| IMPUNIDAD.
Crimen y castigo
José Guillermo Ros-Zanet
En nuestra sociedad (no exclusivamente) se dan no sólo elementos racionales; se dan, también, abundantes elementos irracionales.
(El hombre es un ser de razón y de sinrazones... Y es el que busca, muchas veces, la razón de la sinrazón: hacer racional lo irracional... Un profundo contrasentido, que nace de la insuficiencia de su pensamiento y de la dirección negativa de su voluntad).
Aquí trataremos de realizar un muy somero y breve acercamiento a la realidad (política, social y económica) del país, desde algunos modos de conocimiento que nos da el Análisis Económico del Derecho: disciplina llamada también El Derecho y la Economía (concebida así, como una sola disciplina) y Economía del Derecho.
Creemos importante hacer notar que el AED busca fundamentalmente la Eficiencia, y olvida un tanto los criterios de equidad y justicia... Es evidente que mediante el criterio de eficiencia, hemos alcanzado resultados positivos; pero sólo, por lo general, para muy pocos... El inmenso economista y filósofo Amartya Sen, nos recuerda: "Un Estado puede ser un Óptimo de Pareto con algunas personas en la más grande de las miserias y con otras en el mayor de los lujos"... Se hace necesario enriquecer el AED, evidentemente... En un breve ensayo nuestro hablaba, hace poco, de la posibilidad de enriquecerlo desde un Análisis Jurídico de la Economía (AJE), centrado en la Equidad y la Justicia Distributiva de las utilidades (además de la Eficiencia), inmerso en el universo de la Ética y de los Valores.
Ya hace lustros, Jeremy Bentham postulaba que "todo individuo (no dijo persona) calcula y se comporta como un maximizador racional de sus propios intereses en todos los actos de su existencia"... Y sostenía, también, que las dos grandes máquinas de la realidad son el crimen y el castigo.
Si recordamos el denso postulado de Hegel: "todo lo real es racional, y todo lo racional es real", bien podríamos postular también que: Lo racional está dado por el crimen y su correspondiente y recto castigo; y lo irracional, por el crimen y su impunidad "jurídicamente" o injurídicamente otorgada.
En nuestro país, hoy, parece dominar la más ostentosa impunidad del delito y del crimen. Parece ser que no siempre es real y constante el progreso de la razón en la historia de la humanidad.
Los innumerables delitos y los crímenes cometidos en función de poder, o fuera del poder (de los "favoritos"), induce a los individuos, y a los grupos políticos, en función de poder, a construir un oscuro sistema de decretos y de leyes, alejados del Justo Derecho; para encubrir esos delitos, y gozar así de impunidad.
Karl Mannheim nos dejó dicho lo siguiente: "Nos preguntamos hasta qué punto está dirigida la historia por la meditación racional, y hasta qué punto por fuerzas irracionales; hasta qué punto tienen las actividades morales ocasión de imponerse socialmente, y hasta qué punto es la inmoralidad la decisiva en situaciones críticas de la historia".
Y es indudable que el crimen y el delito sin el merecido castigo; la inmoralidad y la mentira rampantes, se traducen en daños graves del desarrollo económico, social y cultural del país... Ya vendrán quienes valoren el costo social del delito y del crimen, de la impunidad y la mentira. Y de las inequidades.
El autor es médico, poeta y ensayista
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