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Panamá, viernes 8 de julio de 2005
 

INTOLERANCIA.

El diálogo para una muerte anunciada

Giovanni Niedda Alvarado

No quiero ser pesimista, pero el resultado del diálogo no llegará a un feliz término, porque desde un inicio el gobierno del señor Martín Torrijos con sus asesores, condujo con mucho desacierto el compromiso que todos esperaban, que era conducir la ley orgánica de la Caja de Seguro Social por senderos menos espinosos.

Una mesa de diálogo, en la que no se han podido poner de acuerdo con los días que deben sesionar, y con la intolerancia de algunos de no aceptar la participación de otros, será un fracaso, tanto como las estratagemas surgidas e inducidas en medio de un conflicto de protestas y huelgas para acabar con las mismas. No entrar en un franco diálogo con la honestidad y el amor necesario para consolidación de un pueblo sufrido, será caldo para cultivar asperezas y desconciertos.

La intervención de la Iglesia, con un arzobispo en Panamá, que fue amigo del padre del Presidente de la República, admitió al igual que el Gobierno, que éstos se equivocaron en el método de conducir el proyecto de ley, lo que indica que seguir por la misma vía con las consecuentes malas acciones, nos comprometerán con el inminente fracaso de albergar el consenso nacional.

¿Por qué el Gobierno puso a los bueyes antes de la carreta? ¿Por qué no pusieron la mesa verdadera antes de la ley? ¡Para que saliera una, que aunque con algunos sacrificios, no estuviera supeditada a los intereses extranjeros!

El llamado de atención de la Iglesia de suspender la Ley 17 alegró a muchos incautos que pensaron en la neutralidad de la misma a través de su arzobispo. Luego, siguiendo los lineamientos supuestamente pactados entre ambos, el presidente Martín Torrijos suspende la reglamentación de la ley, la cual no mejora la propia ley y conforma un diálogo imponiendo al facilitador.

Como a cuenta gotas, sigue la Iglesia con el plan y solicita nuevamente la mera suspensión de la ley y no de la reglamentación, lo cual es acogido por el Presidente a través de la mesa de diálogo incompleta, para "beneplácito" de la población, pero debido a la lucha de FRENADESSO y gran parte del pueblo panameño.

Se declaran 90 días de receso para un propósito que no dará resultado y por el cual se hará gala del artículo 4° de ley única que suspende el diálogo y que dice que una vez pasado los 90 días de conversaciones, se volverá automáticamente a la ley anterior en el caso de no resolverse las diferencias de las partes en conflicto. Este será el final del plan trazado, cuando al término de esos días las confrontaciones agrias dentro del mismo lo demoren y algunos se levanten de la mesa para sabotear lo que nunca quiso hacer el Gobierno, sus aliados del CONATO, el CONEP, un par de algunas otras organizaciones y la propia Iglesia.

Al final, la estratagema fue terminar con la huelga y las protestas callejeras que estaban a punto de crear un colapso en la administración del presidente Torrijos y la ley se implementará igual que antes de los 90 días, con algunos cambios cosméticos de frases, comas, y punto y comas...

Pensando que el nivel de protesta se minimiza después de un desgaste, el Gobierno y la Iglesia han implementado esta inconsecuente actitud, sin realizar el primero un acto de contrición sincero, por haber arruinado un clamor democrático y que no obstante, aún confesando su pecado metodológico por imponer esa ley, no ha pagado su penitencia, que debió ser la derogatoria de la misma.

Que Dios nos encuentre confesados por lo menos a nosotros, porque el error de los parches a la Constitución, del madrugonazo de la ley fiscal, la imposición de la nueva ley de la CSS (sin cambios), el ensanche del Canal, el TLC con los EU, las transgresiones a la ley natural en defensa del ecosistema y otros, son los temas que mal hechos y sin consulta, auguran el inicio de una confrontación más violenta que se avecina, en detrimento de la paz y la estabilidad económica del país y de la mayoría de la población.

El autor es Ingeniero y activista de derechos humanos

Además en opinión

Un gobierno que funcione: I.Roberto Eisenmann, Jr
La verdad detrás de una impugnación: Grimaldo Córdoba
El diálogo para una muerte anunciada: Giovanni Niedda Alvarado
Lecciones de una crisis: Jose Blandón Figueroa
‘¿Martín le dirá a Catín?’: Kevin Harrington



 
 
 
 
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