| CIENCIA. Avanzan los experimentos con células madre.
Las células de la esperanza
En una universidad de Carolina del Norte los científicos ‘recrearon’ tejidos de grasa y hueso.
Experimentos y tratamientos innovadores podrían ayudar a curar el alzheimer y el mal de parkinson.
| AP/Jimi Lott |
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| CULTIVO. Mary Forster, una científica de Suecia, sostiene un plato de Petri con fluido humano utilizado para cultivar embriones humanos.534399 |
Aristides Cajar Páez
acajar@prensa.com
El 22 de junio pasado las agencias de información reportaron una noticia que parecía sacada de la ciencia ficción: un equipo de investigadores estadounidenses había logrado aislar células madre de piel humana, y tras cultivarlas en laboratorio las había forzado a que crecieran como células de grasa, músculos y huesos.
El reporte de este experimento había aparecido en la revista Stem Cells and Development, especializada en el desarrollo de la investigación con células madre, y publicada por la editorial Mary Ann Liebert, de Nueva York.
La revista daba cuenta del estudio llevado a cabo por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest y el Hospital Bautista, ambos de Carolina del Norte.
Este era uno de los primeros experimentos que demostraba la capacidad de una sola célula madre de un adulto para convertirse en múltiples tipos de tejidos.
Los tratamientos con células madre se han convertido en el nuevo umbral de la ciencia, una meta que al alcanzarse significaría un paso trascendental para la medicina, y que abriría la puerta para curar enfermedades como el parkinson o en alzheimer, y permitiría reemplazar órganos y miembros dañados de los seres humanos.
Pero este avance no está exento de polémica, por cuanto una de sus áreas de investigación y trabajo más promisorias es la del uso de células de embriones humanos.
Incluso la revista National Geographic en su edición de julio de 2005 aborda la controversia.
¿QUÉ SON?
Una célula madre es una célula que se encuentra en un estado muy indiferenciado, capaz de producir otras células más especializadas. Una célula madre, cuando se divide, es capaz de generar una célula igual a sí misma o diferente.
La mayoría de las células de un individuo adulto no suele multiplicarse, salvo para mantenimiento de algunos tejidos como la sangre y la piel. Las células del músculo y de la grasa en condiciones normales no se dividen. Solo algunas células tienen esta capacidad.
El cigoto formado tras la fecundación de un óvulo por un espermatozoide es una célula capaz de generar un nuevo individuo completo.
En un individuo adulto hay tejidos en los que algunas de sus células se dividen activamente, pero en otros no. Entre los que se dividen están la médula ósea y la piel, en ellos están las células madre de la médula ósea y de la piel.
Los científicos están entusiasmados con la posibilidad de controlar el espectacular poder natural de estas células madre embrionarias.
Fue en noviembre de 1988 cuando James Thomson, un científico de la Universidad de Wisconsin, informó que había logrado retirar células de embriones sobrantes de algunas clínicas de fertilidad. Allí se creó la primera línea de células madre humanas del mundo.
Pero muchos activistas, principalmente religiosos, han cuestionado este tipo de experimentación: para muchos de estos activistas, los embriones ya son seres vivos que merecen respeto como tales. Para muchos investigadores, en cambio, son organismos que por sí solos no podrían producir a un ser humano.
Según el propio presidente de Estados Unidos, George W. Bush, las pruebas con células madre procedentes de embriones presentan "graves interrogantes morales", por cuanto requieren "la destrucción intencionada de embriones vivos para extraer sus células". Por esta razón, muchos científicos han preferido insistir en buscar alternativas a través de experimentos con células extraídas de adultos.
Anthony Atala, director de Medicina Regenerativa en el Instituto de Investigación de la Universidad de Wake Forest, dice que "estas células deberían proporcionar un recurso valioso para la reparación de tejidos y de órganos". La investigación no se detiene.
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