La Prensa
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cine
De noche
PÁGINA DEL
LECTOR
 
Panamá, viernes 24 de junio de 2005
 

sucesión.

Candidatura de Cheney

Thomas L. Friedman

George W. Bush tiene un problema con Dick Cheney. No es el que ustedes creen: un dictatorial y archiconservador vicepresidente imponiendo su voluntad e ideas sobre un presidente menos experimentado.

No, Bush tiene un problema diferente con el vicepresidente. Es el hecho de que su vicepresidente ha dejado en claro que él no se postulará para presidente en el 2008. Así que Bush no tiene un heredero claro. Y eso explica, en parte, por qué su segundo mandato está yendo a la deriva, desconectado de los problemas que enfrenta el país.

"Si el presidente Bush tuviera un vicepresidente, o alguien que claramente fuera designado como heredero de su administración, (el presidente) tendría un incentivo más inmediato para ampliar su base política, para ofrecer políticas que atraerían más al centro"', argumentó Don Baer, quien fuera un prominente asesor del ex presidente Bill Clinton. Pero, si se examinan las políticas por las que Bush ha optado, o no, para su segundo mandato, eso deja entrever que Bush no está pensando en las implicaciones mayores' para los tres años siguientes, agregó Baer.

Por ejemplo, el gasto y la reducción de impuestos por parte del equipo Bush está ridículamente fuera de control. Será un milagro si no se produce una implosión inducida del mercado en la economía o en el mercado de viviendas, en lo próximos tres años. Sin embargo, se puede apostar la casa propia en cuanto a que tendrá que llevarse a cabo una enorme corrección después del 2008, para lograr que los impuestos y el gasto regresen al orden. Si Bush tuviera un vicepresidente que fuera ungido claramente para sucederlo a él, resulta difícil creer que el presidente actual no estaría interesado en una política fiscal más sana.

Con el marcado aumento en el precio de la gasolina, y los mayores beneficiarios siendo las mismas dictaduras árabes que tácitamente están patrocinando a los terroristas que matan a estadounidenses en Irak, es realmente claro que nuestro país necesita una gran estrategia enfocada a la reducción de nuestro consumo de energía y el desarrollo de sistemas alternativos de combustible. El presidente ha fallado por completo con respecto a eso. Si se viaja por Estados Unidos hoy día, se encuentra un país que también está profundamente preocupado por la educación, la competencia, la atención de la salud y las pensiones. Es un país preocupado con respecto a cómo van a encontrar empleos sus hijos, retirarse y cuidar de padres ancianos. Pero, en vez de centrarse en un nuevo nuevo pacto para abordar las inseguridades de la era de la mundialización, el Presidente estadounidense se propuso, en su segundo mandato, acabar con el viejo Nuevo Pacto, tratando de privatizar el Seguro Social, lo cual solamente alimentó la ansiedad popular. Eso no funcionará.

Sí, Bush ha presentado una audaz propuesta para reparar, de la misma forma, el Seguro Social, pero, al no anteponerlo, se ha perdido detrás de su obsesión con las cuentas privadas, lo cual no constituye la prioridad del país. Un presidente con un vicepresidente corriendo detrás de él nunca habría permitido que eso ocurriera.

Además, Bush tampoco estaría asumiendo las posiciones del tipo de enterrar la cabeza en la arena que ha asumido en oposición a la investigación con células embrionarias, el cambio climático, el control poblacional y la evolución posiciones de las que republicanos centristas actualmente se están distanciando por cuenta propia.

Si la esperanza de Bush radica en convertir al Partido Republicano en un permanente partido mayoritario y sostener su legado, él habría elegido un puñado de propuestas significativas para ampliar el círculo del partido en particular ahora que está claramente de manifiesto que los demócratas carecen de ideas. Pero, en vez de ampliar y ensanchar, al centrarse en lograr que se lleven a cabo las acciones que beneficiarían al amplio segmento medio del país, Bush está sirviendo a fetiches de la derecha política.

Si esa es la forma en que él ahora se propone usar su capital político, es su problema. Pero, si Bush tuviera a un vicepresidente con el ojo puesto en el 2008, tengo que creer que él o ella le estaría diciendo al mandatario justo ahora: "Oye, jefe, ¿qué estás haciendo? ¿Hacia dónde vas? ¿Cómo me van a elegir postulándome con esta bazofia de ir en contra de la ciencia y con estrategias similares a las de un avestruz?".

The New York Times News Service

Además en Perspectiva

El memo de Downing Street
Candidatura de Cheney
Homosexuales y demás enfermos



 
 
 
 
  TURISMO
 
 
  RECETARIO
Recetario  
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
 
© 2005. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá