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LECTOR
 
Panamá, domingo 19 de junio de 2005
 
 
LA ULTIMA PALABRA
DE REFRANES, COLEGAS Y ADJETIVOS
 
RAFAEL CANDANEDO 
mosaico@prensa.com 
 


mosaico@prensa.com

Un diálogo entre Sancho y Don Quijote sobre refranes concentró el espacio de esta página (dice un amigo que no es columna) en una edición anterior. Quien destaja no baraja, decía Don Quijote. Como decimos hoy: no se puede ser juez y parte. Quien hace el corte del conjunto de naipes no debe distribuir las cartas. Aunque hace 400 años el sentido común así lo indicaba, no faltan personas, con cargos o no, que pretenden ejercer tareas que son contrapuestas, como la de contador y auditor. A algunos refranes de ese portentoso libro no le hemos cambiado nada: “A Dios rogando y con el mazo dando”, “al buen entendedor, pocas palabras bastan”, “del dicho al hecho, hay mucho trecho”, “hoy por ti, y mañana por mí”, y “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

En los siguientes ha variado una palabra o se ha invertido el orden de la oración: “Dios ayuda al que mucho madruga”, “el hombre pone y Dios dispone” y “ojos que no ven, corazón que no quiebra”.

No hay como un refrán para sentirle el pulso al saber popular, e ilustra una situación o una idea tanto en el lenguaje oral como en el escrito.

Un distinguido lector, don Jaime Rocha -embajador de Chile en Panamá-, comparte refranes del Quijote que no se han publicado en esta página. ¿A quién le caen esas tejas? Veamos: “Más vale buena esperanza que ruin posesión”, “más vale buena queja que mala paga” y “si al palomar no le falta cebo, no le faltarán palomas”.

A la salida del banco, me tropiezo con un abogado, que además es magistrado. Las miradas ni se han encontrado cuando, desde dos metros, me saluda: “Colega”. Menos mal que no me dijo “homólogo” (referente a la relación entre las personas que ejercen cargos iguales en ámbitos distintos).

Colega es palabra de origen latino y está emparentada con colegio. “Colega” es un compañero de aulas en el colegio, aunque no se hayan visto hace mucho tiempo. O el compañero en el ejercicio de una profesión u oficio. En forma coloquial, es el amigo o el compañero.

Aún estoy patidifuso. Ni soy abogado ni magistrado, ni estuve en el colegio con el interlocutor ocasional ni ejerzo ninguna profesión en común. No somos ni amigos ni compañeros. Sin razón aparente, algunas personas se dirigen a mí como si fuese abogado. No sé si es por bien o por mal. Si es por maledicencia ni le paro bolas y si es por elogio, lo agradezco. La abogacía es la esfera de trabajo de buena cantidad de mis amigos. Están curtidos en la profesión y hasta cuentan chistes sobre ella. El demonio, relató una amiga abogada, se encontró con dos abogados que charlaban en el parque. Se acercó a ellos y anunció que se sentaría en la misma banca: "Permiso, la virtud en el medio".

En plena Vía Argentina, me encuentro con la profesora Faustina de Molino y su esposo, Edgardo Molino Mola, profesor y ex magistrado de la Corte. Crítica, me indica que en algunas ocasiones mi escrito es muy teórico. Sugiere que me concrete a los casos prácticos y que no me pierda los noticieros de televisión. Me regala la perla del mal uso de los adjetivos numerales, que deben exponerse en género masculino o femenino, según el caso.

Es frecuente es las transmisiones radio-televisadas frases del tipo ‚cientoún casas‚ cuando lo correcto es: “Cientouna casas”. Se indica: “Veintiún personas detenidas”. Lo correcto: “Veintiuna personas detenidas”.

Lo dijo

Un comentarista deportivo afirma: “La selección no es de nadie: es de todos los panameños”. ¡Auxilio! Alguien que explique este embrollo. “Nadie” significa ninguna persona. Es un pronombre indefinido. Y “nada” es un pronombre indefinido pariente del anterior que significa ninguna cosa o la negación absoluta de las cosas. Si la selección es de nadie, entonces ¿cómo puede ser de todos los panameños? “Todo”, adjetivo, significa integral, completo.

“Nadie” y “todo” son como el agua y el aceite. Comentaristas, ahorrénse esos galimatías y ahórrennos estos dolores de cabeza para intentar entender sus frases.

 

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