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Panamá, domingo 24 de julio de 2005
 
 
TEMA DE PORTADA
LA ULTIMA CARRERA DE ARMSTRONG
 
Hoy termina la carrera deportiva de uno de los más grandes deportistas del ciclismo. El final del Tour de France marca la última carrera de Lance Armstrong. 
 
ESTHER M. ARJONA 
earjona@prensa.com 
 
El anuncio se hizo el pasado 18 de abril. El seis veces campeón del Tour de France anunció su retiro luego de la versión de este año del más importante torneo ciclista.

La tristeza fue inmediata entre los fanáticos que han seguido su increíble carrera, pero la reacción ante los demás competidores no fue igual.

Después de seis años de vestir el maillot amarillo de vencedor, son muchos los ciclistas que encuentran cierto alivio en la noticia. El Tour de France ya necesitaba ser refrescado y la manera más fácil de lograrlo es con la retirada de un ganador que parece imbatible.

Las razones que ofreció Armstrong para su retiro fueron bastante convincentes. El tiempo que consume en entrenamientos y competencias es tiempo que no ha podido dedicarle a sus hijos. Su gran compromiso con el ciclismo ya le costó un matrimonio y habiendo dominado el más completo de los torneo de su especialidad, pues, las prioridades cambian.

Las últimas competencias las ha realizado al lado de su compañera sentimental, la cantante Cheryl Crowe quien ha dejado de lado su carrera (al menos momentáneamente) para apoyarlo.

Este año, el Tour ha pasado a un segundo lugar. Más bien se trata de la última carrera de Lance Armstrong, un atleta que que ha logrado vencer no solo las pruebas deportivas más fuertes sino una mortal enfermedad: el cáncer.

Pero quienes pensaban que la despedida de Armstrong sería marcada por sentimentalismos o una participación más mediática que competitiva, se equivocaron.

Armstrong ha dejado claro en las etapas disputadas (hasta el cierre de esta edición) que sigue siendo el rey del Tour y que actualmente no tiene oposición, por lo que llegará en marcha triunfal a París, el día de hoy donde le espera un retiro dorado.

En múltiples entrevistas lo hizo saber “Estoy saboreando cada momento de esta última vez”.

Los Alpes y los Pirineos no han logrado cambiar el guión marcado por el campeón texano. Si bien su dominio no ha resultado hasta el momento tan contundente como en años anteriores, -no ha ganado ninguna etapa- ha mostrado superioridad y sentido táctico para ir adquiriendo ventaja en pequeñas dosis. No ha sido demoledor, pero sí constante en su trayecto.

Sus rivales han intentado atacar, le han tendido alguna pequeña emboscada, sobre todo el T-Mobile, con el trío Vinokurov, Kloeden y Ullrich en el Col des Pailheres, también Basso le puso a prueba camino de Les Domaines y en Saint Lary, pero todos acabaron con la moral por los suelos ante la respuesta del norteamericano, que con equipo o sin él, sale de los peligros. "No he estado solo, he estado con Basso y Ullrich y lo he pasado muy bien", dijo, irónico, en la primera cima pirenaica.

El jueves 21 de julio ya no eran admitidas apuestas a favor de Armstrong como ganador del Tour.

La casa de apuestas Betfair decidió retirar a Armstrong de las apuestas.

La firma añadió que bajo el epígrafe "Apuestas al ganador del Tour sin Armstong", ahora se puede apostar al segundo clasificado como "vencedor".

El ciclista estadounidense sumó a su cadena de triunfos históricos, la 78 ocasión en la que recibe la camiseta amarilla de líder, e igualó la marca histórica del francés Bernard Hinault como el segundo que más veces obtuvo el halago, el pasado miércoles. Ambos son aventajados sólo por el belga Eddy Merckx, cuyo total es de 111 casacas de puntero.

Todo parece estar dicho, sin embargo, faltan todavía algunos kilómetros para la meta final en el Arco del triunfo en la ciudad de París.

Lance Armstrong

“Si se tratase de un guión de Hollywood, sería rechazado por considerarlo un melodrama barato”, establece la página web con la biografía del ciclista texano. “Una enfermedad mortal golpea el futuro promisorio de un atleta y a pesar de todas las dificultades que debe sortear, no solo logra vencer la enfermedad sino que vuelve de manera triunfal al deporte que practica sino que alcanza su máxima premiación”.
Armstrong inició su carrera deportiva a muy temprana edad. A los 13 años ya había ganado el triatlón de Iron Kids y se tornó profesional con solo 16 años de edad.

