estrategia.
Panamá, una "joya" disputada
por China y Taiwan
542773 Betty Brannan Jaén
Washington, D.C. - Catorce de los 26 países en el mundo que todavía reconocen a Taiwan están en nuestro hemisferio, pero ninguno tiene más relevancia que Panamá en la pugna diplomática entre Taiwan y la República Popular de China. Esa pugna y el rol panameño en ella quizás vuelva al tapete el mes próximo, cuando Taiwan tiene programado celebrar una cumbre con sus aliados en Centroamérica y el Caribe.
Mientras tanto, medios internacionales reportan acusaciones de que cuando Martín Torrijos fue a Washington en abril, este tanteó con los norteamericanos la posibilidad de que Panamá abandone su reconocimiento de Taiwan y establezca relaciones diplomáticas con la China Popular. La agencia taiwanesa de noticias informó en mayo que Parris Chang, funcionario del Consejo de Seguridad Nacional de la China Popular, declaró públicamente en Washington que Torrijos había discutido el tema con la Casa Blanca durante sus reuniones en abril, con el fin de saber cuál sería la reacción de Estados Unidos. No se sabe, según parece, cuál fue la respuesta de los estadounidenses. Pero el resultado, según se informó, es que Taiwan está vigilando los contactos entre Panamá y la China comunista, por más que Torrijos haya declarado en varias ocasiones que su política será fortalecer relaciones comerciales con China Popular sin romper relaciones con Taiwan.
Es que Taiwan considera a Panamá como "la joya en la corona" de los pocos aliados que le quedan, "simbolismo que molesta profundamente a Beijing", aseguró la analista Cynthia Watson, del Colegio de Guerra de Estados Unidos, durante una audiencia en abril ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
Aunque Watson sostuvo que Panamá no parece tener intención de retirar su reconocimiento de Taiwan, otros analistas en la audiencia discreparon de esa opinión. Que Panamá se cambie de lado en la pugna entre Taipei y Beijing "es probablemente solo cosa de precio", opinó Peter Brookes del Institución Heritage. Otra analista, June Teufel-Dreyer, opinó igualmente que Panamá "solo está esperando que llegue el momento correcto" para cambiarse de Taipei a Beijing. Un cuarto analista, Riordan Roett, profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de Johns Hopkins, opinó que Panamá podría cambiar su respaldo en cualquier momento y subrayó que esto fue una de las promesas de campaña de Guillermo Endara.
La importancia del Canal es un punto central en la disputa. "Uno de los puntos fuertes de China [Popular] es su presencia en el Canal de Panamá", comentó Roett en la audiencia. Este agregó que China [Popular] es el tercer usuario del Canal y "anhela participar" en los trabajos de construcción para ampliar la vía. Desde entonces, varios comentaristas han observado que la China Popular está siguiendo una política en el hemisferio de invertir en proyectos de infraestructura de alto perfil para así contrarrestar la "diplomacia de chequera" que Taiwan hace en la región.
Otra preocupación es que la China Popular está estrechando lazos militares con el hemisferio. El jefe del Comando Sur advirtió en marzo que la China comunista mantiene en Latinoamérica una política "de proyección de su poder militar, capaz de tomarse rutas marítimas estratégicas y proteger sus crecientes intereses en el extranjero".
Eso de "tomarse rutas marítimas estratégicas" revive el viejo temor estadounidense que los chinos comunistas están tratando de apoderarse del Canal de Panamá, una acusación que, al parecer, no morirá jamás. Todavía hay quienes ven peligro en el hecho de que Hutchison Whampoa, empresa vinculada a Beijing, controle puertos a ambos extremos del Canal de Panamá. La analista Watson afirmó en la audiencia que esta es la pregunta más frecuente que ella recibe sobre las relaciones entre China y Latinoamérica, pero que ella no le da importancia. Los contratos de Hutchison en Panamá ni siquiera han tenido suficiente peso para hacer que Panamá retire su reconocimiento de Taiwan, cosa que, según Watson, irrita bastante a Beijing.
Pero hay que ver más allá de Panamá. A nivel regional, el temor estadounidense es que la China Popular está haciendo una alarmante incursión diplomática, económica y militar en lo que Estados Unidos siempre ha considerado su "patio". A nivel mundial, muchos temen que la China comunista está siguiendo lo que el analista Brookes describió como "una gran estrategia para remplazar a Estados Unidos como la nación más poderosa del planeta". El ascenso al poder de la China comunista, dijo Brookes, no será completo sin retomar control de Taiwan.
La autora es corresponsal de La Prensa
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