Alegría abunda en el ambiente pues el país despierta con la expectativa de un futuro glorioso producto de la confianza en el triunfo deportivo de la Selección Nacional, que ya escribió una página imborrable en la historia del fútbol local.
Ojalá la unidad y apoyo nacional que aglutina la esperanza deportiva nos sirviera de ejemplo a otras tareas apremiantes de la agenda nacional: la lucha contra la pobreza y la corrupción, la mejora en la educación nacional y del sistema de justicia. Duerme latente la problemática social alimentada por los fanáticos del juega vivo, no precisamente en una cancha deportiva.
También queremos ver acciones concretas contra corruptores y corruptos, para que de una vez por todas veamos a las “estrellas” de la corrupción pagar por aprovecharse de lo ajeno.
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