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Panamá, viernes 29 de julio de 2005
 

MILITARIZACIÓN.

¡Nunca más!

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Panamá es por mandato constitucional un país sin ejército; la decisión de la desmilitarización del país fue tomada por dos Asambleas controladas por partidos contrarios que supieron en esos momentos representar el consenso de toda la población. No fue una decisión tomada en un vacío. Fue producto de una trágica experiencia militarista que secuestró con violencia al país y lo puso al servicio de la criminalidad internacional. Salir de esta etapa negra de nuestra historia costó la destrucción de muchas vidas de hermanos en la nacionalidad… y mientras toda esta desgracia ocurría no hubo un solo gesto de soldado por parte de lo que se comprobó era simplemente una mafia uniformada.

¡Prohibido olvidar!

Somos el segundo Costa Rica desmilitarizado del continente. Esto tiene que estar presente todos los días en cada corazón y cerebro panameño. Aquí no hay posibilidad de "pasar la página", porque corremos el peligro de cumplir aquel dicho campesino que reza que "el hombre es el único animal que se choca con el mismo tronco una y otra vez". Cuando una vaca va por un trillo y se choca contra un tronco, a pesar de su limitado cerebro al pasar por el trillo una y otra vez inteligentemente siempre evita el tronco. Lo menos que deberíamos tener los panameños es la inteligencia de la vaca, evitando a toda costa una repetición del inútil y costoso militarismo que solo sirve para oprimir nuestra libertad ciudadana.

Ahora bien: parece que dentro de los dos partidos mayoritarios hay inexplicables simpatías por una vuelta al militarismo; los ciudadanos tenemos la obligación de rechazar esto cada vez que se manifieste. Veamos algunos ejemplos:

Las unidades cara-pintadas creadas por la policía y que han sido promocionadas tanto dentro del gobierno arnulfista como de el gobierno PRD son una clara violación constitucional. La excusa es la frontera con Colombia, pero terminaron todos en la ciudad durante la última huelga haciéndole "guerra".. ¿a quiénes?

y preguntémonos .. ¿qué países supuestamente "amigos" sustentan esta violación a nuestra Constitución?

La "Fuerza de Respuesta Rápida" recién aprobada por Panamá con una sorprendente declaración de nuestra Cancillería cuando dice según clarísimos artículos de Betty Brannan Jaén y Carlos Guevara Mann, "Panamá sí firmó, pero solo para reconocer avances que se han alcanzado en esta materia, cosa que no se debe confundir con una participación directa en función de país con ejército". Comparese esta cantinflada con lo declarado por Costa Rica: "Costa Rica es un país sin ejército. Mal haríamos nosotros en tratar de firmar un tratado con base en fuerzas militares que nosotros no tenemos". ¿Por qué, señor Presidente, no podemos ser tan claros como lo es Costa Rica? Es más… ¿por qué no piensan en una idea (expresada por Guevara Mann) de impulsar con Costa Rica la creación de una "Zona Desmilitarizada de América"? Eso sí mostraría un liderazgo que señalaría un camino respetado por nuestra población y por el mundo.

Finalmente: el ya famoso "ordinariato castrense" con el Vaticano, que no tiene justificación alguna en un país sin ejército, uno que pretende ser un Estado moderno con una constitucional libertad de cultos. Se pueden criticar muchos gestos y posiciones de Guillermo Endara; lo que nadie puede discutir es su profunda convicción civilista y democrática. Apartemos la bruma de sus declaraciones y la inusual y poco diplomática respuesta eclesiástica, para mirar el fondo del asunto. El "ordinariato", monseñor arzobispo, monseñor nuncio, y señor presidente, es contrario al querer anti-militarista de la ciudadanía y Constitución civilista de nuestro país. Mantener el ordinariato es pagar un costo innecesario en credibilidad, y peligroso para la Nación.

Olvidar, ¡Nunca! Ejército disfrazado, ¡Nunca! Pasar la página para volver al militarismo, ¡No! Militarismo, ¡Nunca más!

El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana

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