| MÉTODO.
Sobre la enseñanza de la matemática
Juan Antonio Tack
Es un hecho ampliamente conocido que la matemática es la asignatura ¿más difícil? sobre todo en la enseñanza media (después siguen química y física). Pero, ¿es verdad que la matemática por sí misma es tan difícil? ¿A no ser que los profesores de dicha asignatura la hacen más difícil de lo que verdaderamente es, para darse tonos de sabiduría exclusiva?
Opino que la llamada dificultad de la matemática se encuentra, en gran parte, en los métodos o formas de enseñanza que utilizan los profesores. A los estudiantes no se les enseña el origen y evolución de los conceptos matemáticos, lo cual es importante ya que éstos no han salido de la nada. Estoy convencido que si se enseñara la matemática en su génesis histórica, hubiera mucho menos fracasos en esa asignatura. Por ejemplo: ¿Cuántos estudiantes saben que los griegos no conocieron el número 0 y que este fue inventado o descubierto alrededor del siglo VIII, probablemente por los hindúes? ¿Cuántos estudiantes saben la sorpresa de los místicos pitagóricos al descubrir la raíz cuadrada del número dos? ¿O que Arquímedes estableció las bases del cálculo integral en el siglo III?
En los cursos de filosofía se asigna a los estudiantes la lectura del famoso Discurso del método de Descartes. Pero no se explica a los estudiantes que en su edición original ese discurso era la introducción a tres libros científicos que le seguían, entre la fundamental geometría analítica y su relación estrecha con el cálculo diferencial e integral que desarrollaron posteriormente Newton y Leibnitz, y la potencia de ese cálculo para el gran desarrollo de la astronomía científica (no el engaño de la llamada astrología). La verdad que este es un tema muy vasto para tratar en dos cuartillas de periódico.
En 1929, en su gran Historia de la matemática el autor Carl B. Boyer escribió lo siguiente sobre las notaciones o símbolos matemáticos: Al estudiar el desarrollo de la matemática no debemos olvidar, en ningún caso, que las ideas que se esconden tras las notaciones son, con mucho, la mitad más importante, recordar que el símbolo de la integral no es más que una ‘ese’ extendida, que los símbolos de suma, resta, multiplicación y división no siempre fueron los mismos y tuvieron su evolución. Y que decir de la invención de los números imaginarios comenzando con i como raíz cuadrada de -1. Y mejor ni hablar de la enseñanza de ecuaciones diferenciales y ecuaciones integrales, verdaderos lenguajes de las ciencias naturales. Y me detengo aquí por ahora.
El autor es ex canciller
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