La Prensa
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cine
De noche
PÁGINA DEL
LECTOR
 
Panamá, viernes 17 de junio de 2005
 

INICIATIVA.

Manos a la obra, tarea de todos

Guillermo A. Cochez

El país ha vivido semanas difíciles. Si bien hubo un alto porcentaje en contra de las reformas, también ha habido un rechazo elevado contra los métodos utilizados para oponerse a ellas y para aprobarlas; inclusive el mismo Presidente aceptó esta última realidad. En todo el meollo de la especie de guerrilla urbana que vivimos, y que propiciaron con saña algunos, poco se divulgó y se conoció de las reformas, lo cual es un vacío que debe llenar cuanto antes la Dirección de la Caja de Seguro Social. Una encuesta seria revelaría esta realidad, sobre todo si se incluye en la muestra preguntas diferentes a la edad de jubilación.

El Hoy por Hoy de La Prensa del pasado 8 de junio nos señala una verdad dolorosa que refleja lo que puede haber por debajo de la superficie de las protestas escenificadas y del resentimiento salido a flote con motivo de las reformas a la legislación sobre el Seguro Social. Más que una oposición a las reformas que en su mayoría se desconocen, ha sido una protesta contra el status quo; el establishment, al que tanto se refieren los gringos. La expresión editorial del diario decía que, contrario a lo que pensó el gobierno en el sentido de que aprobada la ley, se acabarían las protestas, éstas se han mantenido, quizás porque debajo de las mismas, subyacen en la población situaciones sociales que no encuentran respuestas como son los graves índices de pobreza, el oscuro futuro que enfrentan los jóvenes y la frustración de quienes alcanzan a subsistir con el escuálido salario mínimo que reciben, agregándoles yo la frustración de ver en la calle como si nada a quienes saquearon las arcas del Estado y de la misma Caja. Es posible que una gran cantidad de quienes protestaron ni siquiera coticen en el Seguro; se manifestaban en contra, sin embargo, como una forma de expresarse por el túnel tan oscuro donde no le ven cabida a las oportunidades de los que menos tienen. Concluye el mencionado Hoy por Hoy que le toca al gobierno, ante tal realidad, buscar los mecanismos para lograr una mejoría real de la economía cotidiana, de los que menos tienen y más aguantan. Vivimos en una sociedad injusta y desequilibrada. Se pueden escribir tomos enteros sobre los índices que reflejan esa verdad de nuestra sociedad, no sólo los relativos a los niveles de pobreza y pobreza extrema, sino en los de la excesiva mala distribución de la riqueza. Nuestro sistema económico presenta la distorsión de hacer más pobres a los pobres y más ricos a los ricos. Eso lo sabe el gobierno y lo saben todas las entidades internacionales que les interesa el desarrollo de nuestra economía y el peligro que esas distorsiones nos producen en tal desarrollo. El rol del gobierno en esta encrucijada histórica debe ser el de promotor de soluciones. El Estado paternalista ha resultado ser un fiasco completo aquí y en el mundo. Una prueba fehaciente de ello lo vimos en el mismo Seguro Social cuando se abrieron las compuertas para que todos los dependientes usufructuaran de sus servicios y se creó la jubilación anticipada que después hubo necesidad de eliminar. Otra, con la masificación de la educación universitaria, quitándose los exámenes de admisión en la Universidad de Panamá, lo cual produjo como resultado una disminución en su calidad, aunque sustancialmente se aumentó la cantidad de sus egresados.

La salida del diálogo nacional propuesta por el presidente Torrijos para el tema del Seguro Social en la noche del 13 de junio debe ser aprovechada. Una vez logrado ese propósito, el gobierno debe buscar aliados con los mismos intereses para la solución de los demás temas de políticas de Estado pendientes. En la generación de empleos debe integrar grupos de empresarios y trabajadores para que en un lapso perentorio sugieran cosas concretas a realizar. Igual en el campo de la educación donde se encuentren mecanismos para lograr que tanto la educación privada como la pública logren los mismos niveles de excelencia. En lo relacionado a la ampliación del Canal, más que un proyecto del gobierno, debe ser convertido en un proyecto con la participación de todos los sectores interesados de la sociedad. En otros campos, como la agricultura, la tecnología, la descentralización, la medicina, la seguridad ciudadana, podemos hacer lo mismo, con lo cual estaríamos generando un movimiento de participación ciudadana donde todos se sentirían, al margen de que sean del PRD o no, parte integral de las soluciones del país.

Es al gobierno a quien le corresponde decir manos a la obra. De seguro que su llamado a trabajar y a aportar soluciones tendrá un gran eco en nuestra sociedad, ávida de liderazgo y ansiosa de que la tomen en cuenta. Así como en 1903 liberales y conservadores depusieron sus eternas rivalidades y se dispusieron a luchar juntos por la creación de nuestra nación, hoy, más de un siglo después, gobernantes y gobernados, trabajadores y empresarios, políticos de todos los partidos, nos podemos unir para que juntos, encontremos la forma para echar adelante nuestro país.Sólo nos falta ponernos todos a decir: ¡manos a la obra!

El autor es docente universitario

Además en opinión

La decepción de la gente joven: Eric Aragón
La ley de la Caja y nuestro futuro: I. Roberto Eisenmann, Jr.
Manos a la obra, tarea de todos: Guillermo A. Cochez
El autoritarismo mesiánico de la patria nueva: Luis Arteaga
¡Diálogo por Panamá!: Teófilo Rodríguez Díaz



 
 
 
 
  TURISMO
 
 
  RECETARIO
Recetario  
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
 
© 2005. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá