La Prensa
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cine
De noche
PÁGINA DEL
LECTOR
 
Panamá, viernes 1 de julio de 2005
 

consigna.

‘¡Ni un paso atrás!’

Kevin Harrington
harrass007@cwp.net.pa

Quienes aconsejaban al presidente Torrijos "corregir" los madrugonazos del Legislativo vía reglamentación, olvidan lo que nos ha traído tal corrupción.

Una ley establece la voluntad del pueblo, y una reglamentación norma su aplicación cotidiana. Antes de 1968, la Asamblea aprobaba una ley junto con su reglamentación, garantizando así que el Ejecutivo sólo ejecute, y que al interpretarla a la Corte no le cupiera duda de lo que había operado en la mente de su legislador. Hoy, con un Legislativo donde pocos piensan y menos piensan más allá de su próxima quincena (y en que los nuevos diputados aceptan que los embarren los viejos norieguistas), sufrimos el caos que resulta cuando no prima la razón.

Verbigracia, la confusión resultante de los decretos-ley Pérez Balladares; tales úkases arropan a toda la economía nacional bajo un manto de inseguridad jurídica. Dicho Ejecutivo los dictó mediante una delegación perfectamente legal, pero que aprovechó para facultarse a sí mismo al mejor estilo fascista su reglamentación. Pese a que la Constitución le manda convalidarlos dentro de 6 meses, a la Asamblea, hoy controlada por el PRD (que por lo visto tampoco cree en la separación de poderes, al endosarle su muerto del Seguro al pobre presidente Torrijos), aún no le ha alcanzado el tiempo para ratificar ni uno solo de esos 9 decretos-ley. No obstante tal negligencia, la Corte Suprema decidió que algunas de esas reglamentaciones no valen, y otras sí, sin decir cuáles no.

Tamaña sinrazón es la que asusta a los inversionistas, para quienes un estado de derecho que funcione es precondición para ayudar a paliar nuestro desempleo, el principal problema de todo país pequeño y que permanecerá mucho después de resuelto el de la Caja de Seguro Social.

El autor es traductor


Además en opinión

Apuntes para un diálogo: Olmedo Beluche
El déficit ético y la ‘delitocracia’: I.Roberto Eisenmann, Jr.
El autismo martiniano y perrediano: Jorge Luis Macías Fonseca
Acerca de la estética del idioma: Juan C. Ansín
‘¡Ni un paso atrás!’: Kevin Harrington



 
 
 
 
  TURISMO
 
 
  RECETARIO
Recetario  
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
 
© 2005. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá