La Prensa
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
  Mosaico  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cine
De noche
PÁGINA DEL
LECTOR
 
Panamá, domingo 17 de julio de 2005
 

POLÍTICA. EL CASO DE Judith Miller, periodista del New York Times.

Escándalo al estilo ‘Watergate’

Karl Rove, el principal asesor de Bush, habría filtrado a la prensa la identidad de un agente secreto.

AP Photo/Ron Edmonds
CÓMPLICES. Rove no es solo amigo de Bush, sino su más cercano confidente desde la campaña que lo llevó a la gobernación de Texas.535989
Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.comCorresponsal

Por más que el presidente Bill Clinton, demócrata, estuvo sitiado por el escándalo Lewinsky, desde la presidencia del republicano Richard Nixon no se había visto una confrontación entre la Casa Blanca, la prensa y el Poder Judicial, como la que se está desarrollando en Washington.

En el centro de la tempestad está el asesor más íntimo del presidente George W. Bush, un hombre que ha sido su amigo, aliado y asesor por más de 30 años. Karl Rove es frecuentemente descrito como "el cerebro de Bush", el "gurú político" de la familia Bush, y el "arquitecto" de la estrategia que lo llevó a la Presidencia y por la cual se reeligió.

Rove también es ahora el principal sospechoso de una investigación sobre posibles delitos en la Casa Blanca.

Los demócratas piden su destitución, los republicanos lo defienden, el vocero de la Casa Blanca rehúye las preguntas, un fiscal especial está investigando el caso, y la única persona que está presa es una periodista del prestigioso diario New York Times, quien no ha hecho más que defender el principio de reserva de la fuente.

La controversia

Todo nació con los escombros de la guerra en Irak. Una de las justificaciones iniciales para la guerra fue que Sadam Husein había importado material para hacer armas nucleares, lo cual fue desmentido por el ex embajador estadounidense Joseph Wilson, quien acusó que el gobierno de Bush había "tergiversado" los hechos "para exagerar la amenaza iraquí".

Poco después, el columnista Robert Novak [vocero de la derecha] reveló que la esposa de Wilson, Valerie Plame, era una agente de la CIA.

Inmediatamente circularon acusaciones de que funcionarios anónimos de la Casa Blanca habían "filtrado" el nombre de Plame como represalia contra su esposo. Lo grave del asunto es que la legislación estadounidense tipifica como delito el revelar la identidad de un agente de inteligencia encubierto.

No hay delito si la revelación fue sin querer o si el agente no ha participado en operaciones encubiertas en los cinco años previos.

Para precisar los hechos, el presidente Bush nombró un fiscal especial para investigar el caso y este comenzó a interrogar a numerosos funcionarios y periodistas. Cualquiera pensaría que solo había que interrogar a Novak, el periodista que publicó la información, pero el fiscal especial no ha revelado si esto se hizo.

Presiones

Dos periodistas rehusaron dejarse interrogar y pelearon el caso sin éxito en la Corte Suprema de Estados Unidos. Uno de ellos, Matt Cooper, de la revista Time, terminó por acceder al interrogatorio, pero Judith Miller, del New York Times, se ha mantenido firme. Ella –que no escribió nada sobre Plame– está presa desde la semana pasada. Ni siquiera en el escándalo "Watergate" –cuando los reportajes del Washington Post derrocaron al presidente Nixon– se encarceló a periodistas para obligarlos a revelar sus fuentes. Sin embargo, el "Watergate" demostró claramente que para efectos políticos, el encubrimiento de un delito puede ser peor que el delito inicial.

Esa lección podría aplicarse en este caso, porque es posible que algún funcionario de la Casa Blanca –quizás el propio Rove– haya cometido perjurio o haya "obstruido la justicia" en un intento de encubrir lo ocurrido.

Por el momento, según medios estadounidenses, Rove admite haber hablado con Novak, pero insiste en que este ya había recibido la información sobre Plame de otras fuentes.


Además en Panorama

Piden acabar privilegios del sector privado
Tiempo de diversión
Ingresos del Canal para la lucha contra la pobreza
La fuerza panameña en Colombia
La PTJ se encuentra bajo la lupa de un fiscalizador
Escándalo al estilo ‘Watergate’
Judith Miller está presa por no revelar sus fuentes
Partido Popular escoge a delegados
Cambio Democrático en San Miguelito
Evalúan Pacto de Estado por la Justicia
Presidente Torrijos niega cambios
Gobierno combatirá la desnutrición
Rechazan mudanza a Clayton
Brunch dominical
Destituyen a 21 agentes de la PTJ
Fortuna defiende proyecto energético
Landes salió por Paso Canoa sin ser detectado
Lidiando con niños inteligentes
Un nuevo ministerio con 77 brazos de ayuda
Operativo de limpieza en Arraiján
Buscan ruta original del Camino de Cruces
Llegó la hora de las propuestas
LOS 13 SECTORES DE LA MESA
Borrón y cuenta nueva
Retorna el ‘maestro de las cuerdas’



 
 
 
 
  TURISMO
 
 
  RECETARIO
Recetario  
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2005. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá