¿Y ahora qué? Esa es la pregunta que ronda en Panamá ante la incertidumbre política que afecta gravemente la tranquilidad social y la economía nacional. El Gobierno, con su Presidente a la cabeza, debe ponerse manos a la obra para estabilizar la situación y minimizar los mensajes de intranquilidad que llegan a inversionistas nacionales y extranjeros. También hay que estudiar cómo se recupera el tiempo perdido, cómo se puede ayudar al sector productivo que ha sido la víctima de la estrategia intransigente de FRENADESSO que ya ronda en la irresponsabilidad.
Si el anunciado diálogo no logra que FRENADESSO abandone la huelga y negocie democráticamente, el resto de la sociedad debe activar los mecanismos necesarios para normalizar el país, trabajar en la modernización de instituciones, buscar la manera de que los colegios públicos vuelvan a su tarea y, sobre todo, preservar la institucionalidad democrática, que está por encima de cualquier disputa. Para ello, el Gobierno debe buscar a los aliados adecuados, a aquellos sectores que siguen trabajando y que pueden ayudar a mejorar el clima social del país. Lo que toca ahora es retomar la actividad mientras se hacen las mejoras pertinentes a la Ley 17. El país debe ponerse a caminar, tras estas semanas de paralizante terquedad. |