| CANAL DE PANAMÁ.
Ampliación, hermetismo y debate
Jorge Luis Macías Fonseca
El tema del Canal, de contenido nacional, debe ser visto más allá del interés político. De manera que el método del hermetismo que signa a la actual dirigencia gubernamental del PRD, debe dar paso a la consulta, al debate y a la comunicación fluida. No basta señalar que es necesario y urgente la ampliación de la vía acuática, sino además explicar los beneficios que para el país tendrá el desarrollo y ejecución de ese proyecto.
Muy a pesar de los resultados de la encuesta aparecida en el Pulso de la Nación del diario La Prensa, de 24 de enero de 2005, en donde en parte se indicaba que el 63.4% de 1,200 entrevistados dijo estar informado de la expansión del Canal, dudo mucho que conozcan respecto de una serie de asuntos que tienen relación con esa ampliación. Y es que la propuesta de ampliación no ha aparecido. Bien dijo Ricaurte Vásquez que no se ha presentado porque se estudia minuciosamente su rentabilidad.
Un aspecto que debe merecer la atención, y de allí la necesidad del debate, es lo relativo al financiamiento de la obra de expansión. Parece que ya la discusión -que no la propone el Gobierno- quiere girar en torno a la posibilidad interna o externa de sufragar la misma. Al menos parece asomarse una posición oficial, que si bien no ha sido explícitamente expuesta, ya se desliza con alguna suavidad.
En el IV Foro de Inversionistas, José Barrios, director de Finanzas de la Autoridad del Canal de Panamá, planteó que "no importan los números" el mega proyecto es "financieramente viable" y advirtió que la ACP tiene la capacidad de financiarlo con recursos propios (La Prensa, 29 abril de 2003). En ese mismo orden de ideas, Ricaurte Vásquez, en CADE 2005, fue puntual al señalar que la obra no debe costar más allá de los 8mil millones de dólares, porque no sería rentable. A su juicio, esta debe estar entre los 4 mil y 5 mil millones de dólares. Sin embargo, llama la atención sus planteamientos en los términos de que el proyecto de modernización del Canal que se adelanta por mil 500 millones de dólares puede usarse para comenzar la expansión usando los ingresos propios. Esto significa, dijo el ministro, que Panamá tendría que buscar el resto del dinero. Pareciera señalar el ministro Vásquez, que habría que encontrar financiamiento externo, lo cual de ser así, resultaría duro para las generaciones de panameños que tendrían que cargar en el futuro con el peso de esa deuda. Alberto Alemán Zubieta, en la trigésima novena versión de CADE 2005, planteó que "no es viable que el financiamiento de la ampliación del Canal se traslade a las navieras o a los países", porque sería entregarle la vía para que ellos sean quienes administren nuevamente el Canal de Panamá para su beneficio y no el nuestro" (La Prensa, 24 de abril de 2005).
Por un lado, interesante resulta la posición de Fernando Manfredo, quien en CADE 2005 fue enfático cuando señaló que "no estaría de acuerdo con financiar la ampliación del Canal si esta solo se basa en un número proyectado de movimiento de barcos o de carga, porque no sería una fórmula consolidada" (La Prensa, 23 de abril de 2005).
Por el otro lado, es bueno indicar que se han planteado las posibilidades del financiamiento externo. Opina Marcos Jurado que "otra fórmula puede ser la de financiamiento por los usuarios pagaderos con peajes" (La Prensa, 29 de abril de 2005).
Pero extraordinariamente importante son las posiciones de algunos frente al asunto del financiamiento. Llamamos, a esta, la tercería de las posiciones, pues no es ni una ni la otra. El mismo Marcos Jurado señala que: "el monto de 10 mil millones de dólares que costaría la ampliación de la vieja obra probablemente alcance para el nuevo canal construido con las nuevas y sofisticadas técnicas". Y algo coincidente con este planteamiento, Rubén Darío Paredes señala que un tercer juegos de esclusas representa construir un nuevo canal, pero va más allá, cuando deja sentir lo que ya muchos panameños advierten, en el sentido que los beneficios que se derivarán serán para los sectores económicos nacionales e internacionales. Por ello dice que: "vale preguntarle al presidente Torrijos: ¿cree usted justo que el pueblo desvíe sus utilidades del negocio de su Canal necesarios para su bienestar, educación, salud, vivienda y desarrollo para subsidiar a las navieras transnacionales por los próximos 25 años? (La Prensa, 28 de abril de 2005).
Vale el debate, como sustituto del hermetismo, y tal como lo manifestó el arzobispo Dimas Cedeño, la consulta previa y la transparencia en la información deben imperar en el manejo del proyecto (Pulso de la Nación, 24 enero de 2005)", porque debe ser un proyecto de Estado y no como pantalla para justificar endeudamientos astronómicos que limiten y condicionen el modelo de desarrollo del país" (El Siglo, 25 de abril de 2005).
El autor es docente universitario
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