| propuestas.
En la mesa del diálogo
Sheila Mae C. de Royo
El pasado mes de junio fuimos testigos de los hechos acaecidos en el país y que afectaron grandemente nuestra economía, ocasionando pérdidas millonarias tanto a la empresa privada como daños a la propiedad privada y pública, además de grandes erogaciones al Estado en concepto de salarios pagados por horas no laboradas, entre otros.
El controversial y polémico tema de las reformas a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social y su eventual implementación, es una bomba de tiempo que explotará siempre en algún sector o gremio que de alguna manera u otra se consideren afectados.
Durante años la CSS ha venido confrontando problemas económicos que aumentaron día a día y que sólo pueden resolverse tomando medidas en las cuales los panameños debemos colaborar para salvaguardar esta gigantesca entidad, creada por el Dr. Arnulfo Arias Madrid en beneficio del pueblo panameño, evitando el colapso de la misma, que de darse, no sólo afectaría la seguridad social del país en materia de salud, sino que sería el holocausto para los miles de pensionados y jubilados que dependen económicamente de la institución, conduciendo al país a un estado de caos social nunca antes visto.
Con respecto a este tema, nos asombró la crítica por parte de algunos altos integrantes de Gobiernos anteriores que, desde el momento en que empezaron su mandato, debieron tomar las medidas pertinentes para evitar que la institución llegara a las actuales condiciones; pero, por supuesto, el costo o sacrificio político lo hacía difícil, no queriendo afrontar ninguno la responsabilidad de asumir la inconformidad de un pueblo que jamás quedará satisfecho, sean cual sean las medidas o las leyes que se implementen finalmente en aras de salvar la institución. Tarde o temprano, tendrán que imponerse medidas de acuerdo a los estudios y planteamientos adecuados, provenientes de "especialistas en la materia" y no lo que algunos gremios inflexibles e indistintamente afectados de una u otra forma, aplicando cada cual a su conveniencia la "Ley del Embudo", pretendan obtener. Tampoco imperarán las aspiraciones de una gran cantidad de ciudadanos no agremiados, con diversas opiniones, ya que carecen de los conocimientos técnicos para dar solución al problema y que lo único que ven, es el deseo de jubilarse prontamente con el mínimo de cuotas posibles, no aportando ni un centavo más de su salario.
Al suspenderse temporalmente la Ley 17 de Reformas a la Ley de la Caja de Seguro Social y con más de semana y media de estar conversando en la mesa de diálogo en busca de una solución, llamó la atención la manera en que dirigentes de FRENADESSO llegaron al lugar; gritando consignas, cuestionando la participación de algunos y, lo más preocupante, queriendo imponer sus criterios y exigencias al grupo que ya tenía días de estar trabajando democráticamente en el tema, paralizando con su actitud el desenvolvimiento progresivo y efectivo del diálogo en mención. Consideramos que ésta no es la manera y que dicha agrupación, por muy numerosa que sea, debe respetar y no considerar que están por encima de todos los demás ciudadanos en este país. Sus dirigentes deben tener mucha cautela y recordar que este problema no es nuevo, que había que tomar medidas drásticas para resolverlo y que, incluso uno de sus dirigentes fue director de la institución en problemas, teniendo en su momento su oportunidad, lo cual no fue aprovechado ni por él ni por el gremio que lo apoyaba.
Si bien, cada gremio, organización, colectivo político o simplemente como ciudadanos o cotizantes, tenemos derecho a opinar y brindar propuestas de acuerdo a nuestros intereses, ahora que cada cual aboga por lo suyo, debemos hacerlo con respeto y equidad.
Lo que sí no podemos permitir, ya que lo consideramos "sumamente peligroso", es que uno, dos o tres sectores, que siempre son los mismos, que su cantidad de integrantes o por lo indispensable de la profesión que ejercen, impongan sus criterios con razón o sin ella, justos o injustos, objetivos o subjetivos a toda una nación, utilizando su muy particular manera de actuar fomentando el caos si los demás no se acogen a sus pretensiones. Este mensaje es para cada uno de los gremios de manera individual; para los profesionales o trabajadores independientes; para los partidos políticos y sus dirigentes, algunos con ambiciones electoreras; para aquellos que siempre están en contra de todo o buscan notoriedad; para los que están "pescando en río revuelto"; para el ciudadano en general; e, incluso, para el Gobierno, ya que todos estaremos "afilando el cuchillo para nuestro propio pescuezo". Recordemos que algunos movimientos populistas en América Latina, que se iniciaron de manera loable, han terminado totalmente diferente a como sus bases pretendían.
Ojalá que en la mesa del diálogo, tal y como lo han solicitado miembros de la Iglesia y sectores conscientes, prime el respeto, la cordura, la equidad y la empatía por la estabilidad económica de la CSS, lo que representa el bienestar de sus asegurados y por ende del país, teniendo en cuenta que al final no todos podemos ser complacidos.
La autora es analista
Además en opinión
• ¡Nunca más!: I. Roberto Eisenmann, Jr. • Nueva presidencia de los abogados: Marcial Buitrago • Hermosísimo, 24 de julio: Daniel Nelson • En la mesa del diálogo: Sheila Mae C. de Royo • Armando Dely Valdés: Paulino Romero Fernández
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