Brunch dominical
Mónica
Palm
mpalm@prensa.com
La primera dama en el gobierno de la otra dama, ganaba
como funcionaria nada menos que 6 mil dólares mensuales.
Inédito para una primera dama. Doña Ruby demostró
ser muy buena con los números, porque ese salario le permitió
abandonar un estilo de vida muy edificante pero sencillo en el mundo
de la alta costura de sabanillas y ropita de bebé.
El salto al estrellato fue, sin embargo, radical. La artesana pedasieña
empezó a experimentar semejante bonanza, que hasta le puso
mosaicos a la acera que corre enfrente de su casa. Quizá
sus nuevas posesiones empezaban a ser más valiosas, así
que a la casa hubo que ponerle una garita.
Llegó a haber tanta gente trabajando en esa vivienda –escoltas,
enfermeras, chofer para el Cadillac...– que alquiló
entonces un dúplex casi enfrente para meter a toda su corte.
El otro dúplex no lo alquiló, porque en ese vive Bolívar
Pariente. Los vecinos, horrorizados, veían cómo algunas
mañanas la señora cruzaba la calle camino al dúplex,
en bata y con una taza de café en la mano, para dar las primeras
instrucciones del día a su séquito.
La avalancha de mejoras efectuadas sobre su –hasta entonces
modesta– vivienda, fortalecieron la creencia sobre quién
pagaba las obras, los salarios y los alquileres. Con ejemplos como
éste, ¿qué podíamos esperar de una simple
trabajadora de la garita de la autopista Arraiján-La Chorrera?
La Sala Tercera de la Corte Suprema de Injusticias
es más tóxica que un salón para fumadores,
luego de expedir aquella condena al Estado a indemnizar a Panahabanos,
a pesar de que las pesquisas sobre la expedición fraudulenta
de CAT para beneficio de esta empresa, no ha terminado. Parece que
en los días de Alvin Weeden, el suplente de un magistrado
de la DRP aprovechó el descuido de su principal para ordenar
el cierre de la investigación contra la exportadora de tabacos,
aduciendo que en un peritaje efectuado dentro del caso había
muestras cuya pertenencia a Panahabanos no se pudo establecer a
cabalidad.
Claro, está de más decir que la prueba fue proporcionada
a la DRP por la propia empresa cuestionada. Así cualquiera.
Ahora, el humo está más denso. El fallo de la Corte
no solo condena a la DRP a indemnizar a Panahabanos –que
reclama casi 9 millones de dólares en daños y perjuicios–,
sino que impide al propio Estado resarcirse de una presunta lesión
patrimonial de 5.9 millones de dólares por la indebida obtención
de CAT a favor de Panahabanos y Pana American Cigar. Si siguen así,
los de Panahabanos van a hacerse famosos, no precisamente por puros.
Si Adonai Ríos va para la dirección
del FIS, ¿quién entonces será el afortunado
en ocupar su actual puesto de viceministro del MIDA, con jugoso
salario de 6 mil dólares al mes? Todo apunta a Eric Fidel
Santamaría. Buena manera de resarcir a los verdes, ante la
virtual pérdida del control de Migración.¿
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