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Panamá, domingo 24 de julio de 2005
 
 
TROTAMUNDOS
LA TOSCANA, ARTE, TRADICIONES Y CULTURA MILENARIA
 
San Giovanni Valdarno, Arezzo, Cortona, Volterra, San Gimignano ... son algunas de las más de cien localidades de la Toscana italiana, una variedad de pueblos llenos de rincones y vestigios históricos y culturales, que van mucho más allá de las ciudades de Florencia, Siena o Pisa. 
 
ROSA LOPEZ 
mosaico@prensa.com 
 

La Toscana es una región del noroeste italiano, la quinta en extensión del país transalpino.

Una región rica en matices, con suaves colinas moteadas de cipreses e interrumpidas por castillos, pequeños pueblos medievales y ciudades de piedra, que en sus iglesias encierra tesoros esculpidos en mármol y frescos, que pese al paso de los siglos, parecen tener vida propia.

Corazón y tierra de Etruria, en la Toscana hay numerosos restos arqueológicos etruscos, que se suman a las joyas románicas, góticas y por supuesto renacentistas.

Porque hablar de la Toscana es hablar de arte, de cultura milenaria, de tradiciones vivas, aunque también de buena cocina y de excelente vino, el más conocido, el Chianti.

Viñedos y olivos serpentean la zona meridional, inundando el aire del aroma del chianti, con el que convive el del aceite de oliva.

De la amplia oferta gastronómica, destacan, además de sopas y pastas, los quesos, entre ellos el pecorino, los embutidos -el prosciutto (jamón toscano) y el salami-, las setas, la trufa blanca, cereales como el farro, y la carne de jabalí.

Y entre los dulces, la galleta clásica de Prato, conocida como cantuccini, y el panforte, especie de bizcocho con fruta confitada.

Pero lo que hace especial a la Toscana es la belleza de su entorno. Los monumentos y los conjuntos histórico-artísticos están rodeados por una densa red de villas antiguas, castillos, pequeñas iglesias parroquiales, restos arqueológicos que despiertan el interés o convierten el viaje en un continuo descubrimiento.

Todo esto y mucho más es la Toscana, una de las regiones con la renta per cápita más elevada de Italia: 23,000 kilómetros cuadrados; 3.5 millones de habitantes, y diez provincias.

Para empezar, Arezzo, un nombre unido a uno de los grandes maestros del Renacimiento, Piero della Francesca, que dejó una muestra de su arte en numerosos puntos de la provincia.

Del centro histórico, destaca la Plaza Grande, y en uno de sus laterales, las Lonjas Vasari, escenario de algunas escenas de La vida es bella, la película que el cineasta toscano Roberto Benigni filmó casi por completo en las plazas y callejuelas de Arezzo.

Muy cerca de Arezzo, San Giovanni Valdarno, con un particular trazado en damero y visita obligada, ya que en su Museo de la Basílica de Santa María delle Grazie, se puede contemplar la Anunciación del beato Angélico.

A este dominico, uno de los grandes artistas del Renacimiento, se le ha llamado el pintor de las "Anunciaciones". Otra se encuentra en la localidad de Cortona, muy cerca de la anterior, y una tercera, en el Museo del Prado de Madrid.

En Cortona, que conserva en su muralla huellas del periodo etrusco, es el Museo Diocesano el que guarda la Anunciación de fray Angélico, mientras que en el de la Academia Etrusca se exhiben colecciones etruscas y romanas, entre las que destaca el lampadario, una lámpara de bronce del siglo V-IV a.C.

A los pies de las colinas de Cortona, tumbas etruscas, y desde el punto más alto, una impresionante vista del valle, con el lago Trasimeno al fondo.

Y de las tierras de Arezzo, a las de Siena, que guarda, según dicen, la esencia de la Toscana. Compendio de colores y sabores, con fértiles tierras arcillosas de colores únicos y llena de iglesias, castillos y villas señoriales.

En Siena ciudad, la Plaza del Campo -con su característica forma de valva de concha-, centro de la vida social, política y lúdica de los sieneses y escenario dos veces al año del Palio, y el Duomo, repleto de joyas artísticas.

Colores, muchedumbre, gritos de júbilo... diez caballos montados a pelo por sendos jinetes para una carrera que dura pocos segundos. Esto es el Palio para quienes lo ven por primera vez. Para los sieneses, es la vida, la pasión, la historia. El milagro de un juego que se transforma en vida verdadera. Una herencia medieval que el 2 de julio y el 16 de agosto transforma la vida de Siena y de sus ciudadanos.

Arte a raudales contiene la catedral, una de las más bellas del románico-gótico italiano, destacando del interior su pavimento, en taraceas de mármol de colores y esgrafiadas, y la Biblioteca Piccolomini, con frescos de Pinturicchio.

Más adelante y en lo alto de una colina, San Gimignano, famosa por sus torres, patrimonio de la UNESCO y excepcional testigo de urbanística medieval toscana.

Camino de Pisa, Volterra, fascinante y misteriosa, con un Teatro Romano impresionante y conocida por ser la ciudad del alabastro, trabajado y expuesto en los talleres de los artesanos locales.

Y, por fin, Pisa, la capital de la antigua República Marinera y famosa por su torre inclinada, situada en la Plaza de los Milagros, que reúne en una gran explanada cubierta de hierba los principales ejemplos del arte románico pisano, todos en mármol blanco.

Junto a la torre inclinada, en realidad, el Campanario del Duomo, la propia Catedral -que guarda una de las obras maestras del arte gótico italiano, el púlpito de mármol de Giovanni Pisano- el Baptisterio y el Camposanto, rodeados por murallas del siglo XII.

Y cuando el viaje llega a su fin, sólo un deseo, volver.

Arezzo

Las murallas de la antigua ciudad de Arezzo envuelven tesoros de gran valor arquitectónico como la Catedral de San Pedro Mayor, ejemplo de templo gótico con espectaculares vitrales. Próximo a la sacristía, un fresco de Piero della Francesca: Santa María Magdalena.

Y en la Basílica de San Francisco, el pintor de la luz y la perspectiva dejó el ciclo de frescos de la Leyenda de la Vera Cruz, que narra, en diez escenas, la historia de la Cruz en la que clavaron a Cristo, con una mezcla de paisajes, arquitecturas y figuras con elaborados ropajes y expresivos rostros.

No muy lejos, la iglesia de Santo Domingo, que alberga el Cristo de Cimabue, restaurado recientemente; la Casa Museo de Giorgio Vasari, un ejemplo de casa de artista del siglo XVI, adornada con frescos del pintor, y el Museo Arqueológico, para reencontrar la historia etrusca y romana de Arezzo.

Qué comer

Además de las sopas y pastas no deje de probar los quesos, entre ellos el pecorino, el prosciutto y el salami, las setas, la trufa blanca, cereales como el farro, y la carne de jabalí.

Qué beber

Está de más decirlo, tome vino. La Toscana es una región conocida mundialmente por sus viñedos. Visite a sus productores y sea testigo del proceso de las vides.

Qué ver

Los pueblos y ciudades de la región cuentan con una inmensa colección de obras de arte ya sea en arquitectura, pintura o escultura. Una visita a la iglesia es toda una experiencia cultural.

 

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