A riesgo de perder su diploma de educación secundaria entrenó con el equipo olímpico de ciclismo, lo que selló su destino en este deporte.

Sin esfuerzos fue elevando su nivel como amateur y pasado 1991 se tornó profesional de la disciplina, logrando victorias de etapas en el tour de France, campeonatos mundiales, la primera posición del ranking mundial, su participación en el equipo olímpico para los juegos de Atlanta y su reclutamiento para el equipo Cofidis.

Cuando se pensaba que no le podía ir mejor, un dolor agudo le hizo bajarse de la bicicleta y enfrentarse a la peor de sus experiencias.

Los exámenes médicos certificaron que padecía de cáncer testicular con metástasis pulmonares y cerebrales y se estimó que tenía un 50% de oportunidades de recuperarse.

Armstrong hizo un alto en su carrera para someterse a un tratamiento agresivo pero cuyos efectos secundarios no le restaran capacidad física posterior.

En cuanto la mejoría fue notoria, comenzaron nuevamente los planes para volver a la pista.

Su cura pareció milagrosa pero volver a los circuitos no fue tan fácil. Se encontraba sin equipo hasta que el Servicio Postal de Estados Unidos confió en él y lo reclutó. En 1998 participó en la carrera París-Niza

Tras un desastroso prólogo Lance se retiró de la carrera, pensaba definitivamente en retirarse de las competencias deportivas, pero tras fuertes reflexiones y con el apoyo de su director Johan Bruyneel decidió seguir; planteándose como principal objetivo el Campeonato del Mundo que se celebraba en Valkenburg (Holanda). En verano ganó la Vuelta a Luxemburgo y se puso a punto para la Vuelta a España, donde rindió a un gran nivel clasificándose en la cuarta posición (la mejor actuación de su carrera en una gran vuelta). Si bien no ganó ninguna etapa, estuvo con los mejores tanto en la montaña como en las etapas contra reloj, recuperando su autoestima y encontrándose en un gran estado de forma de cara al Campeonato del Mundo, donde finalmente fue cuarto, con victoria para Oskar Camenzind.

De cara a 1999, Armstrong se encontraba pletórico de moral y su director le convenció de que era posible incluso llegar a la meta más alta: vencer en el Tour de Francia. Lance se presentó en la salida como un favorito de segunda fila y al final arrasó en la clasificación general.

Y así, año tras año se fue armando un equipo cada vez mejor a servicio del estadounidense (le han arropado ciclistas como Roberto Heras, Viatcheslav Ekimov o George Hincapié), quien no defraudó en ningún momento. Cada año, tanto Armstrong como su equipo iban a más; y antes de que muchos pudieran darse cuenta el texano llegó a la edición de 2003, el Tour del Centenario, con la mira puesta en igualar el récord de cinco Tours consecutivos de Miguel Induráin. Y pese a que Jan Ullrich llegó a ponerle contra las cuerdas, lo logró.

En 2004 Armstrong aspiraba a hacer aún más grande su leyenda, y lo hacía más cuestionado que nunca, tras los apuros pasados el año anterior y el bajo rendimiento que había mostrado durante su preparación para "el sexto". Pero el ciclista volvió a sorprender, y su gran forma, sumada a la debacle por unos motivos u otros de todos sus rivales le llevó a conquistar el ansiado récord.

Hoy sabremos si Armstrong llega al final de su carrera con siete victorias del Tour de Francia, pero de antemano sabemos que Lance Armstrong es un vencedor.

Live Strong

Hasta el día de hoy Armstrong considera que su enfermedad ha sido lo mejor que le ha podido ocurrir pues le ha ofrecido nuevas perspectivas para ir más allá del ciclismo y comprometerse con otras personas que también han sufrido su enfermedad.

A solo meses de haber sido diagnosticado, el ciclista estableció la Fundación Lance Armstrong, dedicada a apoyar a las víctimas del cáncer.

Su fundación, conocida como LAF, considera que en la batalla contra el cáncer, la unidad es fuerza, el conocimiento es poder y la actitud lo es todo.

La fundación ofrece información práctica y herramientas para que las personas que viven con cáncer vivan con fortaleza (Live Strong). Esto lo hacen a través de programas educativos, asesoría y programas de salud pública e investigación.

Quienes apoyan la labor de Armstrong lucen brazaletes amarillos que son reconocidos mundialmente.
 

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