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Panamá, viernes 24 de junio de 2005
 

manejo.

El Gobierno y el ‘amateurismo’ político

Okke Ornstein
okke@ornstein.org

Son solamente nueve meses de la experiencia de Patria Nueva y se ha vuelto ya una pesadilla. El Presidente está gozando de un grado de aprobación más baja que Noriega en sus días; es un mudo que ni puede afrontar una entrevista de televisión; permanece invisible o se sirve de tópicos como cuando abre una escuela en el interior. Sus ministros sobresalen en la retórica de los líderes de las banana republic, acusando de "radicales" a las enfermeras y que desean "desestabilizar el país" cuando protestan.

La promesa de la "cero corrupción" ha demostrado ser una farsa, con un "zar anticorrupción" que tuvo que salir debido a la corrupción. Una demostración inicial del perro y del potro con las autoridades que iban detrás de los corruptos grandes del gobierno de Mireya y no han ido absolutamente por ningún lado. Todavía se permite a un director corrupto de Migración permanecer en su posición. Se supo recientemente que Martín y su familia fueron de vacaciones a Disney World durante el gobierno de El Toro, pagado con dineros de los contribuyentes. Han convertido a la Asamblea Nacional en el epicentro del narcotráfico. El desempleo sigue siendo alto mientras que el desarrollo económico es decepcionante y no puede estar parado en la sombra, por ejemplo, de Venezuela.

La respuesta del Gobierno a las protestas ha sido incoherente, violenta y caracterizada por detenciones arbitrarias y masivas, especialmente en el interior del país.

Toda esta miseria se caracteriza porque este gobierno confunde gobernar un país con el funcionamiento de una campaña publicitaria o multimedia.

Un buen ejemplo es la reforma del Seguro Social. Ayudado por los medios dóciles de Panamá, el Gobierno ha estado haciendo campaña sobre una "crisis" en esta institución que necesitaría ser resuelta pronto. El resultado previsto de esta campaña era que las reformas no serían percibidas tan mal y las protestas serían limitadas. En su campaña, el Gobierno adhirió erróneamente al anticuado adagio que dice que la audiencia tiene el nivel intelectual de un niño de 12 años y debe ser tratada como tal. Esta estupidez por supuesto ha resultado un desastre.

Mientras que repitieron sin fin la propaganda de "crisis" en los medios, el Gobierno nunca demostró que hay de hecho una "crisis" (una situación inestable de peligro o de dificultad extrema) en las finanzas de la CSS. Un problema, o igual quizá un problema serio, pero ¿una "crisis"? Y si había realmente una crisis, no explicaron por qué esperaron no menos de ocho meses para proponer una solución. Incluso si usted no ha alcanzado la edad de 12 años, con todo no es difícil concluir que el Gobierno está mintiendo.

Si realmente hay una crisis en la CSS, Martín y su gobierno deben ser contados, de hecho, entre los peores "crisis mánagers" del planeta. Incluso si uno permanece en el área de los medios y de las relaciones públicas, donde este gobierno se siente al parecer confortable, cualquier consultor profesional le dirá que el manejo de una crisis requiere la acción inmediata, requiere que el jefe mismo se dirija al público en vez de dejar eso a sus subordinados y que se éste comunique la información veraz y adecuada. Esto es básico, pero la manía del club político de Martín ha manejado con éxito un fracaso majestuoso. Primero, esperaron ocho meses para proponer una solución a esta "crisis".

Martín entonces se hizo invisible como un submarino nuclear, como escribiera Guillermo Endara, dejó a sus subordinados la comunicación de los mensajes conflictivos al pueblo. Y lo más grave, el Gobierno mintió de una manera que fue fácilmente detectada.

Panamá ahora sí está en un estado de crisis. Las protestas y una huelga paralizan el país con un costo de millones de dólares cada día. El proyecto para ampliar el Canal, para el cual el Gobierno tenía en mente una estrategia similar de mercadeo, se ha pospuesto.

Martín y sus ministros parecen incapaces de solucionar conflictos, empeorando la situación con tonterías como los propuestos "diálogos" e insultando a los manifestantes, a la Iglesia y a la mayoría de panameños que está en contra de las reformas.

Si el presidente bebé no desarrolla pronto alternativas serias para este "amateurismo" político, pienso que él acabará su mandato

El autor es periodista

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