| POLÍTICA.
El poder no es el fin, sino el medio
Ramón A. Tello De León
En días pasados, al escuchar los noticieros, mis oídos no dieron crédito a la barbárica opinión de un político que a través de los años se ha convertido, en mi opinión, en una verdadera vergüenza para la clase política nacional, el cual ha convertido un partido político en su feudo personal y del cual se niega a salir al menos caminando por sus propios pies.
El decir que la oposición nacional debe unirse con el fin de alcanzar el poder, además de ser repudiable, deja mucho que decir de su actividad política y estoy seguro de que tanto los que forman parte de su agrupación como los que no formamos parte de esta nos llenó de tristeza el cinismo con que este sujeto suelta a la faz del país un pensamiento tan descabellado, ¿dónde queda que la oposición debe unirse para brindar propuestas a la ciudadanía y no para atacar al PRD?, no para el dime que te diré entre los que forman parte de la ahora alianza opositora, pues bochornoso y repudiable fue el espectáculo propiciado en un acto público de esta agrupación, donde desde ya se andan peleando una cabeza que no tiene cuerpo, porque el cuerpo, que es el pueblo, mira con estupor el mal papel jugado por la oposición, donde entre calificativos a propios y a extraños no presentan propuestas, sino más bien calificativos e insultos.
Por ende, no es de extrañarse que algunas personalidades seniles de la política criolla parecen gritar a los cuatro vientos que acaban de leerse El Príncipe de Maquiavelo y que ahora más que nunca "el fin justifica los medios", pero le comunico que la ciudadanía cree en propuestas, las cuales deben ser serias y que se les considere como lo que son, los árbitros de la democracia, quienes eligen al ganador en cada elección, y si para usted el poder no es el medio para crear empleos, mejorar la salud y la educación, crear una infraestructura económica para la inversión tanto de nacionales como de extranjeros, entonces en el 2009 no cuente con mi voto y estoy seguro de que tampoco contará con el voto de muchos panameños que ven en el poder no un fin, sino un medio de hacer grande a Panamá. Con esas opiniones tan propias de su persona, se denota su pensamiento afín con el mireyismo, el cual era llegar al poder y hacer estragos, como en efecto hizo, que sumió a un gran partido en la decadencia y que al pueblo lo dejó desconfiando aún más de la política.
Reitero mi respeto por las canas, pero antes de emitir la opinión debe pensarse lo que se dice y si ya a usted le cuesta hacerlo, es mejor que se vaya y que disfrute de los nietos y que no solo deje crecer a la oposición a la cual la resta credibilidad con sus "pensamientos en voz alta", sino que en efecto nada bueno puede brindarnos a los electores panameños.
El autor es licenciado en Derecho
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