| Diplomas Falsos.
¡Peligroso y vergonzoso!
Maribel Cuervo de Paredes
"Cuando el poder oculta y borra, la resistencia consiste en revelar y en mostrar". Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique.
Cuando al fin reventó la noticia de las irregularidades con los diplomas emitidos por la Universidad de Panamá que recoge el informe de 18 páginas de fecha 8/junio/05 (El Panamá América, pág. A-4, 21/jul/05), recordé a uno de mis filósofos favoritos, Fernando Savater, quien señala que hay muchos males que lamentablemente no pueden pasar de moda. Para tristeza de muchos ciudadanos decentes, el mal del juega vivo, de la corrupción, del encubrimiento para favorecer a amigos e íntimos mezquinos intereses, parecieran secuestrar, con relativo éxito, nuestro futuro y sepultar nuestra esperanza por mejores días.
¿Ha pensado usted en lo serio y grave que es este asunto de los diplomas falsos, del certificar a personas como licenciados en arquitectura, en derecho, en filosofía, como médicos, odontólogos, como administradores y no lo son? ¿Sabe usted el nivel de desconfianza que esto inyectó en la comunidad académica nacional e internacional? ¿Qué confianza y seguridad académica puede tener hoy el panameñito vida mía que el diploma que con ilusión mostrará después de 4 ó 5 años de estudios en esa universidad tendrá validez y será reconocido en el competitivo mercado laboral? ¿Tiene conciencia el cuerpo académico de la Universidad de Panamá del daño irreparable y canalla que este escándalo le ha ocasionado al centro de estudios que debía ser orgullo de todos los panameños? ¿Qué medidas cree usted que hubiese tomado el gobierno y el cuerpo de docentes y académicos de universidades como Harvard, Oxford, Princenton, MIT, el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Católica de Perú, Stanford, Yale, John Jopkins, Berkeley, Cambridge, la Universidad Autónoma de México, la Autónoma de Madrid o La Ecole Polytechnique de Francia si una corruptela como ésta se hubiese descubierto?
Ante estos difíciles y complejos momentos y el silencio cómplice, cobarde que los distintos actores sociales de nuestro país guardan frente a esta inmerecida vergüenza que hoy cubre a los panameños decentes que depositaron su confianza en ese centro académico, aprecio la valiosa contribución que nos hace Doña Rosario Arias de Galindo al publicarnos el discurso que pronunciara su señor padre, el Dr. Harmodio Arias, el 7 de octubre de 1935 cuando inauguraba la Fundación de la Universidad de Panamá. Nunca tan oportuno repasar y resaltar la visión y compromiso que experimentaban los hombres que, con las dificultades propias de ese momento histórico, construían los cimientos para la nación que hoy pareciera desmoronarse frente a nosotros.
Comparto el discurso que pronunciara el Dr. Harmodio Arias, con la intención de que en sus palabras encontremos el antídoto para que el tóxico de la desesperanza que, a diario y con relativo éxito, muchos inyectan en el corazón patriótico de los panameños, no avance en su propósito de quebrarnos ante el compromiso que tenemos de rescatar y engrandecer nuestro país. Para el Dr. Arias "...la organización de nuestra naciente Universidad lejos de inspirarse en ideales netamente intelectualistas, debe tender más bien a armonizar las razones superiores de la vida con las que en cada medio y en cada época le comunican un sentido fecundo en realizaciones prácticas que, desde luego, no hay que confundir con las torpes y bajas preocupaciones de orden puramente materialista... nuestra Universidad, que ha de mirar, como todas las instituciones análogas, hacia las serenas cimas de la cultura entendida como culto fervoroso a la verdad y al supremo bien, no debe perderse en el vacío forjándose una imagen falsa de la vida. Lo que debe hacer es echar las bases de una filosofía práctica que, en el último análisis, se resuelva en el funcionamiento gradual de determinadas normas de vida pública y privada y, principalmente, de bienestar para los más... Nuestra Universidad no debe ser una fábrica de profesionales egoístas, imbuidos de un estrecho, falso y desintegrado concepto de la vida. Debe ser mas bien un núcleo de fuerzas espirituales en franca dirección social que contribuya a formar hombres justos, comprensivos y serenamente fuertes en las lides del pensamiento y el trabajo..."
¿Qué cáncer social nos atacó al punto de paralizarnos y hacernos indiferentes frente a este bochorno nacional e internacional? ¿Dónde están los contados intelectuales y los muchos seudo intelectuales que no han pegado el grito al cielo con esta vergüenza? ¿Por qué no se escucha con fuerza la voz de repudio de los íntegros y notables profesores que allí imparten clases? ¿Dónde está la protesta severa de la ciudadanía, los clubes cívicos, las organizaciones empresariales y de profesionales, las fundaciones privadas que apoyan y exigen mejor educación? ¿Por qué guardan silencio los partidos políticos, muchos medios de comunicación y la Iglesia católica frente a esta corrupción?
Una última pregunta y quizás la más importante ¿es con esta clase de diplomas y falsos profesionales que se construirá la patria nueva de Torrijos? ¡Peligroso y vergonzoso!
La autora es comunicadora social
Además en opinión
• En defensa de la Universidad: Miguel Montiel Guevara • ‘La peor de las violencias’: Luis Enrique Quesada • ¡Peligroso y vergonzoso!: Maribel Cuervo de Paredes • Torre de Babel: Carlos Valencia • Antes y después: Priscilla Delgado
|