| DOCUMENTOS SECRETOS.
Negociar solo con Franco
Eduardo Martín De Pozuelo
Cuando el 26 de septiembre de 1953 España y EU firmaron los tres históricos convenios de Ayuda para la Mutua de Defensa, Defensivo y de Ayuda Económica, la Administración norteamericana reconocía en secreto que los suscribía porque el general Franco es la única fuerza en España con la que se puede negociar de forma práctica, y también debido a que en la actualidad España solo está preparada para aceptar un acuerdo limitado, y esto solo lo haría con nosotros. Para EU, ya bajo la presidencia republicana del general Eisenhower, el arreglo con Franco se presentaba internamente como un mal menor o una contrariedad necesaria, pues en la primera nación del mundo eran plenamente conocedores de la realidad de España bajo la dictadura de Franco y su régimen.
En la información de seguridad (top secret) para el Departamento de Estado de 11 de febrero de 1953, hacia el final de la negociación se designan como objetivos de Estados Unidos en España el desarrollo con urgencia de la potencialidad militar de la posición geográfica estratégica de España para la defensa de la zona de la OTAN; la ayuda a la mejora de las relaciones de España con otros países de Europa occidental; y, si fuera políticamente posible, obtener una pronta participación de España en la OTAN.
Con EU consciente de las limitaciones políticas españolas, de la inviabilidad objetiva para la integración de España en la OTAN y de que la península Ibérica era literalmente imprescindible para la defensa de Occidente, a EU le quedaba la vía de los pactos bilaterales para instalar sus bases militares en España. Y así lo hizo, pero bajo premisas e intenciones que, obviamente, permanecieron secretas.
Los documentos desclasificados evidencian que el plan era que el montaje de bases en España no desbaratara todo lo logrado hasta la fecha con los países de la OTAN. También prueban que las autoridades militares británicas y francesas estaban de acuerdo con el primer e inmediato objetivo de instalar bases en España siempre y cuando el flujo de apoyo militar y económico de EU hacia ellos no se vea disminuido por su desviación hacia España.
Mientras el mencionado progreso permanecía en el terreno de la especulación teórica, las pretensiones de la Casa Blanca respecto a España estaban perfectamente definidas. Entre los principales requisitos militares clasificados top secret acordados por el Departamento de Estado y Defensa, y que solo fueron explicados en términos generales al Gobierno español, se contemplaba el logro de montar bases de la Fuerza Aérea en Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza y Albacete (cerca de Valencia), y otra en el área de Cadiz avanzada de la Armada, capaz de dar soporte aéreo y marítimo a los portaaviones, de ser plataforma para submarinos y centro de reconocimiento de operaciones logísticas del ala aérea de la flota. El despliegue permanente en tiempo de paz de la Fuerza Aérea y de la Armada era de 14 mil hombres, y el despliegue previsto en tiempo de guerra para estos dos servicios, de 47 mil.
"Estos objetivos requerirán tiempo, paciencia y un esfuerzo considerable para lograrlos. Una prueba de esto son las muchas dificultades a las que nos hemos enfrentado en los pasos dados hasta ahora, dijo Homer M. Byintong en mayo de 1952, en pleno camino hacia las bases. Desde entonces, en España permaneció una sensación de insatisfacción que solo se diluyó con la firma del convenio de defensa bilateral de 1989, cuando finalmente EU y España se trataron de iguales. A raíz del acuerdo, los 72 aviones F-16 de la US Air Force se retiraron de Torrejón de Ardoz en mayo de 1992.
La Vanguardia / The New York Times Syndicate
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