| BUROCRACIA.
Un gobierno que funcione
I.Roberto Eisenmann, Jr
La semana pasada hablé del déficit ético y la delitocracia, y describí las múltiples razones por las que la ciudadanía está profundamente disgustada.
Hoy adicionaré otra dimensión del mismo problema del déficit ético: la total ineficacia del Estado. Los gobiernos simplemente no funcionan y cuando lo hacen es para crear obstáculos que crean filas de ciudadanos disgustados, que crean corruptos y coimeros ‘facilitadores’, que crean más rabia ciudadana, etc… en un círculo vicioso de nunca terminar.
No parece existir un solo ‘servidor público’ que piense que está en su puesto para servir a la ciudadanía. La mayoría de los servidores públicos siente que el puesto es para obstaculizar al ciudadano y así poder servirse del puesto… y salir rico del gobierno; la cosa está al revés. Yo entiendo que debe ser así: los ciudadanos son los dueños del Estado. Una vez cada 5 años los dueños nos dedicamos a elegir a una persona que administre el Estado de nuestra propiedad; le pusimos el título de ‘Presidente’. Le pagamos a él y a su equipo para servir y nosotros los dueños debemos exigirles rendición de cuentas, no de su popularidad sino de la ejecución administrativa de su programa. Como la mayor justificación del Estado es la de asistir a los ciudadanos más vulnerables de la sociedad, es en eso que debemos exigirle al elegido su mayor concentración. En lo demás debe facilitar a que la chispa de iniciativa de la ciudadanía produzca desarrollo económico que produzca rentas suficientes para atender eficientemente a los más vulnerables… en un círculo virtuoso.
Y ¿cómo se logra cambiar el círculo vicioso hoy existente por el círculo virtuoso que todos anhelamos? ¿Cómo lo hacemos en nuestros hogares... en nuestros negocios o en nuestros trabajos?... comenzamos por tener un plan o una visión de conjunto. Pues si no lo sabe, Panamá es de los pocos países del mundo que tiene una visión consensuada del país que queremos todos los panameños. Se llama "Visión 2,020" y está firmada por todos los partidos políticos, toda la sociedad civil organizada y toda la sociedad gremial organizada. ¿Dónde está la visión? archivada. ¿Por culpa de quiénes? de tú y yo, de nosotros los ciudadanos que la ayudamos a formular. ¿Es rescatable? ¡por supuesto que sí!
Segundo: Si tenemos la visión… ¿cómo hacerla cumplir? Con un sistema de rendición de cuentas. Con un ‘visionómetro’ que también está confeccionado pero que requiere que el gobierno lo acepte y que acepte que un ente externo sea quien lo lleve, tal como todas las empresas humanas tienen auditorías externas.
El gobierno tiene un grupo trabajando en la modernización o desburocratización del Estado, pero al tiempo, hace tres semanas, se anuncia un nuevo requisito que hace todo lo contrario. Ejemplo: para traspasar una propiedad hay que pagar un 2% de Impuesto de Transferencia. Pues bien, ahora con la nueva regulación hay que ir al Registro Público a pagar 30 dólares para una nueva certificación ‘de superficie’, que se lleva al MEF… el que certifica que se puede pagar el 2%. para volver al Registro a registrar el traspaso de propiedad. ¡Por amor de Dios!, ¿para qué sirven las computadoras, con las que se pueden comunicar el Registro y el MEF? A ustedes, señores servidores públicos, se les paga para servir al ciudadano, no para obstaculizar y hacerle la vida de cuadritos y así como el ejemplo anterior, hay muchos otros. El FIS es una organización que pretendió ser de ‘emergencia’ (se llamaba FES); hoy la burocratizada FIS se ha especializado en quebrar a micro-empresarios no pagándoles lo que les debe por trabajos terminados, y no se paga ni a viejos ni a nuevos.
En este gobierno nadie se atreve a firmar nada; se la pasan escurriendo el bulto. Yo digo que el que no se atreva, ¡para su casa! y que, cuando los renuncien, un nuevo funcionario debe ocupar el puesto ese mismo día. ¡No es posible que tome semanas decidir sobre un nuevo director del FIS o de Inmigración! ¿Dónde quedó el "sí se puede" de la campaña? ¿pueden, o no pueden?
Hay que poner el gobierno a funcionar, señor. Presidente… ¡mañana es tarde!
El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana
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