| ACUERDO.
Fuerza rápida: de oscuridad a oscurantismo
Betty Brannan Jaén
WASHINGTON, D.C. - Si tuviéramos un gobierno genuinamente comprometido con la transparencia, no habría confusión sobre la participación panameña en la "fuerza rápida" que los mandatarios centroamericanos han acordado crear.
Todos los medios que cubrieron la reunión de Tegucigalpa la semana pasada" reportaron, como hizo el Miami Herald, que "los presidentes y representantes acordaron crear una fuerza de respuesta rápida para responder al narcoterrorismo y otras amenazas". Incluso La Prensa, con un enviado especial en la cumbre, reportó que "los presidentes adoptaron y acordaron apoyar la propuesta de los ministros de Defensa y Seguridad, de crear las "Fuerzas de Respuesta Rápida". Todos los medios reportaron que Martín Torrijos fue uno de los presidentes que "acordó" esto, a diferencia del presidente costarricense, quien incluyó una "reserva expresa" en el documento indicando que su país no participaría. La razón, explicó el presidente Abel Pacheco, en su conferencia de prensa semanal, antes de
acudir a la reunión, es que "Costa Rica es un país sin ejército. Mal haríamos nosotros en tratar de firmar un tratado con base en fuerzas militares que nosotros no tenemos".
Esa actuación de Pacheco ilustra la transparencia debida: conferencias semanales de
prensa, explicaciones públicas sobre el cómo y el por qué del proceder, y énfasis en que haya claridad y transparencia en los compromisos adquiridos.
Del lado panameño, por contraste, hay una oscuridad que critiqué el domingo pasado.
El lunes, la Cancillería emitió un comunicado diciendo que ante las "tergiversaciones" difundidas, se aclaraba que "Panamá no ha firmado acuerdo, convenio, o tratado alguno sobre una fuerza multinacional en Centroamérica" y que "Panamá no aceptará acuerdo, convenio o tratado que desconozca las circunstancias de que en nuestro país no hay ejército". El comunicado también osó manifestar una "gran preocupación [porque] personas que han adquirido la responsabilidad de orientar a la opinión pública no hayan acudido a la fuente principal, que es la Cancillería, antes de dar a conocer informaciones que carecen de todo fundamento".
Sin saber si debía sentirme aludida, solicité por escrito que la Cancillería señalara las supuestas "tergiversaciones" o "informaciones carentes de todo fundamento" en la columna del domingo 3 de julio. La Cancillería respondió que ese comunicado "no se refería a nadie en particular", lo que yo interpreto como una admisión de que no había "tergiversaciones" o errores en mi columna.
También envié preguntas intentando aclarar la gran sorpresa del comunicado, que parecía indicar que Panamá no había firmado la declaración de Tegucigalpa, que en el párrafo tres señala que los mandatarios han "acordado" lo siguiente ( ver www.sgsica.org):
"Reconocer los avances alcanzados por los Ministros de Defensa, Seguridad y Gobernación en la elaboración de una ruta crítica y metodologías para crear una fuerza de respuesta rápida que permita una mayor cooperación, flexibilidad y éxito en la lucha contra el terrorismo y otras amenazas emergentes. Al respecto, instruimos avanzar en el proceso, observando el Tratado Marco de Seguridad Democrática, otros instrumentos de integración y conforme al ordenamiento jurídico interno de los Estados".
La respuesta que recibí de la Cancillería es una obra maestra del oscurantismo (y de autor desconocido, por supuesto). Panamá sí firmó, pero según la Cancillería, fue solo para "reconocer los avances que se han alcanzado en esta materia", cosa que no se debe confundir con su "participación directa en función de país con ejército".
El oscurantismo se une al sarcasmo en el resto de lo que la Cancillería me envió, que dice así: "Panamá incluso pudo haber manifestado individualmente o en conjunto que se regocija por el progreso obtenido en los trabajos de coordinación contra el narcotráfico. Panamá pudo hasta haber felicitado a los países que forman parte de este esfuerzo por las labores de cooperación regional que han emprendido. Podemos encontrar muchas fórmulas que nos permite el lenguaje castellano para indicar la posición de Panamá, pero ninguna de las que se mencionan a guisa de ejemplo significa que Panamá forma parte de la creación de ninguna fuerza formada por ejércitos. Comenzando porque Panamá no tiene ejército, por lo cual una incorporación de nuestro país a ese mecanismo seria inútil e ineficaz".
Panamá consideró innecesario hacer una reserva como la de Costa Rica porque (la Cancillería lo subraya repetidamente) Panamá no se ha comprometido a ningún mecanismo "que requiera un ejército". Esta postura entre muchas otras fallas que por falta de espacio tendré que dejar para otro día evade el temor principal de todo el embSrollo: que el Gobierno convierta a los policías panameños en militares sin cambiarles el nombre.
La autora es corresponsal de La Prensa
Además en opinión
• Cenizas quedan: Jaime A. Porcell. Alemán • La ‘fuerza de repuesta rápida’: Carlos Guevara Mann • Fuerza rápida: de oscuridad a oscurantismo: Betty Brannan Jaén • Diálogo sobre el diálogo: Raúl Leis R. • Convenciones contra la corrupción: Maribel Cornejo Batista
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