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Panamá, viernes 10 de junio de 2005
 

américa latina.

Izquierdas: ¿mal necesario?

I.Roberto Eisenmann, Jr.

El respetado intelectual y político mexicano de izquierda, Jorge G. Castañeda, ha escrito un nuevo libro "Somos muchos. Ideas para el mañana"; se trata de un libro político. Sin embargo, como él mismo lo describe, no es el libro de un político sino el de un intelectual comprometido con la política debido a su participación en el combate democrático. Canciller en los primeros años del gobierno Fox, ex miembro del Partido Comunista mexicano y con múltiples años vividos en la Nicaragua sandinista, Castañeda es autor prolífico cuyo libro "Utopía Desarmada" es un magnífico análisis de la izquierda latinoamericana y lo que él considera su futuro.

Será interesante ver cómo se desarrollan los próximos procesos electorales mexicanos. El PRD que reúne a la izquierda mexicana muestra hoy viabilidad en las encuestas, gracias en gran parte al esfuerzo del PRI al descalificar a su candidato con triquiñuelas típicas de ese partido de hábitos autoritarios. Castañeda, alejado de los partidos tradicionales, propone la construcción de una izquierda moderna, amplia y democrática, capaz de lograr las transformaciones que requiere México, ya que como él escribe el país por su pobreza y desigualdad no puede ser gobernado desde la derecha.

En América Latina, el movimiento pendular hacia la izquierda es de consideración. Brasil, Uruguay, Chile, Argentina, Venezuela, Cuba y seguramente México, están o estarán en ese campo; además, hay países que muestran tendencias de ingobernabilidad como Bolivia y Ecuador. Sin embargo, con excepción del radicalismo autoritario de Cuba y Venezuela, las izquierdas de los demás países muestran en función de gobierno el izquierdismo moderno amplio, democrático y transformador más al estilo que propone Castañeda.

Y... ¿cómo pinta todo esto en Panamá? Un solo partido político formal, el PRD, tiene en su seno un movimiento de izquierda que aun cuando ha participado y participa del poder lo hace con poca influencia, ya que tanto en el gobierno Pérez B. como en el actual dominó y domina el grupo centro/derecha pro-empresarial.

Todos los demás partidos se ubican en variados grados de derecha.

El problema, tal como lo escribió Carlos Iván Zúñiga, es que todos los partidos se han ido desconectando del pueblo, descalificándose literalmente, entregando el liderazgo a grupos sindicales de izquierda radical que han constituido un movimiento político, aunque sin llamarlo ‘partido’ para no arroparse ellos también con el desprestigio que cargan los políticos partidistas. Este movimiento ya tiene organizados sectores obreros, estudiantiles, magisteriales, eclesiásticos, profesionales y campesinos a nivel nacional, con una robusta tesorería amarrada a la industria de mayor crecimiento del país. Por eso Suntracs, la base del movimiento, siempre plantea el "todo o nada" con excepción de cuando se trata de su negociación con CAPAC; allí siempre llega a un acuerdo, por razones obvias.

Para crear capacidad de convocatoria este grupo ha escogido inteligentemente aprovechar la lucha de causas por encima de la de clases... y en ésta asumen posiciones radicales aprovechando la rabia contenida en la ciudadanía como respuesta a la imposición por parte de el partido gobernante habituado a ese método. Como la Ley de Seguridad Social afecta a todos negativamente, la estrategia natural del grupo opositor es procurar estirar "la lucha" contra la Ley de Seguridad Social hasta donde se pueda, para ir llenando el vacío dejado por los resquebrajados partidos de oposición e ir consolidando su liderazgo popular. Por supuesto, si se pasan en el ‘estiramiento’ se desgastarán y perderán la posición ganada.

Han podido aprovechar el desprestigio de todos los políticos, del repudio generalizado por la corrupción rampante en el sistema de justicia, y de la vulgar impunidad de los ladrones de leva, pero luego les tocará presentarse como opción con el radical grito "del Caos al Poder" (tipo Ecuador o Bolivia) o, incluso, vía alianza con la derecha presentando una candidatura dentro del sistema (tipo Lula). Pienso que irán por la primera opción una y otra vez antes de optar por la segunda, pero con grandes riesgos, ya que pienso que a pesar de su rabia colectiva contra los políticos no creo que nuestro pueblo encuentre atractivo el caos ni los que lo provocan.

Amanecerá y veremos. Sigo pensando que para nuestros países la Democracia solamente es viable con una economía de mercado que contenga un ingrediente importante de programación social que acelere la inclusión de los excluidos de nuestra sociedad. Aparentemente para que esto ocurra se necesita de la lucha, provocación y presión constante de una izquierda no tradicional, ya que pareciera que las derechas encuentran cómodo el status quo... por más injusto que sea.

El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana

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