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Panamá, viernes 24 de junio de 2005
 

escándalo.

El memo de Downing Street

Jorge Ramos

Un memorándum sobre una reunión entre los principales miembros del gobierno de Gran Bretaña, incluyendo al primer ministro, Tony Blair, sugiere que Estados Unidos estaba buscando una excusa para atacar a Irak ocho meses antes del inicio de la guerra.

Esto se desprende del llamado memorándum de Downing Street que recoge lo discutido en Londres el 23 de julio del 2002 y que contradice lo dicho públicamente por la administración del presidente George W. Bush sobre las verdaderas razones por las que se inició la guerra contra el régimen de Sadam Husein.

El memo, confidencial y secreto, fue publicado por el diario The Times of London el pasado 1 de mayo pero, hasta ahora, no había recibido mucha atención en la prensa norteamericana.

Según el documento, el entonces encargado de la agencia de espionaje británico (M16), Richard Dearlove, quien regresaba de un viaje desde Washington, le advirtió a Blair y a su gabinete lo siguiente:

"La acción militar (contra Irak) es vista como inevitable. Bush quiere sacar del poder a Sadam a través de una acción militar, justificada por el terrorismo y las armas de destrucción masiva. Pero los datos de espionaje y los hechos están siendo manipulados para justificar la acción".

De nuevo, todo esto se discute ocho meses antes del inicio de la guerra cuando, supuestamente, Estados Unidos todavía no había tomado la decisión de atacar a Irak.

El secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Jack Straw, de acuerdo con el memo, dice que "parece claro que Bush se ha decidido a tomar una acción militar (contra Irak) aunque aún no ha decidido cuándo. La justificación, sin embargo, es vaga; Sadam no está amenazando a sus vecinos y la capacidad de sus armas de destrucción masiva es menor que la de Libia, Corea del Norte o Irán".

Este documento, cuya autenticidad no ha sido cuestionada por el Gobierno británico ni por el norteamericano, parece corroborar la versión del ex asesor de seguridad nacional, Richard Clarke, quien asegura en su libro Contra Todos los Enemigos (Against All Enemies) que el propio presidente Bush lo presionó para ver si Irak tenía algo que ver con los actos terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Esto coincide con las descripciones del periodista Bob Woodward en su libro Plan de Ataque (Plan of Attack) donde muestra cómo varios miembros de la administración Bush pusieron a Irak en la mirilla, aunque Sadam Husein no hubiera tenido nada que ver con la destrucción de las torres gemelas de Nueva York y el ataque al Pentágono.

Lo sorprendente del memorándum de Downing Street (que es la calle donde vive el Primer Ministro británico) es la poca atención que ha recibido en algunos de los medios de comunicación más importantes de Estados Unidos, a pesar de ser un documento oficial que contradice la versión norteamericana sobre el comienzo de la guerra.

La organización Media Matters se ha encargado de medir la mínima cobertura que ha recibido este memo.

¿Por qué? Quizá porque ya no se puede hacer nada respecto a un conflicto bélico que le ha costado la vida a por lo menos mil 700 soldados estadounidenses y a decenas de miles de civiles iraquíes. Pero es necesario saber cómo y por qué se inició de verdad esa guerra.

Tanto Bush como Blair han negado, en una conferencia de prensa conjunta realizada en Washington a principios de este mes, que se hayan puesto de acuerdo para atacar a Irak meses antes del inicio de la guerra. Pero el diario Los Angeles Times sugiere, basado en la filtración de un documento secreto, que Blair pudo haberle dado su apoyo tácito a Bush para atacar a Irak cuando se reunieron en el rancho del presidente norteamericano en Texas en abril del 2002, 11 meses antes del primer bombardeo. Además, ni Dearlove ni Straw se han retractado en público de lo que dice el memo de Downing Street.

¿Había un plan secreto de la administración Bush para atacar a Irak, hubiera o no armas de destrucción masiva?

¿Estaba Bush y su equipo comprometidos a cambiar el régimen de Sadam Husein a cualquier costo?

¿Usaron los actos terroristas del 2001 y la supuesta presencia de armas de destrucción masiva para justificar la guerra?

¿Fue una farsa todo el proceso para tratar de legitimar la guerra a través de las Naciones Unidas?

Todas estas preguntas surgen de la lectura del memo de Downing Street (que millones han leído en los sitios de internet

www.afterdowningstreet.org y en www.downingstreetmemo.com ).

Esta es una noticia que ha sido enterrada y olvidada y fue publicada por primera vez en Europa hace seis semanas, pero que se niega a morir por las enormes implicaciones que tiene.

Noventa y cuatro congresistas le han exigido a la Casa Blanca, a través de una carta firmada también por medio millón de personas, que conteste las preguntas que han surgido por este memo.

Al mismo tiempo, crece la presión bipartidista para imponer el 1 de octubre del 2006 como la fecha en que empiece la retirada del Ejército norteamericano de Irak. Es decir, se trata de que Bush diga cómo comenzó la guerra y cómo piensa salir de ella. Nada más. Nada menos.

The New York Times Syndicate

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