Es imposible dejar de mirarlos. Sencillamente paran el tráfico. Los autos deportivos de lujo despiertan la envidia en cualquier conductor, la curiosidad en cualquier mujer y el temor en cualquier chofer inexperto.
“Son el sueño y la fascinación de muchos. Manejar un deportivo es la combinación perfecta de técnica y emoción”, asegura Emma Arjona, del departamento de mercadeo de Alemautos, Panamá, distribuidora de los autos Porsche.
Y es que esta categoría de autos combina grandes avances tecnológicos, detalles de lujo y toda la emoción que ofrece la posibilidad de viajar a más de 300 kilómetros por hora.
En Panamá, como en cualquier otra ciudad del mundo, son muchos los interesados en estos automóviles pero realmente pocos los que pueden obtenerlos.
“Se requiere de un poder adquisitivo que te permita incluso tener dos autos porque probablemente este no lo vas a usar a diario”, especifica Luis Carlos Roquebert, gerente de ventas de Consúltenos S. A., distribuidores de Audi.
Se trata de un cliente muy exigente que se toma su tiempo a la hora de escoger. Incluso mucho más que cuando se trata de un automóvil sedán o un vehículo familiar. “Se sienta, estudia todas las especificaciones y toma su decisión luego de pensarlo mucho. En este sentido el mercado es mucho más difícil y también escaso”.
Un juguete de lujo
A la hora de escoger, pueden ser muchas las variantes. Por esta razón, la mayoría de estos automóviles llegan por pedido, resultando un producto muy personalizado y difícil de revender.
“Un deportivo de lujo no es un carro funcional”, afirma Jaime Claramunt, director de la revista Autopista. “No puedes llevar a la familia, su mantenimiento es costoso y cuesta mucho venderlo bien”.
Sin embargo, estos elementos usualmente no son los que pesan en la decisión de comprar un auto deportivo.
“La única y exclusiva razón de comprar un auto de este tipo es mantener un estatus”, dice Claramunt. El 99% de los compradores de estos autos lo compran para decir “soy exitoso y puedo darme el lujo de comprarme el carro más llamativo, más rápido o el menos práctico”.
“Desde pequeños nos acostumbraron a los juguetes”, indica Claramunt. “Estos son juguetes de fin de semana o de un rato”. Y a medida que se va creciendo es que hay más posibilidades de obtener uno de estos lindos juguetes.
Cosas de la edad
“Algunas amigas me dicen que ellas solo ven viejos en estos carros”, bromea Roquebert. Y si bien es cierto que en la edad madura es que los hombres suelen comprar autos de este tipo, no siempre se debe a una crisis de mediana edad.
“Es a esta edad en que se cuenta con los recursos para hacer una inversión de este tipo”. A esto, Arjona añade que más bien las edades varían. “Los hay jóvenes que desean experimentar las emociones extremas de manejar un deportivo y los clientes de edad media que al comprar un Porsche están cumpliendo una meta o un sueño que pueden adquirir en este momento de su vida. Si fijamos un rango de edad la misma comprende entre 30 y 65 años”.
Claramunt extiende un poco el margen. “Un auto de este tipo no es práctico en cualquier momento y podría decir que hay dos grandes grupos de clientes: hombres muy jóvenes que reciben el auto como un obsequio de sus padres y los hombres maduros que pasan de los cuarenta y hasta de los cincuenta años”.
Las razones son sencillas. Un hombre joven podrá disfrutar de estos autos mientras no tenga familia. Cuando llega ese momento las prioridades cambian, se adquieren otros compromisos y llegan los hijos. En el caso de los hombres maduros, la situación es otra. Los hijos ya han crecido y no necesariamente buscan la compañía de papá. Además, es muy probable que se tenga más de un auto en casa y el sedán se utilizará con la familia mientras el deportivo, probablemente, los fines de semana.
Y, ¿se interesan las mujeres por los deportivos? La pregunta la responde Roquebert: Ellas se interesan y son quienes dicen “éste es el que te tienes que comprar” o “este no te lo vas a comprar”. Pero más que nada las mujeres se interesan por quién está manejando el deportivo.
