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Panamá, domingo 24 de julio de 2005
 

PROYECTO.

De lo que nos salvamos al caerse el C M A

539094 Betty Brannan Jaén

Washington, D.C. - Solo los lectores con memoria de elefante se acordaran del CMA; "Centro Multilateral Antidrogas", que fue un tema candente durante la presidencia de Ernesto Pérez Balladares. Es un acuerdo que para suerte nuestra, nunca se firmó; para prueba de ello, miremos lo que ha ocurrido en Ecuador desde que los norteamericanos se llevaron las operaciones de Howard para allá.

Recordarán que por allí de 1995, cuando se acercaba la retirada militar estadounidense acordada en los Tratados Torrijos-Carter, el gobierno de Pérez Balladares rechazó gestiones estadounidenses hacia la retención de algunas bases en el istmo pero ofreció la creación de un "centro multilateral antidrogas" en Howard. A la época, funcionarios de ambos países aseguraron que sería un centro bajo administración civil y limitado a operaciones de rastreo para combatir el narcotráfico. La idea contaba con bastante apoyo entre panameños -las encuestas mostraban hasta 79% de respaldo-porque se percibía que la presencia norteamericana generaría empleos, garantizaría estabilidad para los inversionistas extranjeros, y nos protegería del conflicto colombiano.

Pero las negociaciones fracasaron porque, en gran medida, Estados Unidos rehusó pagarle un alquiler a Panamá o aceptar que el acuerdo fuera por menos de 12 años. Por ello, Estados Unidos mudó sus vuelos de rastreo antidrogas de Howard a una vieja base aérea en Manta, Ecuador, lo que les costó 80 de millones de dólares en reparaciones a la pista y a las instalaciones dilapidadas que encontraron allí. La pista de aterrizaje en Manta se había desintegrado en tucos de cemento ‘‘del tamaño de pelotas de tenis’’, estaba mal alumbrada, tenía drenaje pobre, tenía una torre de control anticuada, y tenía una seguridad tan deficiente que perros, gatos y animales de todo tipo se paseaban por la pista a su antojo (Todo esto lo reportó el semanario "Inside the Pentagon" en mayo de 1999).

Además, Estados Unidos tuvo que aceptar un acuerdo de solo diez años con Ecuador. El presidente ecuatoriano a la época, Jamil Mahuad, firmó el acuerdo por encima de la oposición de un segmento minoritario pero bien organizado en su país. Quizás por la fuerza de esa oposición, Mahuad buscó la manera de no someter el acuerdo a ratificación por su Congreso, lo que hace -según críticos ecuatorianos-que el acuerdo sea inconstitucional e ilegal. Desde 1999, cuando se firmó el acuerdo, hasta la fecha, la oposición ecuatoriana a la presencia norteamericana en Manta se ha ido fortaleciendo hasta el punto que el actual canciller de Ecuador, Antonio Parra, declaró recientemente (según la BBC) que "prefiero cortarme la mano" antes de firmar una extensión del acuerdo de Manta, que vence en 2009.

Parece que para los ecuatorianos, la realidad de Manta no ha cumplido con las expectativas. Para comenzar, la presencia norteamericana no resultó ser un garante de estabilidad política. Ese presidente Mahuad que firmó el acuerdo fue depuesto solo meses después en un golpe militar y Lucio Gutiérrez fue depuesto en abril de este año.

La base norteamericana tampoco ha resultado ser una barrera al "contagio colombiano", sino más bien lo contrario. Hay una situación crítica en la frontera con Colombia, donde la FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) hace incursiones constantes y hasta ha instalado sus propios campamentos en territorio ecuatoriano, con equipo sofisticado y cientos de unidades armadas. Frente a esta crisis, la ayuda norteamericana no ha aumentado como se esperaba sino que, por el contrario, Estados Unidos le ha suspendido la ayuda a Ecuador como represalia por negarse a dar inmunidad a los militares estadounidenses ante la jurisdicción de la Corte Penal Internacional. (Panamá aceptó esto en 2003).

Y lo más grave, quizás, es que Estados Unidos está presionando fuertemente para que Ecuador elimine la restricción de que Manta solo puede ser usada para operaciones de vigilancia antidrogas, como se acordó al inicio (y como se había previsto con el CMA). Estados Unidos quiere permiso para usar la base de Manta para operaciones anti-terrorismo y Ecuador se ha negado, pero hay quienes acusan que con o sin ese permiso los militares norteamericanos ya están haciendo todo lo quieren en Manta. También hay problemas con la presencia en Manta de numerosos "mercenarios" norteamericanos y hay una disputa amarga sobre el hundimiento de barcos ecuatorianos por los norteamericanos.

De todos estos problemas se salvó Panamá cuando el centro antidrogas que fracasó en Howard fue a parar a Ecuador.

La autora es corresponsal de La Prensa

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