| la pobreza.
‘La peor de las violencias’
Luis Enrique Quesada
Basado en la encuesta de niveles de vida (ENV) realizada por el Ministerio de Economía y Finanzas durante 1997 y 2003, podemos estimar que para el presente año existen 683 mil 299 personas en pobreza no extrema (21.1%) o sea que aunque pueden cubrir sus costos de alimentación no cubren los costos básicos de vivienda, vestuario, educación, entre otros; Además, se estima 516 mil 510 personas en pobreza extrema (16.0%) que no cubren sus costos mínimos de alimentación ni el resto de los bienes y servicios básicos.
Para ilustrar estas afirmaciones es necesario crear una fila imaginaría cerrada de personas de uno en fondo que partiese de la intersección de la Vía Bolívar y la calle 44 oeste (Martín Sosa), si en dicha fila formásemos a los aproximadamente 1 millón 199 mil 809 pobres existentes en el país, la porción de la fila de personas que viven en condiciones de pobreza extrema llegaría hasta un punto intermedio de la carretera entre Divisa y la ciudad de Santiago, si posteriormente incluyéramos a las personas que están en condición de pobreza no extrema la formación continuaría hasta seis kilómetros mas allá de Cerro Punta en la provincia de Chiriquí.
La evolución de la pobreza en nuestro país presenta un comportamiento asimétrico, por un lado aumenta él numero de pobres, pero disminuye su proporción dentro del total, en el año de 1997 el 37.3% de los panameños eran pobres, si consideramos su tendencia se puede inferir que en el presente año la proporción de pobres se reduce a 37.1%, la población en condiciones de pobreza no extrema que en 1997 representaron el 18.5%, ocho años después constituye el 21%. No obstante, la población que vive en condiciones de pobreza extrema a partir del año 1997 disminuye tanto sus niveles absolutos como su participación porcentual.
Al hacer inferencia a nuestra fila imaginaria, podríamos decir que la misma aumentaría anualmente 8.8 kilómetros, aunque el componente correspondiente a la población en condición de pobreza extrema se reduciría en casi un kilómetro por año.
De un análisis basado en la información disponible sobre las condiciones de vida de los panameños registradas en las ENV y el gasto social ejecutado en el periodo 1997-2004, se observa una alentadora relación directa del 75% entre el aumento del gasto social y el crecimiento de la población en condiciones de no pobreza, también se observa igual nivel de relación favorable entre el aumento del gasto social y la disminución de la población en extrema pobreza, sin embargo el análisis sugiere que el gasto social no tiene un significativo impacto en la reducción de la población en pobreza no extrema, esto podría deberse a la orientación o esfuerzo del gasto en los pobres extremos. En este sentido se puede concluir que efectivamente el gasto social tiene efectos favorables en la lucha contra la pobreza.
Reducir los niveles de pobreza nos conviene a todos, veamos un ejemplo, Estados Unidos de América es la economía más grande del mundo con una producción de 11 mil 735 trillones de dólares y un consumo per cápita anual de 27 mil 803.7 dólares. Entonces imaginemos por un momento que los residentes del norteño país deciden reducir su consumo a un nivel de 2 mil 466.2 balboas per cápita correspondiente al de Panamá, a estos tropicales niveles de consumo la economía norteamericana se reduciría a más de mil billones y pasaría a ocupar el noveno lugar en el "ranking" de las economías mundiales después de Italia.
Si asumimos que para el año 2004 cada residente en el país consumió en promedio 2 mil 466.2 balboas y lo contrastamos con el consumo promedio anual de 954 balboas necesario para no ser considerado pobre, se observa que aún quedan mil 512.2 balboas. Dinero extra, suficiente para abastecer en condiciones de no-pobreza a un segundo país de cinco millones de habitantes, en otras palabras el nivel de consumo de Panamá en condiciones de equidad total permite sostener a una población de más de ocho millones de personas. Se concluye que el asunto es generación de riqueza y equidad social.
La respuesta no es la practica de una economía robinhoodiana en la que se le quite a unos sus pertenencias para dárselas a otros, Dicha política económica sería impráctica y a lo máximo solo lograría una reordenación de los pobres y el país en su conjunto seguiría igual.
En el "combate" a la pobreza se dispone de un amplio arsenal de acciones que se agrupan de acuerdo al grado de pobreza y su impacto en el tiempo. Por un lado, se pueden aplicar programas que busquen aliviar algunas de las consecuencias de la pobreza por medio de transferencias de dinero o subsidios alimenticios. Hay otros tipos de programas orientados a mejorar de forma permanente la capacidad de generación de ingresos como sería la implementación de programas de empleo temporal, programación de inversiones públicas donde la propia comunidad organiza su proyecto, ejecuta la obra y le da mantenimiento. La identificación de oportunidades de inversión factibles para grupos poblacionales pobres apoyadas por la ubicación de posibles mercados y transferencia de tecnología, así como del fortalecimiento de la capacidad administrativa, financiera y de ejecución de los municipios.
El segundo elemento clave en la reducción de la pobreza es el aumento de la riqueza nacional por medio de la mejora continua del capital humano a través de la educación, el incentivo de la creación de polos de desarrollo en el territorio nacional, sacar ventaja de la posición geoestratégica para ampliar la oferta exportadora y definitivamente planificar de forma seria y responsable la visión de país al largo plazo. En conclusión, ganemos todos y aportemos a la reducción de la pobreza como la peor de las violencias en Panamá.
El autor es economista
Además en opinión
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