Chiriquí presenta elevados índices de empobrecimiento en regiones como Puerto Armuelles y Barú, otrora pujantes. Varios factores contribuyen a este triste fenómeno, pero principalmente los efectos globales de producciones más eficientes y actividades más competitivas que las domésticas. Aunque el Gobierno hace notables esfuerzos por establecer estructuras acordes con las aperturas económicas inevitables, los subsidios no son fórmulas que resuelven a largo plazo los problemas.
La ayuda económica de 20 millones gestionada ante las instituciones financieras para la provincia chiricana, es tan solo un placebo absolutamente temporal frente al reto permanente de la conversión agro-industrial que requiere la región.
El desafío está planteado, la adecuación es impostergable. Los chiricanos merecen la oportunidad de reinventarse para enfrentar sus realidades económicas y sociales con las herramientas apropiadas y la asistencia efectiva para una verdadera reconversión. |