En la familia de Carmine Giovinazzo (Nueva York, 1973) esto de la ley y el orden estaba muy inculcado. Su hermana y su padre fueron oficiales de policía en la Gran Manzana y su cuñado trabajó como detective asignado al ex alcalde Rudy Giuliani. Carmine hace una labor parecida, pero en el plano de la ficción, al interpretar al detective forense Danny Mecer en la serie CSI: NY (Sony Entertainment Television). Cuando lo veo llegar trae al cuello cuatro medallas y sin complejos explica sus procedencias: una la compró en Europa, la otra se la prestó su hermana, una es un símbolo budista que le regaló una antigua novia y el último es el escudo de policía de su papá. Estaba de lo más relajado cuando se le entrevistó en un restaurante de Caracas, Venezuela. Un buen trago de whisky y una cajeta de cigarrillos ayudaron a la tranquilidad de este hombre que escribe versos y sueña con vender sus guiones.
-Al interpretar a un detective forense en CSI: NY, ¿estás honrando de el oficio de tu papá y tu hermana?
-Sí. Me siento muy contento al respecto, porque mi familia sabe que yo nunca llegaría a ser un verdadero policía, porque a mí siempre me interesó el campo de las artes.
-¿Qué opina tu papá?
-Le dice a todo el mundo que está feliz porque por fin estoy trabajando.
-¿Pensaban que eras un vago?
-No, es que es muy difícil conseguir trabajo en este negocio del entretenimiento. Mi papá me da consejos de cómo debo hacer mi papel.
-¿Cómo creaste tu papel de Danny Messer?
-Conversé con los creadores de la serie y concordamos en que era un personaje muy apasionado, que estaba en las calles de Nueva York y que venía de un mundo ilegítimo y que quería alejarse de ese mundo.
-Danny Messer pasa más en los laboratorios que en las calles. ¿Esto responde a un héroe más intelectual?
-Es un personaje ciertamente más intelectual y científico y eso transmite la idea de que son personas medio raras, pero también es alguien que conoce el lado más oscuro de la gente y las calles.
-Participaste en el piloto del programa Buffy, the Vampiro Slayer. ¿Qué papel hiciste?
-(Ríe). Interpreté al típico muchacho que molesta a todas las personas. El más simpático. Este trabajo me ayudó para que me mudara a Los Ángeles.
-En CSI: NY trabajas con el productor Jerry Bruckheimer y con el actor Gary Sinise. ¿Qué tal la experiencia?
-Son gente que sabe muy bien lo que está haciendo. Todos confían en ti y se preocupan por lo que estás haciendo.
-¿Con quién te gustaría repetir?
-Con Sam Raimi, quien me dirigió en For Love of the Game (1999). Al principio hacía un cine muy distinto al que hace ahora.
-¿Qué es lo fácil y lo difícil de ser forense?
-La parte difícil es que interpreto a un detective forense que tiene nociones de medicina y yo que en la vida real soy un ignorante de la ciencia. Estoy aprendiendo a entender lo complejo que es trabajar por un periodo de 10 meses, todos lo días, por diez horas seguidas. Como actor nunca me siento satisfecho y CSI: NY es una serie que exige mostrar ciertas emociones.
-¿Cuánto has aprendido de la naturaleza humana al ver casos de gente que le hace daño a otra?
-Es difícil, pero estoy aprendiendo de la naturaleza humana a cada minuto. Esto me ha hecho pensar en la gente que le hace daño a otros y que están involucradas en esta clase de crímenes. Trato de preguntarme a nivel psicológico por qué sucede esto. Es interesante verlo desde una visión tan realista como lo presenta CSI: NY.
-Te dedicas a investigar casos de asesinatos en la ficción. ¿Cómo reaccionas cuando ves asesinatos reales en los noticieros?
-Generalmente trato de no ver esa clase de noticias.
-Con programas como CSI parece que hay un mejor campo para el género de la acción en la televisión que en el cine.
-Funciona para la televisión que uno resuelva uno o dos casos por episodio. No sé si hay una razón un poquito más profunda sobre el por qué.
-¿Qué clase de guiones escribes?
-Estoy tratando de que me produzcan una historia sobre un hombre que no pertenece al lugar donde nació y amigos que se separan y también es una historia de amor. Quiero que lleve mensajes universales para que todo el mundo pueda entenderlo y al mismo tiempo quiero mostrar por qué los personajes hicieron lo que tuvieron que hacer.
-¿Cuál fue la última buena película que viste?
-El drama criminal Crash (2004, de Paul Haggis). Es un buen ejemplo para hablar de la sociedad norteamericana y el racismo y los estereotipos.
-¿Qué opinión tienes sobre el racismo en EU?
-Hay gente que tiene la mente bastante estrecha y son los que promueven el racismo en Estados Unidos. Es algo que llevan desde que son muy jóvenes. De donde yo vengo, Staten Island (Nueva York), no existía el racismo, ni en mi casa, ni entre mi familia. Desde chico he tenido amigos de color y latinos. En mi escuela habían árabes, chinos, alemanes, gente de todas partes. Yo trato de ayudar a que se solucione el problema del racismo y no entiendo por qué existe si en Estados Unidos hay gente de tantas culturas y nacionalidades.
-¿Qué piensas del presidente George W. Bush?
-Yo no veo a Bush como a alguien con quien yo podría sentarme a conversar. Él es muy conservador para mi gusto y muy estricto. No tengo suficiente conocimiento de historia para tener una opinión oficial, pero yo soy una persona que cree en los cambios sociales y promuevo a la gente que muestra su forma de pensar y de sentir. La política es tan grande que uno simplemente no la puede abarcar.
-¿Qué clase de música interpretas?
-Yo toca una muy, muy buena mala guitarra. A mí me gustan los ritmos underground, el rock y el punk, aunque también sé tocar ritmos más formales. Sobre todo música triste, fuerte y espontánea.
-¿La última película que no soportaste?
-Ocean Twelve.
-¿Con qué cineasta quieres trabajar?
-La mayoría con los que me hubiera gustado trabajar ya están muertos y de los vivos con Woody Allen, Martin Scorsese y Jim Jarmusch.
-¿Con qué actriz?
-Con Kate Winslet, porque es muy simpática y es una actriz fantástica.
-¿En qué película clásica te hubiera gustado participar?
-En la mayoría de las películas protagonizadas por Robert De Niro.