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El autismo martiniano y perrediano
Jorge Luis Macías Fonseca
jorge 0913@pa.inter.net
El esfuerzo de Mitchell Dones por distanciar las bases o membresía el PRD de la figura presidencial y del grupo que llama tecnócratas que lo rodean, supone suavizarle, a las bases, los efectos perniciosos que cayeron sobre aquellos, incluyendo al sector oficial presente en la Asamblea de Diputados.
Distinta a la campaña electoral que marcó una unión aparentemente indisoluble, entre candidato y bases del partido, aunada a la labor de mercadeo que llevó a Martín Torrijos y al PRD al poder, el sector gubernamental abrió con las reformas a la ley Orgánica de la Caja de Seguro Social un espacio que llevó a un descenso notable en los niveles de empatía con la población, y aparentemente a separar la dirigencia de las bases.
Justamente de una posición favorable y altamente aceptable, que debió ir en la dirección de acumular hacia adelante, Martín Torrijos y el PRD, en una actitud regresiva e incomprensible, se situaron en una posición autista.
El autismo es una condición que implica una inhibición externa y una concentración anormal en la fantasía, acompañada de ilusiones, alucinaciones e incapacidades para comunicarse con el ambiente externo.
En efecto, la visión que tuvo el gobierno frente a los acontecimientos que se dieron para rechazar la Ley 17, y la insuficiencia para aprehender la realidad objetiva, condujo al gobierno perrediano y al propio partido a inhibirse, pero peor aún a tener ilusiones ópticas, lo cual imposibilitó la comunicación con esa misma realidad.
No reconocer o al menos no aceptar que hubo una presencia masiva del pueblo en las calles, que no era imperceptible el contenido de los discursos, las consignas, las dramatizaciones y la creatividad de la población, que los niveles de conciencia subieron y que apareció un reascenso del movimiento popular era tener presente un mundo ilusorio y distinto al real. Quizás, por ello, tardaron en comprender la esencia de la coyuntura que apareció. De allí también, la incapacidad para abordarla con cientificidad y sensatez.
Si así no hubiese sido, ni Martín Torrijos ni el PRD habrían permitido que los acontecimientos llegaran a adquirir el tono fuerte que alcanzaron. Si bien, la propuesta de reforma a la seguridad social fue concebida desde arriba con exclusión de las bases, en tanto que no se permitió su articulación a la propuesta a través de la discusión interna, la acción de quien o quienes la propusieron, así como la omisión del resto de la membresía del PRD, hace a ambos responsables.
Lo cierto es que, la propia dinámica aisló a ambos, y la conducta autista coincidente los llevó a crear su propio cosmos.
No hay por lo tanto separación de Martín Torrijos y las bases del PRD. Tan es así, que las consecuencias derivadas de la jornada reivindicativa liderizada por FRENADESSO, alcanzó a ambos. Hubo pérdida en la imagen presidencial así como en la credibilidad del mandatario. Igualmente se lastimó el resto del colectivo que apareció dejando la sensación de que regresó a las viejas y traumáticas prácticas. Y sumado a esto, el sector de diputados del PRD, apurados en una madrugada para aprobar la Ley No.17, tendrán que deshacer lo que hicieron. Todo esto, pone en situación crítica al partido gobernante.
Por ello, cuando la historia registre la coyuntura de lucha por la seguridad social librada por el pueblo panameño, no dirá que solamente Martín Torrijos fue el elemento díscolo, lo cual lo situó, en ese momento, como un presidente impopular, sino que también lo fue su partido. Se hablará del presidente, MartínTorrijos y del PRD, del cual es también su secretario general, como los que impulsaron en horas muy tempranas de un día que amanecía, lo que el movimiento popular llamó las reformas o ley de muerte de la seguridad social. De manera que aun cuando Mitchell Doens apunta objetivamente a una verdad irrefutable en los términos de exonerar a las bases del PRD del entuerto del que no fueron parte en su concepción, no hay deslinde entre sujeto y objeto, es decir, son dos partes de una misma cosa: Martín Torrijos y el PRD.
El autor es docente universitario
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