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Panamá, viernes 10 de junio de 2005
 

efectos.

Las reformas y la clase media panameña

Marquelda Tejeira R.
mtejeira@cableonda.net

Las recientes reformas fiscales y actualmente polémicas reformas a la seguridad social, apuntan indiscutiblemente al sacrificio de un grupo social importante de la economía: la clase media; clase esta que contribuye fuertemente a la economía del país, pues, cuenta con los recursos necesarios para solventar educación continua, competitividad laboral, producción de ahorros y colocación de inversiones.

Panamá se suma al conocido fenómeno de otros países latinoamericanos donde la apertura descontrolada de mercados, imposiciones de organismos financieros, corrupción gubernamental, entre otras razones, coloca la presión de los cambios "reformistas" de nuevos gravámenes a la clase media. Si bien la pobreza y extrema pobreza demanda de nuestras generaciones la atención urgente, tal parece que la solución económica más cómoda para los gobernantes es la de recargar aún más los ingresos de un grupo social específico, que por cierto, no se manifiesta en las calles ni levanta su voz para protestas pues éstas sólo han de "ajustar" sus presupuestos y seguir adelante. -Denominado "miedo paralizante" o "catatonismo consecuente" que caracteriza a esta clase por ver amenazadas su seguridad y estabilidad-.

Estas imposiciones para generar mayores recursos al servicio de la administración pública, vienen a ser verdaderos parches económicos; y lo más preocupante de esta danza de capitales es que los contribuyentes no tienen la certeza que dichos recursos serán responsablemente administrados debido a la desconfianza por los escándalos de corrupción, peculados y demás delitos contra la Administración Pública. En suma, no existe confianza en la habilidad de gerenciamiento de los gobernantes en turno.

Si bien es materia de los economistas elaborar las distintas categorías que permitan clasificar la clase media panameña, cierto es que la existencia de una clase social caracterizada por no tener grandes riquezas acumuladas, pero que a su vez cuenta con recursos para la solvencia de necesidades básicas y algunas comodidades; permitían hacer menos evidente la gran diferencia entre los ricos y pobres. Vale decir, que este grupo social estimula la economía local y flaco favor le hace el concentrar el impacto de los nuevos gravámenes a los ya denominados en otras esferas como los "nuevos pobres", quienes tendrán que realizar recortes importantes para afrontar su nueva suerte.

Sabido es que en aquellos países con modelos de libre mercado en los que existe una clase media fortalecida y en mayor cantidad que la clase alta y baja, es indicio de una economía en franco ascenso. Luego, si esta clase que agrupa en nuestro país un importante número de intelectuales, profesionales independientes y asalariados, micro empresarios, etc. vale preguntarse si los "trajes" económicos importados y demás recetas y hierbas aromáticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) a las que somos sometidos, salvarán las economías domésticas o si por el contrario, su efecto inevitable es la de enviar a la clase media a engrosar las filas de los pobres.

El italiano Antonio Gramsci consideró que la clase media podría ser la generadora de cambios importantes en la sociedad, en contraposición con los planteamientos de Marx, quien afirmaba que era la clase obrera la que debía generar estos cambios. A mi juicio, Gramsci y sus ideales del bloque histórico no tomaron en cuenta el hecho de que una importante masa de la clase media podía estacionarse en una conciencia de sus intereses particulares, debilitándola, haciéndola cada vez más vulnerable al devenir de los cambios y aún cuando sí existe en este sector un grupo con capacidad generadora de políticas progresistas, su voz no tiene resonancia alguna. Si no, sólo pasemos revista al caso panameño y las actuales reformas.

La autora es abogada

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