La más remota posibilidad de que los actuales magistrados de la Corte Suprema puedan ser considerados para permanecer en sus cargos, por otros 10 años, es una broma de pésimo gusto. Quizá la iniciativa tendría cabida en un país con una verdadera judicatura, y de seguro uno o dos magistrados tendrían mérito para extender su periodo. Pero, ¿está el diputado del partido gobernante consciente del rechazo generalizado a la Corte Suprema?
¿Puede acaso entender la ilusión de los panameños por contar con juristas independientes y probos en la magistratura? ¿Acaso lee el diputado Wilson los medios de comunicación y las encuestas?
¿O será que se trata de una de esas jugarretas políticas que distinguen al PRD, bien concertada entre el presidente de la Asamblea y el de la Corte? Ya este diario había advertido sobre el rol y la futilidad de la malsonante Comisión de Estado por la Justicia, integrada por quienes precisamente son parte del problema. ¿Qué más se podía esperar de ellos? |