| DEMAGOGIA.
El autoritarismo mesiánico de la patria nueva
Luis Arteaga
En las pasadas elecciones se le entregó la administración del Estado en bandeja de plata al actual presidente de la República Martín Torrijos. Lejos de tratarse de un apoyo desinteresado, los electores brindaron a Torrijos el mandato expreso de rescatar el país del descrédito, combatir la corrupción e iniciar la reconstrucción del Estado para el imperio de la democracia, la justicia y la equidad. Fue un acto de esperanza que el hijo del General correspondió asumiendo el compromiso de iniciar la construcción de una "Patria Nueva" con mayor participación.
Sin embargo y con lamentable prontitud, el nuevo gobierno reeditó los viejos métodos autoritarios del PRD para imponer sus criterios particulares. Los mismos métodos de cuando la dictadura militar; los mismos de la administración Pérez Balladares. Y muchos de los integrantes de este gobierno creen realmente que están haciendo "lo correcto", lo único posible, lo inevitable, lo responsable; creen a pie juntillas que lo correcto y la verdad forman parte de su patrimonio político e intelectual. Por eso, el presidente Torrijos se ha atrevido a pregonar a los 4 vientos: "Tengo la conciencia tranquila". ¡Y yo no lo dudo! Es característico del autoritarismo mesiánico.
Torrijos y su equipo justifican no haber sometido a debate nacional sus propuestas de reforma a la Constitución Política o la Caja de Seguro Social, esgrimiendo el argumento de que se trata de temas harto debatidos en el Foro 2020 y el diálogo por la CSS. Así fue como impusieron la reforma constitucional, cuando aún no eran gobierno, recurriendo a la componenda con Mireya Moscoso y la alianza que aún administraba el país. Reiteraron su conducta cuando impusieron la llamada reforma fiscal, luego de una consulta sorda y decepcionante. Pero con la reforma a la CSS rebasaron lo hecho hasta ahora. No sólo sacaron de la manga un proyecto desconocido, después de mantener a la sociedad en vilo, para enviarlo a la Asamblea Nacional sin que nadie que no fuera parte del gobierno lo hubiese leído antes; no sólo lo impusieron "a tambor batiente", de madrugada, en el mejor estilo de la "aplanadora" del PRD, desoyendo los llamados a un debate nacional. Sino que incluso han recurrido al viejo discurso de los últimos años de la dictadura de Noriega, hablando de la conservación de la paz y el orden y de la defensa de los derechos de los ciudadanos; acusando de subversivos ultra izquierdistas a los dirigentes del movimiento que rechaza la nueva ley, a través de los medios de comunicación masiva, para fomentar el miedo al "cuco comunista" mientras preparan, evidentemente, un plan de represión selectiva. Ahora, el Presidente de la República convoca al diálogo nacional que debió realizarse antes de que la propuesta oficial de reformas fuera presentada a la Asamblea Nacional, demostrando que el movimiento popular siempre tuvo razón. Pero, si bien ese diálogo es necesario, también es necesario antes suspender los efectos de la Ley 17, que además del cobro de cuotas sobre los gastos de representación, también suspendería el nuevo salario de ministro que ha empezado a devengar el Director General. Y también es necesario entender que el problema de la falta de ingresos constantes a las arcas de la CSS puede resolverse de otra forma que no sea arrebatando más dinero a los trabajadores, a los profesionales independientes de bajos ingresos y a los pequeños empresarios. Mientras el gobierno y los empresarios insistan en que la única fuente de ingresos de la institución está en el bolsillo de los sectores medios bajos y rechacen la posibilidad de otorgar a la Caja los recursos que generan las acciones de las empresas privatizadas o un porcentaje de la riqueza que genera el Canal de Panamá, será imposible alcanzar un consenso.
Si la gente más decente y honesta que participa de este gobierno no reacciona a tiempo y le exige al Presidente que detenga la marcha para corregir el rumbo, el futuro inmediato de este país seguirá debatiéndose en las calles. ¡Seguiremos debatiéndolo en las calles! Como siempre lo hemos hecho hasta que logremos construir la tan necesaria opción independiente, democrática, patriótica y popular que oriente al país hacia la equidad, la justicia y la participación.
El autor es artista
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