| PRIVILEGIOS.
Ministro Vásquez, ¡sí se puede!
Guillermo A. Cochez
A través de La Prensa, hemos vuelto a ver los abusos que siguen cometiendo los hoy diputados, en las exoneraciones de impuestos de vehículos que les concede su reglamento, Ley de la República. Una rápida revisión de las reacciones generadas por el uso desmedido e inmoral que algunos diputados -sin siquiera con carreteras en sus circuitos, caso de dos de Kuna Yala y de suplentes que no tienen ingresos importantes- le dan a esos privilegios, nos indica que la mayoría de la sociedad aplaudiría a quien tenga la voluntad de parar para siempre con ese relajo, que tanto dinero representa para el fisco nacional. Si bien el mismo también beneficia al Órgano Judicial, al Ministerio Público y a algunos funcionarios del Ministerio de Educación, nunca se ha escuchado de abusos de esos otros funcionarios que gozan de este privilegio. Adicionalmente los diplomáticos, por estar prescrito en convenios internacionales, tienen iguales beneficios.
Desde el director de Aduanas hasta el presidente de la República, pasando por ambos procuradores y el contralor, existe una opinión generalizada en la Administración Pública, incluyendo a varios legisladores, que señalan que las exoneraciones deben concluir. Pero, siempre hay una excepción; el ministro Ricaurte Vásquez, titular del MEF, quien dice que no se puede hacer nada porque ese es un privilegio que tienen los legisladores y que mientras no se cambie la ley, todo seguirá igual; lo cual nunca pasará. Nosotros lo tratamos sin éxito varias veces cuando estuvimos en la Asamblea (84-94) y presentamos varios recursos negados en la Corte Suprema.
Creo que hay suficientes ideas que demuestran que, contrario a lo que dice el ministro Vásquez, sí se puede acabar con esas exoneraciones, que además tampoco pagan el 5% de transferencia de bienes muebles, porque a los "padres de la Patria" se les exonera de todos los impuestos.
Las exoneraciones nacieron en 1984, cuando luego del golpe de Estado de 1968, de nuevo se instaló un Órgano Legislativo. Desde el 80 hasta el 84, cuando se instaló una especie de Asamblea Legislativa, integrada vía elección por dos legisladores por provincia y cuatro adicionales por provincia escogidos del seno de la Asamblea Nacional de Representantes, ya se empezaron a dar estas exoneraciones al margen de la ley. Fue una especie de caramelo dado a sus integrantes para que se quedaran quietos. En el 84, al reglamentarse el asunto, se otorgaron dos exoneraciones a los principales y una a cada suplente, dando cuatro por cada curul; un total de 260 exoneraciones en todo el período. En los noventa, siendo presidente Pérez Balladares, estas exoneraciones escandalosamente aumentaron a tres por legislador y a dos por suplente; un total de siete por curul y por los cinco años 497 exoneraciones. ¿Cuántos millones ha dejado de percibir el Tesoro Nacional por esta sinvergüenzura? No lo sé, pero cuando mi socio Víctor Martínez y el suscrito presentamos el pasado año denuncia de bien oculto por los impuestos dejados de pagar -que no se ha movido en el MEF ni un ápice del trámite a pesar de haber sido una de las promesas de la campaña electoral- lo estimamos en 5 millones de balboas.
Para quienes apoyamos y seguimos apoyando la presente gestión gubernamental nos resulta incompresible, por decir lo menos, que a este asunto tan sencillo no se le haya puesto un punto final. Le voy a repetir al ministro Vásquez cómo, porque ya se lo he dicho antes en varias misivas que no han recibido contestación.
Todo vehículo de lujo debe ser obligado a portar la placa del legislador que solicitó la exoneración. Además, debe tener consigo una copia del Registro Único Vehicular, a efecto de poder mostrarlo a la autoridad que lo solicite. Si la persona que lo maneja no es el legislador dueño del vehículo debe explicar el por qué de su posesión. El cuento del legislador de oposición de que la señora que lo maneja le dio una hipoteca para comprarlo, es una excusa que insulta la inteligencia de los panameños.
Así como los rastreó el equipo investigativo de La Prensa, el MEF puede hacer lo mismo. Les sugiero que visiten Punta Paitilla. Yo lo he hecho; apunté las placas y busqué en el Municipio el nombre de los dueños. Así fue que me percaté de que uno de mis colegas de oposición en ese entonces, vivía en mi edificio; tenía un Mercedes 600, tan grande como una carroza funeraria. Comiencen con uno y los otros vendrán solitos. Se les dice que pueden pagar el impuesto no pagado o la multa de cinco veces de lo que se dejó de pagar. Si cooperan diciendo cuánto pagaron por la exoneración, sólo tendrán que pagar el impuesto no pagado. De ser así se sabrá que el legislador recibió una compensación (por lo general de 5 mil dólares) y puede perder su curul por el delito cometido. Dirán quién fue que los indujo a contactar al legislador con la exoneración disponible y allí encontraremos al cómplice, la agencia de carros que se dedica a estas vagabunderías, que también tendría su sanción.
Más fácil no puede ser y estoy seguro que, de hacerse, la gestión del presidente Torrijos quedaría como la que se atrevió a acabar para siempre con una situación sumamente irritante para todos los panameños. La gente común detesta los privilegios, sobre todo cuando les causan tanto daño a las finanzas del Estado. Ministro Vásquez: ¿ve que sí se puede?
El autor es abogado y ex legislador
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