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Panamá, domingo 19 de junio de 2005
 

fallo.

No es culpable, pero ¿es libre?

Derrick Z. Jackson

Michael Jackson permaneció en el juzgado de Santa María solamente durante el tiempo necesario para escuchar que él no era culpable de abuso sexual en contra de un menor. Entonces, el niño que quizás nunca más sea un hombre regresó a su camioneta deportiva y volvió a su mundo de los muertos de Neverland. Todos saben que él aún tiene una enorme vacuidad que no podría llenarse con sus años al frente de los Jackson Five, las 26 millones de ventas de su álbum Thriller y los derechos de varios cientos de canciones de los Beatles.

"Si bien las presentaciones artísticas y hacer música indudablemente siguen siendo algunos de mis mayores placeres, cuando yo era joven lo que más deseaba en el mundo era ser un típico niñito", dijo Jackson en el 2001, en la Universidad de Oxford. "Yo quería construir casas en el árbol, tener luchas con globos de agua, y jugar a las escondidas con mis amigos. Pero el destino hizo que fuera diferente".

Para muchos, Jackson es una de las bromas que más tiempo ha existido sobre el planeta, empezando hace 21 años en el incidente de "Cabeza y Cenizas", cuando juegos pirotécnicos ocasionaron que su procesado cabello se incendiara durante la filmación del comercial de un refresco. Continuó con su transformación física, pasando de guapo niño negro a un falso blanco. A medida que acusaciones de abuso sexual remolineaban a lo largo del decenio pasado, comediantes de la televisión nocturna de Estados Unidos, incluido el testigo en el proceso Jay Leno, pasaban por una época excelente. Tras el veredicto, Leno dijo que la gran noticia había sido que Jackson no era culpable. La mala noticia era que Jackson iba a ir a Disneyland.

Con lo grotesco que es Jackson, las bromas pudieran ser una forma de encubrir el hecho de que todos nosotros vemos una diminuta parte de nosotros en él. No la parte del abuso de menores, espero, sino el hueco en el alma. Si nosotros llegáramos a verlo bajo otra luz, resulta que este prodigio de 46 años de edad es meramente el extremo, una advertencia para lo que puede ocurrir si nosotros privamos a los niños de vivir su infancia.

En el caso de Jackson, la culpa es asignada ampliamente a un padre obsesivo y abusivo. Pese al respaldo de su padre, Joe, en el proceso legal, Jackson dijo en su discurso de Oxford que su padre daba la impresión de estar decidido, "por encima de todo lo demás, a convertirnos en un éxito comercial. Pero, lo que yo realmente quería era un padre. Deseaba un padre que me mostrara amor. Y mi padre nunca hizo eso".

Resulta fácil desdeñar la autolástima de Jackson como una mera actuación. Sin embargo, todo parece indicar que nos preocupamos todo el tiempo con respecto a robarles la infancia a los niños de hoy. Atacamos a jóvenes pubescentes con la comercialización de ropa sumamente sexualizada, entretenimiento de espíritu agresivo, elevadas tasas de divorcio, puntajes estandarizados en pruebas, padres adictos al trabajo, y medios de comunicación masiva que asustan muchísimo a los padres de familia con informes sobre violencia. En muchas comunidades, ya desapareció el concepto de una obra teatral improvisada y el acto de permitirles a los niños que crucen la puerta para salir a saltar la reata o jugar fútbol. La infancia se ha convertido en un grupo de fútbol soccer en el automóvil o en un confinamiento sedentario previo a la televisión o la computadora.

Con todos los titulares del tipo de Jacko Loko en tabloides, la exoneración de Jackson casualmente se produce apenas una semana después de un sondeo que fue publicado en el Archivo de Psiquiatría General, el cual encontró que el 46% de los estadounidenses experimenta un desorden emocional durante sus vidas, en tanto que el 26% había sufrido a raíz de un serio desorden apenas el año pasado. El sondeo de casi 9,300 personas elegidas al azar, conducido por investigadores de varias universidades, entre las que estaban Harvard, las universidades de Michigan, Columbia, UCLA y Pittsburgh, así como el Instituto Nacional de Salud Mental, encontró que el 50% de las enfermedades mentales pueden aparecer aproximadamente a los 14 años de edad.

Algunos psiquiatras ridiculizan la idea de que uno de cada dos estadounidenses padecerá un desorden mental. Sin embargo, el líder del sondeo, Ronald Kessler, de la Facultad de Medicina de Harvard, declaró al New York Times: "Si yo le dijera a usted que el 99% de los estadounidenses ha padecido una enfermedad física, usted no lo dudaría ni por un instante". Kessler prosiguió diciéndole al Globe que los desórdenes mentales realmente constituyen las condiciones crónicas de mayor importancia en la juventud estadounidense. Tristemente, estas muy rara vez saltan a la atención del sistema de tratamiento, a menos que sean muy severas.

Con todo y una disminución en el estigma de las enfermedades mentales, quienes buscan tratamiento aún constituyen apenas una minoría. Cuando se levantó un sondeo similar en 1994, tan sólo el 2% de los estadounidenses con algún desorden mental buscó tratamiento en un año dado. Actualmente, esa cifra ronda el 41 por ciento. Sin embargo, menos de un tercio de las personas que buscan tratamiento cree que la atención que reciben es apropiada.

Hay una parte de Michael Jackson en todo lo anterior, desde el niño que pasó cada momento imitando a James Brown, pasando por escurrirse lejos a una tierra de hadas, hasta evitar la prisión por muy poco a los 46 años de edad. Ahora que está libre, sólo se puede esperar que finalmente reciba ayuda. Asimismo, es momento para que recordemos que lo que nuestros hijos quieren, es a sus padres.

The New York Times News Service

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