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Panamá, viernes 8 de julio de 2005
 

PANAMEÑISMO.

La verdad detrás de una impugnación

Grimaldo Córdoba
gcordoba@digitalisrc.com

El 16 de enero pasado, el partido panameñista celebró una convención en la que participaron los miembros del directorio nacional y los convencionales del colectivo. Pudo tratarse de una convención más pero no; en aquella reunión se midieron fuerzas de distintos sectores que dieron lugar a un cambio importante en la dirigencia del panameñismo, y lo más trascendental, se aprobaron nuevos estatutos y con ello se dio un paso realmente trascendental… indudablemente hicimos historia. Estos estatutos, impulsados por el actual presidente, Marco Ameglio, recogieron en buena forma el honesto esfuerzo de distintas corrientes, tanto del directorio pasado, como de los nuevos dirigentes que lideraban la corriente rescate panameñista. En ese ejercicio se propiciaron amplias discusiones, observaciones y reflexiones por parte de todas las tendencias existentes en el partido, lo que llevó a la aprobación de la mayoría de los cambios y modificaciones en nuestra ley interna. Es de destacar que la juventud del partido, lo mismo que sus mujeres, discutieron y propusieron en buena medida parte de lo que hoy contemplan estos nuevos estatutos, incluyendo la creación de las secretarías nacionales para ambos importantes frentes.

Sectores resentidos representativos de la vieja corriente, hoy desplazada, presentaron ante el Tribunal Electoral una impugnación a esa histórica convención pretendiendo con esto derogar todo lo que se trabajó durante meses y sobre todo lo que luego de más de 12 horas de ardua labor se aprobó al final de ese evento. Surgen varias preguntas ante esta situación que a su vez pretende irrespetar la voluntad de la mayoría de los miembros del partido, que era y es la de la transformación y democratización a lo interno: ¿Qué necesidad tienen estos señores en seguir teniendo a nuestro partido en zozobra y ridiculizando más la imagen del mismo ante la opinión pública?... Era de esperar que no lo lograran, pues esa impugnación no tenía ningún fundamento legal, sino más bien se trataba de pura "politiquería" y de la peor calaña. Quienes están detrás de esta impugnación lo único que han demostrado es que no debemos flaquear en nuestras intenciones por rescatar y transformar al panameñismo; y confirmaron con su actitud de mala fe, que enhorabuena las mayorías del partido les han dado la espalda para mirar hacia delante y convertirnos nuevamente en un colectivo de gente de bien, dirigido por personas con igual condición, y no por ungidos. Estos "malos perdedores" están confirmando una vez más que el supuesto amor que por años dijeron tener por el partido y su doctrina, no es tal.

Una de las grandes cualidades de Marco Ameglio, es, justamente que a pesar de la persecución que le impuso la vieja dirigencia mireyista, se mantuvo dentro de nuestras filas. Incluso aún cuando se dio la imposición antidemocrática del candidato presidencial arnulfista para el 2004, no abandonó el partido, sino que insistió trabajando con las bases del colectivo; y así llegó hasta montarse a última hora, a hacer una destacada campaña en la ciudad capital, que en solo dos meses lo llevó a cuadruplicar en votos al candidato presidencial del partido. Sí, con todo y el consistente engaño y maltrato de la antigua dirigencia, Marco Ameglio no se fue a experimentar a otras toldas como lo hicieron todos los otros que se enfrentaron fallidamente a la anterior presidenta en los últimos 15 años.

Me cuesta admitir que a nuestro partido, que ha luchado tanto por la democracia del país, que le ha costado tanta sangre y lágrimas, haya encontrado en sus "viejos miembros" el mayor obstáculo para su democratización interna. Pero como todo partido grande que cuenta con una mayoría abrumadoramente de más valor positivo y de nobles principios, y en todas partes frustrada fue la que precisamente se alzó, exigió y empujó a gritos los cambios en su dirigencia y la plena democratización del colectivo.

El Tribunal Electoral ya ha decidido la suerte de nuestro glorioso partido y de casi 200 mil panameñistas; el presidente de nuestro partido es de hecho y afortunadamente Marco Ameglio, y es además quien dirige y actúa para suerte de los que queremos un mejor futuro en este colectivo con toda la dedicación y el entusiasmo de su juventud y de sus principios de lucha. Las grandes mayorías de este partido ya le conocen y saben lo que el panameñismo necesita ahora para reponerse de su más crítico momento histórico. Los que queremos la recuperación de nuestro partido, creemos en la democracia partidaria, que gracias a él y a todos los que le respaldaron es hoy una realidad; lo apoyaremos y trabajaremos con él.

Entre todos hemos de sacar adelante al panameñismo de este absurdo trance para que vuelva a brillar y convertirse en el partido de todos aquellos que luchan por un Panamá mejor.

El autor es médico y miembro de la Juventud Panameñista.

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