El fútbol nacional acaba de graduarse con honores. Este deporte, marginal hasta hace poco en el país, nos acaba de dar una de las mejores alegrías deportivas del año.
Llegar a la final de la Copa de Oro es ya un premio para estos jugadores que con pocos incentivos han derrotado a selecciones repletas de jugadores profesionales, bien pagos y mejor reconocidos.
Ahora es el turno de los dirigentes deportivos y políticos, que deben entender que el deporte es uno de los espejos de futuro de nuestra juventud y que para cosechar éxitos hay que invertir. Son necesarias instalaciones, becas para deportistas infantiles, programas para atletas de perfil internacional... No se trata de que la marea roja ahogue al resto del deporte nacional, sino de potenciar a todos y en todas sus categorías. Hay que montarse en la ola del triunfo para llegar a buena costa. |