| elecciones.
El león Koizumi ha rugido
Lars Nicolaysen
Casi se podría pensar que el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, ha tomado ejemplo del canciller alemán, Gerhard Schroeder. Como en Alemania, Japón celebrará por sorpresa elecciones anticipadas.
Con esta decisión, Koizumi reaccionó a la rebelión de algunos miembros de su Partido Liberal Democrático (PLD), que junto a la oposición torpedearon la privatización del correo y con ello el corazón de las reformas económicas del primer ministro. Ahora, el PLD se arriesga a perder el poder. No se descarta que los rebeldes formen su propio partido. Con todo, un cambio radical en la política se considera menos probable.
Desde el principio de su mandato de cuatro años, Koizumi había dicho que en caso necesario acabaría con el propio PLD si este se oponía a sus esfuerzos de reforma. Con este tipo de declaraciones enérgicas, este hombre de fuerte cabellera, a quien le gusta compararse con un león, se convirtió en el favorito de las masas.
Pero alguien como Koizumi, calificado durante un tiempo dentro de su partido como "dictador", choca con una cultura política como la japonesa, basada principalmente en el consenso. El voto de algunos disidentes del PLD ha sido pues, según observadores, una rebelión contra su estilo de liderar. Pero Koizumi, que en un tiempo fue considerado el salvador del PDL, se mantuvo firme. Y ahora quiere que sea el pueblo el que elija.
Pese a las críticas a los resultados de las reformas estructurales, Koizumi ha conseguido algunas cosas. Con sus reformas apuntaba a disolver las relaciones clientelistas entre políticos y grupos de interés formadas a lo largo de décadas. La aprobación de Koizumi entre la población descendió del 90% que llegó a tener a casi la mitad, lo que, sin embargo, seguiría siendo suficiente para un mandato más. Sin embargo, analistas consideran posible que el PLD pierda las elecciones por segunda vez en 50 años. Ya en 1993, una parte de los diputados del partido no siguió la línea establecida por la cúpula en una disputa sobre reformas electorales. Entonces se produjeron elecciones anticipadas y la formación no consiguió recuperar su mayoría. La situación se podría repetir ahora. A ello podría contribuir que los rebeldes del PLD serán castigados por su voto sobre la reforma del correo, de forma que tengan que presentarse como candidatos independientes y se presenten entonces en sus distritos contra los candidatos oficiales del PLD.
La principal fuerza de la oposición política, el Partido Democrático de Japón (PDJ), espera poder aprovechar la división interna del PLD para conseguir un cambio de gobierno. Según observadores, aún no está muy clara cuál es la alternativa que ofrece la formación. Igual que el PLD, el PDJ no es un partido unitario según la idea occidental, sino que está formado por muchos grupos de intereses particulares.
De esta forma sería imaginable una coalición del PDJ con el Komeito, hasta ahora participante en el gobierno, pero también con eventuales desertores del PLD. Es decir: todo es posible.
Pero incluso si el 11 de septiembre se produjese un cambio de gobierno, observadores políticos en Tokio no esperan un cambio radical en la política del país, incluso aunque el nuevo gobierno estuviese encabezado por el PDJ. Lo que podría ocurrir en ese caso es que la relación de Japón hacia los vecinos China y Corea del Sur, que con Koizumi se ha estropeado mucho en los últimos tiempos, cambiase para mejor.
DPA
Además en Perspectiva
• Lucha contra el terrorismo • Nunca olvidarán Irak • El león Koizumi ha rugido
|