| EFECTO.
Petróleo: envilece, devora
Luis Espósito Picardi
Ni siquiera de una manera sutil, sino de una manera burda en todos los sentidos las compañías petroleras en su conjunto decidieron justificándose en la tendencia globalizadora de ir eliminando a los concesionarios (gasolineros) del negocio de la distribución minorista de los derivados del petróleo. Las mentes aconductadas de estos grandes teóricos apologistas del mercado promovieron y decidieron en muchos casos con la complicidad de funcionarios mediocres enquistados en casi todos los gobiernos del hemisferio permitiendo que la gran responsabilidad de la distribución minorista de los derivados del petróleo pasara a manos de estas máquinas trituradoras de la humanidad, empobreciendo países y personas con el único afán de un lucro más que desmesurado, sino un lucro que ellos mismos en ocasiones han declarado que es obsceno.
Desde la República de El Salvador en una noticia un poco tardía nos llega la información de que en ese momento desde el 6 al 10 de diciembre del 2004 la cotización del barril de petróleo precio WTI (Golfo de los E.U.A) era de 42.45 dólares, mientras que la cotización de precios de Venezuela en el mismo período del 6 al 10 de diciembre 2004 era de 30.42 una diferencia de 12.03 por barril que al final de cuenta representa 0.29 centavos menos por galón.
Lo que llama la atención es que las estadísticas de acuerdo a la CEPAL indican que Venezuela exporta hidrocarburos por el orden del 43%, Ecuador 14%, EUA 11%, Trinidad y Tobago 8% y el 19% otros. Entonces cabe preguntar, ¿es real el cacareado precio del barril que nos anuncian y que los profetas del desastre quisieran que llegara a 100 dólares
¡El consumidor quiere conocer cuál es el precio real! Entendamos, no el que se anuncia.
El connotado dirigente gremial del ramo de la distribución minorista de los gasolineros (actividad en extinción), señor Carlos Antonio Morrell, ha insistido e insiste en sus comentarios públicos que la única esperanza que tiene el consumidor panameño ante la agresividad innoble de las compañías petroleras es la regulación de la gasolina y el diésel. Su verbo es fulminante dice ¿porqué?, ¿porque las compañías petroleras le tienen pánico a la regulación? ... ¿Porqué?
¿Cabe preguntarse, podría tener el consumidor panameño un precio más justo en los derivados del petróleo? ¡Claro que sí!, pero, ¿cómo? Que se olviden de la retórica inconsistente de que la regulación no sería correcta porque las compañías petroleras y los funcionarios del gobierno se pondrían de acuerdo al establecer los precios, premisa esta, que establece corrupción, no todos son corruptos.
El Gobierno Nacional tiene los suficientes e idóneos técnicos que pueden examinar todos los ángulos mediante los cuales se puede determinar sin menoscabo de nadie en la cadena comercializadora y mucho menos del público consumidor que el precio que se pague a nivel nacional sea justo. Por ejemplo, por qué no revisar el artículo #79, procedimiento para el cálculo de producto líquido en los costos fijos donde se establece lo siguiente: "El precio de Paridad de Importación para los hidrocarburos líquidos no será menor al precio F.O.B. de los productos en la Costa del Golfo de Estados Unidos de América (USGC) más 0.09 por galón". Así se lee en el Decreto de Gabinete 36, que establece la política nacional de hidrocarburos, modificado a su vez por el Decreto de Gabinete #5, que no lo cambia ni sustituye.
Que se explique ¿los 0.09 por galón garantizan sobre el precio sugerido de paridad una rentabilidad para las petroleras? ¿Son las petroleras empresas protegidas?
Un estudio sobre costos variables y costos fijos presentado para establecer el precio sugerido de paridad en la República de Honduras donde existe la regulación demuestra que muchos renglones pueden ser reducidos y otros simplemente anulados porque no tienen sustentación y lógica alguna y en una "propuesta de concentración de combustibles" se propuso eliminar el factor de corrección en flete de 1.146 que no pudo ser justificado, también se propuso reducir el seguro marítimo de 0.06% a 0.0375%, también reducir las pérdidas en tránsito de 0.50% a 0.15%, también reducir el almacenamiento de 4.7 centavos a 2.8 centavos, reducir las pérdidas en almacenamiento de 0.30% a 0.15%, todos esos costos fijos dan señal de estar inflados, ¿porqué no revisarlos y reducirlos? Si todo eso no infla el precio sugerido de paridad entonces definitivamente el desinflado es el público consumidor. La regulación corregiría todos estos aspectos que abultan el precio final.
No olvidemos por un momento a quién nos enfrentamos, ellos no piensan en término de equidad. El papa Juan Pablo II en "centésimus annus" menciona que la economía libre no es lo suficientemente libre en las sociedades de primer mundo y que sin dejar de entender que la economía es importante, el hombre es valioso y no debe ser cautivo de lo económico y se puede correr el riesgo de un mercado idólatra. El costo de los derivados del petróleo puede reducirse, la regulación es un factor importante, para lograr eso no dejemos que el petróleo nos envilezca ni nos devore.
El autor es presidente de Unigas
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