La oposición política al actual Gobierno tuvo algunos momentos de lucidez destacables durante el debate en la Asamblea de la Ley 17 de reforma a la CSS. Luego, solo expresiones demagógicas sin ningún impacto real. Ahora, una vez más, la oposición se reúne para prometer un futuro trabajo conjunto y propuestas sobre temas de interés nacional. Lamentablemente, este nuevo anuncio nace marcado con el lógico escepticismo, producto de los hechos.
Seguimos a la espera de una oposición fuerte y coherente que garantice el correcto funcionamiento del sistema democrático. Sin oposición seria no hay democracia sana, porque el sistema funciona bien cuando, tras las elecciones, se sigue haciendo política y fiscalizando el ejercicio del poder.
La sensación en Panamá es la de cierta orfandad de oposición. La presión la ponen los sindicatos o las iglesias, pero no una oposición política que ni siquiera logra inquietar al poder vigente. Mal augurio para el contrapeso necesario al gobierno actual y malos presagios para las elecciones de 2009. |