Velocidad
¿Dónde corren estos espléndidos automóviles que alcanzan los 300 kilómetros por hora?
Alguno de ustedes habrá escuchado el rugir de un motor en la clandestinidad de la noche y pensarán “qué inútil es tener uno de estos autos en una ciudad tan pequeña y con las calles en malas condiciones”.
Si bien los autos de lujo cuentan con detalles delicados, no significa que no estén capacitados para rodar en terreno difícil (hablamos de la ciudad).
“Ellos pueden andar en calles peores que las de aquí y no les va a pasar nada”, comenta Claramunt. Por otra parte, Arjona explica que en el caso de los Porsche, poseen un sistema de suspensión ajustable más duro o más suave dependiendo del manejo que uno desee.
En cuanto a la velocidad, todo puede tratarse de un mito. Según Claramunt, los propietarios de los deportivos no son quienes precisamente quieren romper récords de velocidad. “Esta gente va despacio, mostrando el auto. La mayoría de sus propietarios buscan más que nada lucirlo. Los que nos gusta buscar otros atributos en estos autos somos la excepción”.
Una prueba fehaciente de este hecho es que en Estados Unidos, el límite de velocidad en cualquier autopista es de 120 km por hora. Sin embargo, se trata del mayor mercado de autos deportivos de lujo, cosa que no parece lógica. “Incluso en las autopistas de Alemania, que no tienen un límite de velocidad, te das cuenta de que hay más sedanes corriendo que autos deportivos”.
¿Qué opciones tenemos?
Ver en la ciudad un Mercedes Benz, un BMW, un Jaguar o un Alfa Romeo no es para nada extraño. Se trata de marcas que se establecieron hace ya bastantes años en el país. Más adelante, conocimos los automóviles Audi y los Porsche.
La variante norteamericana es el legendario Corvette de Chevrolet.
Otras marcas más exclusivas, como el Bentley, el Lamborghini, el Aston Martin y el Bugatti no se distribuyen en Panamá. Tampoco las líneas deportivas de algunas marcas conocidas como Volvo y Lexus.
Recientemente se han sumado al mercado panameño los Ferrari y los Maserati, marcas italianas de tradición.
Cada una de estas marcas está en constante competencia para ofrecer a sus clientes los últimos avances tecnológicos, equipo de seguridad y confort.
Un mercado en expansión
En Panamá se ha marcado un incremento en la venta de automóviles en general. Y aunque el segmento de autos deportivos de lujo es probablemente el más pequeño, se ha marcado también un aumento en la venta de este tipo de vehículos. No solo en Panamá está creciendo el mercado de los autos de lujo, “el crecimiento se está dando en todas partes del mundo y en un lugar como Panamá es bastante lógico que esto ocurra”, asegura Claramunt. “En ciudades como Caracas, Bogotá o México puede haber más personas con el poder adquisitivo pero manejar un auto tan llamativo te marca como candidato a un secuestro. En Panamá no tenemos ese problema”.
Según informe de la Asociación de Distribuidores de Automóviles de Panamá, ADAP, en 2004 se vendieron 5 Ferrari, 3 Maserati y 69 Porsche. En 2005, hasta mayo de este año se han vendido 4 Ferrari, 2 Maserati y 38 Porsche.
Nueva marca de autos deportivos de lujo
Dos grandes del diseño de autos como el danés Henrik Fisker, creador de leyendas como el BMW Z8 y los Aston Martin DB9 y V8 Vantage, y el alemán Bernhard Koehler, con 22 años innovando en los modelos de BMW, decidieron unirse para crear Fisker Coachbuild. Esta nueva marca de autos deportivos de lujo y exclusivos (se fabricarán apenas 150 unidades por modelo) es el sueño hecho realidad de ambos. Los primeros diseños estarán disponibles en el Salón de Frankfurt en septiembre.
“Es como comprarse un diamante de 10 mil dólares. ¿Dónde lo vas a usar? No podrás ponértelo siempre, pero sabes que lo tienes y sabes lo que cuesta”.
Jaime Claramunt