". ¿Qué le pasa a los mal llamados progresistas en función pública? ¿Qué le pasó a Juan Jované cuando los obreros lograron ubicarlo en la cúspide de la Caja de Seguro Social?... solo dejó 7 mil embotellados sindicales, y el caos. Por su inteligencia y vocación social pudo haber resuelto por consenso los problemas de la Seguridad Social, pero optó por ejercer la corruptela del poder queriendo avanzar en su ambición política personal… ¡qué lástima! Aquí Jované, allá Lula. Completa desilusión y más desesperanza para pueblos muy golpeados.
Necesitamos progresistas, pero sin espejos retrovisores. Deben poder mirar hacia delante en busca de transformar las instituciones para que motiven progreso, permitiendo que esa comprobada chispa de iniciativa del hombre y la mujer panameña pueda volar a través de titulación, créditos y capacitación. A la vez deben resolverse los problemas de eficacia en la inversión pública, ya que son muchos balboas los que dedicamos a educación, salud y la erradicación de la pobreza, que constituye escándalo nacional. Para lograr transformaciones necesitamos ciudadanos competentes a tiempo completo, con ideas producto de la inconformidad.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
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